Por: Santiago Peñaranda

Poco me gusta opinar sobre las elecciones populares debido a la alta intolerancia que tenemos los colombianos al momento de escuchar la palabra política sin embargo decidí hacer este escrito que no va dirigido a una elección en particular sino mas bien a los procesos electorales como tal.

A pocos días de que se realicen las elecciones para cámara y senado en Colombia y a unos cuantos meses de las elecciones presidenciales el ambiente político ha inundado nuestras redes sociales, paredes, calles y conversaciones; Los colores empiezan a convertirse en banderas y es el momento de recibir manillas, gorras y camisetas gratis.

Para completar esta sobresaturación política la ciudad donde vivo, Cartagena de Indias, ha pasado por una enorme inestabilidad político-administrativa y el ultimo alcalde electo se encuentra en la cárcel por una investigación en su contra; Por tal razón se ha citado a elecciones atípicas el próximo 06 de mayo y con estas elecciones aparecen mas candidatos, mas colores, mas gorras y lo peor más divisiones.

Cuando parecía que la política ya había llegado a tomarse todo lo que tenía a mi alrededor coinciden dentro de mi universidad las elecciones a rector y decano y empiezan allí también a verse los colores, manillas y peor aún la pesadilla que nos persigue a los colombianos: las divisiones y la polarización.

Son esas divisiones las que me llevaron a reflexionar sobre que esta pasando en nuestro país, ¿Por qué tenemos la necesidad de dividir todo en dos bandos? ¿Por qué no unimos las ideas de todos? ¿Qué pasaría si en vez de gastar esfuerzos en competir los unos contra los otros los usáramos para construir algo mejor?

Todas esas preguntas me llevaron a la conclusión de que se volvió un habito en nosotros (los colombianos) tener que siempre vencer a alguien, tener siempre un objetivo el cual nos impulse a derrotarlo; lo anterior en teoría no es malo pues siempre tendremos obstáculos a vencer, pero el problema es cuando nunca se acaban los contrincantes, cuando siempre hay nuevos “enemigos” y nos acostumbramos tanto a ellos que el día que no los encontremos los buscamos o si es necesario los inventamos.

Hace dos años el problema del gobierno eran las FARC, hoy es el ELN; hace unos años eras de Santos o eras de Uribe y en el plebiscito eras del SI o del NO; ahora eres de Petro o de Vargas y la cadena se sigue repitiendo indefinidamente.

Con lo anterior no quiero desacreditar las diferencias de pensamiento pues precisamente es la base de nuestra democracia, sin embargo si critico la incapacidad de cooperación en que hemos decaído como ciudadanos; si bien siempre seremos diferentes no podemos esperar a que la ciencia cree el primer clon para poder cooperar con el “otro”, tenemos que usar las diferencias para construir y las cosas en común para sellar nuevas ideas y procesos.

Se que parece utópico pero que pasaría si creamos un nuevo candidato con las mejores propuestas de cada aspirante a las distintas elecciones que se avecinan ya sea presidencia, senado, cámara, alcaldía o la rectoría y decanatura de mi universidad; seguramente construiríamos al mejor candidato en cada elección y eso se debe a que siempre el otro tendrá algo que yo no y yo algo que el otro no tiene y es allí donde realmente son valiosas las diferencias pues nos ayudan a construir proyectos íntegros desde las diferencias y fortalezas de cada quien.

Si permitimos que las divisiones nos gobiernen cada día crearemos mas fronteras los unos con los otros y alejaremos a las personas mas valiosas para nuestras vidas, pues en las personas más distintas a nosotros encontramos lo que nos falta y lo que nos sobra y con su compañía completamos el equilibrio que necesitamos, ¡colombianos! Vamos a vencer la polarización en nuestras conversaciones, no nos cerremos inmediatamente a las ideas del otro y no expulsemos de nuestras vidas a los que piensan diferente, creemos lazos de unión entre nosotros a ver si algún día acabamos estas divisiones para tener unas verdaderas elecciones que ojalá algún día sean el esfuerzo conjunto de todos.

 

 

 

 

 

 

 

Santiago Peñaranda
Estudiante de VIII Semestre de Derecho
Miembro Colegio Nacional De Periodistas
@Santiagomusica7