Sincelejo aspira a convertir sus fiestas de 2025 en las mejores de su historia

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Sincelejo se prepara para lo que serán las Fiestas del 20 de Enero de 2025, las cuales simbolizan las tradiciones culturales de la capital sucreña y que se convertirá en un espacio en el que locales y turistas compartan de las famosas fiestas municipales.

De momento, ya se conoce el calendario a desarrollar desde la Alcaldía Municipal, entre las fiestas destacadas se encuentran:

• El Desfile del Veinte Enerito, protagonizado por los más pequeños. • El Desfile Folclórico, que resalta las costumbres y raíces de la región.

• El Desfile de Carrozas, donde la creatividad y el color son los ingredientes principales. • Conciertos, eventos tanto gratuitos como pagos.

• La Cabalgata, como muestra del orgullo campesino y equino de la región. Asimismo, desde las autoridades se prevé que las fiestas también generen un impulso económico y regional, a través de la amplia oferta gastronómica, turismo, artesanías, entre otras.

Por otra parte, la administración de Acuña desplegó una serie de medidas para garantizar la seguridad ciudadana durante la celebración. Un objetivo que va en la línea de consolidar a Sincelejo y sus fiestas como un destino imperdible en épocas enerinas.

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Cuando la verdad se parte en dos y cada orilla reclama su victoria

El próximo 28 de julio Colombia vivirá un momento sin precedentes: se conocerá el veredicto en el juicio penal contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez por soborno de testigos y fraude procesal. Independientemente de si resulta absuelto o condenado, será un acontecimiento histórico. Ningún exmandatario colombiano reciente había llegado a esta instancia; de hecho, la última vez que un tribunal decidió la suerte de un exgobernante fue en 1959 (el juicio al general Gustavo Rojas Pinilla). Desde entonces, ningún presidente colombiano ha sido condenado o encarcelado, a diferencia de otros países latinoamericanos. Por eso, el fallo contra Uribe marca un hito para la justicia colombiana y una prueba de fuego para sus instituciones democráticas. El origen del proceso se remonta a 2012, cuando Uribe denunció al senador Iván Cepeda por supuesta manipulación de testigos. Cepeda había acusado a Uribe de tener vínculos con el paramilitarismo, pero en un giro inesperado la Corte Suprema no sólo archivó la causa contra Cepeda, sino que abrió investigación contra el propio Uribe por los mismos hechos. La acusación central: que emisarios de Uribe habrían intentado sobornar a exparamilitares encarcelados para que retractaran testimonios sobre los presuntos nexos de Uribe con grupos armados ilegales. En particular, el testigo Juan Guillermo Monsalve, exmiembro de las AUC e hijo del mayordomo de una hacienda de la familia Uribe, asegura que en esa finca (Guacharacas) se fundó en los 90 el Bloque Metro paramilitar. Según la fiscalía, el abogado de Uribe –Diego Cadena– habrían ofrecido pagos o beneficios a Monsalve para firmar una carta de retractación. De hecho, Cadena admitió haber entregado dinero a otro exparamilitar (Carlos Enrique Vélez), aunque lo calificó de “ayuda humanitaria” y niega que fuera un soborno. La defensa sostiene que Uribe nunca ordenó esos acercamientos y que fue “víctima de un entrampamiento” orquestado por Cepeda. Sin embargo, las pruebas recopiladas incluyen interceptaciones telefónicas y mensajes que muestran al abogado Cadena informando a Uribe de sus gestiones con los testigos. La propia Corte Suprema halló evidencias (chats, grabaciones) de conversaciones sobre pagos a cambio de favores testimoniales. Uribe lo niega rotundamente y ha insistido en que el proceso tiene motivaciones políticas. El caso avanzó lentamente durante años. En agosto de 2020, la Corte Suprema sorprendió al ordenar la detención domiciliaria de Uribe (por 67 días) mientras era indagado. Uribe renunció entonces a su escaño de senador, maniobra que trasladó el expediente a la justicia ordinaria y le permitió recuperar la libertad. Sus abogados solicitaron dos veces archivar el caso cuando la Fiscalía, bajo un fiscal allegado al gobierno anterior, opinó que no había mérito para acusar. No obstante, jueces de primera instancia y el Tribunal de Bogotá negaron esas pretensiones, y finalmente en 2024 una fiscal elevó acusación formal, dando inicio al juicio. El próximo lunes, tras más de 13 años de litigio, decenas de testimonios (37 de la acusación y 70 de la defensa) y múltiples dilaciones, la jueza 44 penal de Bogotá, Sandra Liliana Heredia, emitirá la decisión. Sea cual sea el sentido del fallo, el impacto será profundo y duradero. Un veredicto condenatorio convertiría a Uribe en el primer expresidente colombiano condenado penalmente. Sería visto por muchos como un triunfo institucional frente a la impunidad histórica que ha rodeado casos de violaciones de derechos humanos y alianzas con paramilitares durante el conflicto armado de nuestro país. En cambio, una absolución significaría que no se alcanzó el umbral de prueba para condenar, pero difícilmente pondrá fin a la polarización: la izquierda denunciaría impunidad y renovaría llamados a reformar a fondo la justicia, mientras la derecha celebraría reivindicación y acusaría al proceso de haber sido una persecución infundada. En un país tan dividido, ambas orillas podrían usar el desenlace para atacar al poder judicial: ya sea acusándolo de politizado si es culpable, o de ineficaz si es inocente.

