Colombia inauguró el miércoles 14 de octubre su embajada en Jerusalén, en cumplimiento del compromiso anunciado por el presidente Abelardo de la Espriella. La apertura estuvo encabezada por el canciller colombiano, Omar Bula Escobar, y su homólogo israelí, Gideon Sa’ar, quienes destacaron el restablecimiento de los vínculos diplomáticos y las posibilidades de cooperación entre ambos países. La decisión también tiene un alcance político por el debate internacional sobre el estatus de la ciudad.
Durante la ceremonia, los funcionarios descubrieron la placa de la representación diplomática y Sa’ar colocó una mezuzá en la entrada del edificio, un objeto de la tradición judía que se instala en los marcos de las puertas. El ministro israelí agradeció al mandatario colombiano por concretar el traslado y recordó que este le había expresado su intención de llevar la embajada a Jerusalén antes de resultar elegido. Para el Gobierno israelí, la apertura representa un respaldo a su posición sobre la ciudad.

Una nueva etapa en las relaciones bilaterales
Por su parte, Bula presentó la inauguración como una oportunidad para recuperar el diálogo y ampliar el trabajo conjunto. El canciller señaló que Colombia e Israel comparten intereses en seguridad, economía y cultura, y sostuvo que esa agenda requiere una presencia diplomática sólida. Desde la perspectiva del Gobierno colombiano, la sede permitirá fortalecer los canales institucionales y ampliar la capacidad de atención consular para los ciudadanos, además de facilitar el contacto entre las autoridades de ambos países.
La representación está a cargo de Tania Gilinski Bacal, designada embajadora a comienzos de octubre. Su misión incluye impulsar las relaciones comerciales y la cooperación en seguridad, inteligencia y ciberseguridad. La reapertura del diálogo ocurre después de la ruptura diplomática anunciada por Gustavo Petro en 2024, en rechazo a las operaciones militares israelíes en Gaza. Ambos países habían establecido relaciones en 1957 y mantenido una estrecha colaboración en asuntos de defensa.
El acercamiento también tiene un componente económico. Según Reuters, junto con la apertura de la embajada, Colombia restableció el tratado de libre comercio con Israel. Las dos decisiones reflejan el cambio de orientación de la política exterior bajo el Gobierno de De la Espriella y la intención de recuperar una relación que había quedado afectada durante la administración anterior.

Jerusalén y el alcance de la decisión
Sin embargo, la ubicación de la embajada provocó el rechazo de Palestina, que pidió al Gobierno colombiano respetar las resoluciones internacionales y el estatus jurídico e histórico de Jerusalén. La apertura fue celebrada por las autoridades israelíes como un avance diplomático, mientras la posición palestina dejó en evidencia que la decisión tiene implicaciones que van más allá del funcionamiento de una sede consular.
Israel considera Jerusalén su capital, mientras los palestinos reclaman su sector oriental como capital de un futuro Estado. Por esa disputa, la mayoría de los países mantiene sus embajadas en Tel Aviv y sostiene que el estatus definitivo debe resolverse mediante negociaciones.










