Por Ángel Martínez Casanova

Al referirnos a género y otros temas afines, se dedica un espacio al polémico asunto de la violencia de genero.

En la sociedad colombiana la violencia de genero está presente al igual que en otras sociedades, y sigue en aumento, con prevalencia de la violencia psicológica que, como ya se apuntó, es la más difícil de apreciar.

No obstante, si se percibe como un problema no tan serio es porque tiende a ser un fenómeno invisible y silenciado.

Quiero decir que, desde el punto de vista tradicional, es posible encontrar espacios reservados para mujeres fundamentalmente en lo relativo al mundo privado, doméstico y para los hombres en lo relativo a lo público, lo más valorado que establecen poderes bien delimitados.

Los hombres por estar en los espacios de mayor poder, pueden establecer normas, horarios y actividades para las mujeres y después se sientes en el derecho de controlarlas y hasta las juzgan en caso de que sus reglas no hayan sido cumplidas.

Convertidos muchas veces en jueces Pueden evaluar los comportamientos de las mujeres, emitir criterios sobre sus amistades o relaciones en general, evaluar sus pensamientos y hasta considerarlas culpables de determinados hechos o de sus propias reacciones “Respondí así porque tú me provocaste”.

Las mujeres deben acatar las normas, ofrecer explicaciones por su no cumplimiento, pedir disculpas y estar en vigilancia para no salirse de los límites: llegar en hora, usar la ropa a la medida por ellos establecidos, tener las tareas cumplidas en casa. De la misma manera, ellas deben aceptar que solo les corresponde tomar decisiones cuando se trata de cuestiones relacionas con el mundo domestico cotidiano: los ingredientes de la comida del día, la higiene del hogar.

Por lo tanto, las personas así violentadas, tratan de ocultar los daños que generalmente les causan personas que de acuerdo con los sentimientos que supuestamente les unen, deberían ofrecerles comprensión y respeto.

Otro elemento decisivo en el mantenimiento de este mito se asocia con la naturalización que a nivel social se ha producido de diferentes expresiones de violencia, como, por ejemplo, los gritos razón por la cual llegan a incorporarse a la cotidianidad y se reproducen día a día. Pero en todo caso, la importancia y gravedad de esta problemática viene dada no solo por su extensión y la frecuencia con que se presenta sino por ser expresión de desigualdades y de violación de derechos de otras personas.

Un solo caso de violencia de genero merece atención por que produce daños a otras personas y traspasa sus límites como individualidad.

Estas formas de relaciones de poder resultan en diferentes formas de violencia de género que suelen presentarse ante nuestros ojos con muchas frecuencias.