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El Viacrucis de Viera, sin brillo y sin resplandor: Ricardo Bello

Columna de opinión. En esta Semana Mayor, donde muchos realizan el ejercicio de meditación en sus vidas cotidianas, muchas noticias se esgrimen en el ambiente futbolístico relacionadas con el Real Cartagena. Los resultados han sido poco favorables en materia deportiva. Estos aspectos hay que mirarlos desde distintas ópticas, para buscar las causas y lograr coincidir en un mismo punto que permita una resultante positiva, llamada ascenso, esquiva durante muchos años. A comienzos del torneo ilustrábamos a los aficionados sobre el compromiso de consolidar al equipo cartagenero en el año 2025. Para eso se le entregó la hoja de ruta a su director técnico, Sebastián Viera, quien, a estas alturas, el tiempo ha demostrado que no es la persona preparada para ascender a Real Cartagena. Hay que abonarle que tiene buena voluntad; es temperamental, pero a la hora de realizar la planeación estratégica de los partidos, su táctica deja mucho que desear. El equipo no muestra una columna vertebral definida que logre transmitir respeto y credibilidad, y lo consolide como favorito a ganar el primer torneo. Ahora vienen las mismas excusas de hace mucho tiempo: “Estamos dentro de los ocho”, “Aún falta mucho”, “El ascenso es en diciembre”. Unos versos que han replicado diferentes técnicos y que al final dan como resultado el fracaso absoluto. En la tabla de posiciones, Real Cartagena está dentro de los ocho equipos y con un partido pendiente. Está séptimo, con 17 puntos de 30 posibles: tiene cinco victorias, dos empates y tres derrotas. De esas victorias, dos han sido en calidad de visitante. Los números alcanzan para pasar raspado el trimestre a Sebastián Viera, a quien se le brindaron todas las garantías e ingredientes para realizar una campaña digna, que brinde buenos resultados, logre la clasificación y termine, al menos, en los dos primeros lugares de la tabla, lo que da ventaja a la hora de escoger los grupos y no terminar en angustia, como la campaña anterior. Pero la historia ha sido otra. Lo que ha mostrado el Real Cartagena es una mezcla ordinaria de alineaciones de jugadores que no han logrado convencer a nadie. Se observa con preocupación cuando ante los rivales directos no se logran resultados ni buenas presentaciones en lo futbolístico. La nómina Los arqueros no han definido quién es el titular absoluto. El médico Ochoa Uribe, técnico que ganó más títulos en Colombia, decía que dormía tranquilo si tenía un buen arquero. La defensa está integrada por muchachos que solo aportan voluntad, pero que cuando los exigen, desnudan sus limitaciones. Es cierto que las lesiones han perjudicado, pero lo que se ha visto es vulnerable. Con todo el respeto que se merecen, el año 2024, con Juan Camilo y Matteo Castillo, el Real era más. Aún no se encuentran los titulares, y la improvisación de Mendoza como marcador derecho ante rivales de peso ha sido desnudada. En la mitad del campo, el liderazgo de Cristian Marrugo no se ha consolidado sino parcialmente. No se muestra