“Yo no voto, ¿para qué? Si es que siempre ganan los mismos “, me dijo Maye, una querida trabajadora del restaurante de unos amigos al que voy con mucha frecuencia. Maye, tiene 25 años y hace parte del universo de los más de 200 mil jóvenes habilitados para votar en Cartagena el próximo 27 de octubre.

Pensamientos como el de maye, están institucionalizados en muchas personas de nuestra ciudad y de nuestra región. Este pensamiento, que se destaca por una fuerte apatía política, y desconfianza en las instituciones, es el pensamiento de muchos Cartageneros que sin importar su edad, profesión, e incluso su posición dentro de la escala social, prefieren abstenerse de votar y poner en manos de aquellos que si lo hacen, el destino de nuestra ciudad.

La inestabilidad política de los últimos años, sumado a las ofertas electorales que se desprenden de las grandes maquinarias del mercantilismo político y electoral, han hecho que muchas personas hayan perdido su interés; si es que alguna vez lo tuvieron, en participar activamente de la jornada (para mí batalla) electoral que Cartagena librará el próximo Domingo 27 de octubre.
Es que, solo a través del ejercicio consciente de nuestro derecho al voto, es que podemos hacer frente a las grandes maquinarias que controlan el poder y los recursos en todos sus niveles. Entre mas ciudadanos votemos, conscientes y libres de ataduras, mas difícil será para ellos mantener un sistema de dominación y exclusión.

Es tan importante, que, si votamos en blanco, o decidimos abstenernos, el efecto sería contraproducente, y terminaría beneficiando realmente a todos aquellos que hacen parte del mismo sistema del cuál queremos liberar a nuestra ciudad.
En síntesis, nuestro sistema electoral asegura, que, si ganara aquel candidato que lidera encuestas, en definitiva, ese voto en blanco se le adjudicaría, y esto no hará más que fortalecer su candidatura y su gobierno en ejercicio. Por lo anterior, la invitación que le hice a Maye, y que le hago a todos aquellos que piensan lo mismo, y que están leyendo esta columna, es que salgan a votar, libres, ya sea por afinidad, empatía y confianza, o también por el hecho de que quizás, es la única forma de hacerle contrapeso a aquellos por los cuáles tu nunca votarías, pero que paradójicamente tienen muchas posibilidades de ganar.

Recuerda, que tu voto es tu arma, tu herramienta, que es única, y que, por ser única, nadie te la puede quitar ni comprar, por más que te hagan creer lo contario.

Los Cartageneros tendremos la posibilidad de demostrar que nuestra sociedad puede construir consensos, respetar acuerdos, dejando nuestras diferencias de lado, y construyendo entre todos las bases de un proyecto de ciudad colectivo sostenible en el corto, mediano y largo plazo.

Dentro de todas las diferencias que podríamos tener como ciudadanos, en algún punto deberíamos estar de acuerdo con el otro, y es que existen principios fundamentales que son la base y el punto de partida entre pensamientos distintos. Por mi parte, estoy seguro, que queremos reconstruir nuestra ciudad, fortalecernos como sociedad y darle nuevamente a Cartagena, el lugar que se merece.

Salgamos a votar, construyamos acuerdos colectivos, defendamos nuestros derechos, ¡defendamos nuestra ciudad!

Por: Israel Vásquez, Politólogo y relacionista internacional.