una línea sólida en nombres y funcionamiento. Juan David Rodríguez quizás es el más continuo ante esa intermitencia. El Chocolo Ramírez no encuentra cuáles son los socios ideales para brindar paredes y asistencias que se reflejen en el arco contrario. Los delanteros producen, pero mucho menos de lo esperado. Las credenciales con las que fueron presentados Fredy Montero y Rodríguez no se reflejan. Pitillo Salcedo está muy distante del nivel que tenía con Ramírez en Orsomarso, debido a la falta de titularidad. La Rosa brinda su alegría y goles, pero estos llegan en la medida en que la generación de juego tenga alternativas. Miguel Murillo es quien mantiene su cuota goleadora, pero esta es válida en la medida en que se conserven y lleguen buenos resultados. Todo esto se puede mejorar con un trabajo claro en lo futbolístico, pero para eso hay que conocer la categoría y dejar de ensayar fórmulas. Algo que, después de 10 fechas, es inadmisible que no se tenga claramente definido. Administrativamente, el Real Cartagena está bajo el manejo de Colombiagol, que es el mayor accionista, aunque por estos días corren vientos de nuevos inversionistas. El equipo cartagenero está representado legalmente por el señor Renato Damiani, quien es socio de Helmut Welling. Estos empresarios se encontraron con una lámpara de Aladino en el año 2024, de donde salieron dos ángeles bendecidos llamados Dumek Turbay, alcalde de Cartagena, y Yamil Arana, gobernador de Bolívar. En sus roles no han escatimado esfuerzos para tratar de brindarle a Cartagena un sueño anhelado hace 13 años: ascender. Lo que parecía ser el matrimonio deportivo perfecto pasa hoy por una crisis que parece no tener reversa. La pomposa ceremonia de lanzamiento del pasado 31 de enero, adornada por la presencia de la gran prensa nacional, quedó atrás. Es bochornoso transmitir esa imagen de diferencias administrativas en el país, sencillamente por no tener especificadas cuáles son las funciones de cada actor social que rodea este entorno. En el fútbol, los directivos tienen que centrarse en conexiones, contrataciones, patrocinios, pagos de nóminas, etc., y los dirigentes deportivos, en la parte técnica y deportiva. El hecho de sacar a flote estas situaciones entre patrocinadores institucionales y directivos realmente no se ve bien ante la afición deportiva. Ojalá todos los equipos de Colombia tuvieran un apoyo como el del señor alcalde Dumek Turbay y el gobernador Yamilito Arana, que demostraron en el reciente Suramericano que tienen perfil de grandes dirigentes y ejecutores. Pero en el Real Cartagena se enfrentan a una situación de impotencia, donde la buena voluntad y el esfuerzo terminan cuando entra en funcionamiento Colombiagol. ¿Cómo así? Ante la Dimayor, los que existen son Renato Damiani como representante legal y Rodrigo Rendón Jr. en su rol de miembro de la comisión de mercadeo de Dimayor. Ante Win, el gobernador y el alcalde tienen relaciones, mas no voz. Ellos exigen como dolientes. Este divorcio parece que no va a tener un buen final. Lo idóneo en las sociedades es ponerse de acuerdo, y si no, ir a subasta

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Control Urbano e Inspección de Policía clausuran el proyecto inmobiliario donde cayó un obrero del piso 12

La Dirección de Control Urbano, junto con la Inspección de Policía, llegó hasta el proyecto Paradise para ejercer vigilancia y control conforme a las leyes urbanísticas vigentes, tras el lamentable hecho en el que un obrero perdió la vida al caer desde un piso 12. La Inspección de Policía, al realizar la revisión de la documentación del proyecto, verificó que esta edificación no cuenta con el plan de riesgos, el cual es obligatorio para este tipo de construcciones. Por su parte, la autoridad policiva decidió imponer el sello de suspensión a este edificio por no cumplir con la normatividad establecida, de acuerdo con los lineamientos jurídicos y los comportamientos contrarios a la entidad urbanística, descritos en el artículo 135 de la Ley 1801.

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Distrito comenzó trabajos para recuperar el espacio público en la Avenida del Lago

En septiembre, la Gerencia de Espacio Público y Movilidad (GEPM) de Cartagena llevó a cabo importantes acciones para restablecer el orden público y mejorar la movilidad en la ciudad. Este esfuerzo incluye el despeje del carril exclusivo para buses en la avenida Pedro de Heredia y la reubicación temporal de actores de la economía informal. La iniciativa busca beneficiar a la ciudadanía al facilitar el tránsito y fomentar un sentido de pertenencia en los espacios públicos. En particular, se abordará la problemática de las ventas y ocupaciones indebidas en el mercado de Bazurto, así como en la avenida del Lago. Estas acciones no solo buscan recuperar la vía y los andenes, sino también restaurar el borde de la ciénaga de Las Quintas, que ha sido perjudicado por la invasión de puestos informales y la inadecuada disposición de residuos. La alcaldía ha enfatizado que estas invasiones han contribuido a la congestión vehicular, la contaminación y los malos olores en el sector, afectando así la calidad de vida de los cartageneros. La comunidad espera que estas medidas también mejoren la situación de la basura, lo que es crucial para mitigar los daños ambientales y asegurar la limpieza y seguridad del área. Como parte del proceso, se establecieron mesas de seguimiento con líderes comunitarios y representantes de diferentes sectores para garantizar el cumplimiento de las normativas y asegurar la sostenibilidad de las acciones implementadas.

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EL VALOR DE LAS DOS CARAS: LA SOLUCIÓN SIEMPRE HA SIDO LA VISIBILIZACIÓN

Por: Pluma Kribe. Pensar en Cartagena evoca en el imaginario social: playas, fiestas, murallas, historia. No obstante, desde antaño, la realidad de lo que la prensa ha denominado “la otra Cartagena” es una realidad palpable que exterioriza diversas crisis y problemas sociales que parecen perpetuarse cada vigencia hasta el punto de establecerse como barreras insuperables. Estas barreras fragmentan y polarizan una idea de ciudad que el día de hoy parece continuar siendo lo que siempre ha sido: una utopía. Sin embargo, más allá de las primeras imágenes mentales que se pueden crear al escuchar leer o asociar la palabra “Cartagena” existe una problemática que convive día a día con esta en las sombras, y configura el punto de partida de esta opinión. Por año, los gobiernos locales han intentado “Invisibilizar” esta situación procurando mantener un modelo que impulsa el crecimiento turístico de la ciudad concentrando el turismo solo en la denominada “Ciudad Histórica” y la creciente “Zona Norte” obviando las potencialidades que pueden crearse en la periferia de este terruño, hegemonizando así la crisis de las “Dos caras de Cartagena, en la que se le da valor solo a un lado de la moneda y se deseña el símbolo del otro. Estas crisis, en una ciudad que intenta ser exponente turístico abren diversas lecturas a la problemática, a saber: ¿por qué si las cifras de visitantes aumentan y el flujo económico igual, las brechas entre la Cartagena de las portadas y la Cartagena de la miseria se mantienen? Y la respuesta parecer ser tan sencilla pero tan compleja que poco o nada se discute en los programas de gobierno la forma de dinamizar la oferta de servicios turísticos a las zonas alejadas. Un claro ejemplo del impacto del turismo en zonas que tradicionalmente han sido golpeadas por la delincuencia y la violencia es el turismo urbano de Medellín volcado hacia la comuna 13. ¿Tiene lugares Cartagena para emular lo realizado en Medellín? La respuesta para los nativos cartageneros es sencilla: sobran los lugares alejados del centro que pueden ser testigo de una transformación social orientado a un turismo responsable que permita visibilizar desde la cultura tours inmersivos que hagan que el dinero no solo circule en el centro histórico, sino que efectiva y realmente impacten los barrios más necesitados de la ciudad. Por mencionar algunos barrios o sectores de la ciudad, se puede indicar que hay potencialidades turísticas no exploradas debido a que se desconoce que lo feo también es una categoría estética del arte, entre ellos se puede pensar rápidamente en: Bazurto: “Ruta gastronómica alrededor de la comida caribe. Transformando el escenario de la ciénega de las quintas en miradores, pequeños muelles” Las faldas de la popa: “Escenario que emula las favelas brasileñas, y permite actividades de senderismo, vistas panorámicas de la ciudad y turismo histórico- religioso-paranormal. • la plaza de toros: lugar emblemático, reflejo de la consolidación y la colonia española en la ciudad de Cartagena. Cartagena de Indias, la heroica, el corralito de piedras, la capital de Bolívar no puede. Si aspira a consolidarse como destino turístico, seguir siendo narrada únicamente desde la postal o la promoción turística de murallas, fiestas y playas. La ciudad, como colectivo y desde sus gobernantes enfrenta al reto de asumir su complejidad ambivalente y reconocer que la exclusión sistemática y prolongada de sus periferias y sectores marginales no solo perpetúa desigualdades, sino que limita su verdadero potencial como destino cultural y humano. Por tanto, la solución para romper con las “dos caras” no radica en ocultar lo que incomoda, sino en visibilizarlo, exponerlo y resignificarlo como parte de una identidad colectiva que también merece ser contada y conocida. Experiencias como las de Medellín demuestran que el turismo puede convertirse en un motor de transformación social cuando se construye desde la memoria, la resiliencia y la participación comunitaria. Cartagena, con su riqueza histórica y cultural dispersa en barrios invisibilizados, tiene la oportunidad de transitar hacia un modelo más justo de desarrollo turístico: uno que no solo genere divisas para unos pocos, sino que abra caminos de inclusión, empleo y orgullo para sus habitantes. Uno que refleje el concepto de economía popular. Que deje ganancias no solo en grandes compañías hoteleras o en millonarios poseedores del Centro Histórico, sino que incluya al ciudadano olvidado. En últimas, el verdadero valor de Cartagena no está en esconder su realidad. La moneda vale por sus dos caras, no por la del precio. Una moneda sin símbolo no es más que un metal inservible. Debe entonces, Cartagena, hacer de sus desigualdades símbolos de resistencia y esperanza. La ciudad será realmente patrimonio de la humanidad cuando logre reconciliar sus dos caras y comprender que la solución siempre ha estado en la aceptación y no en negación de lo que es.

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Año nuevo, ¿vías nuevas? Distrito intervendrá la Pedro Romero y proponen que sea de un solo sentido

Consultado sobre cuáles serán las próximas vías a intervenir en Cartagena una vez iniciado el 2025, el alcalde Dumek Turbay dio a conocer algunas vías que serán intervenidas de forma prioritaria por parte del Distrito. En esta línea, Turbay señaló que la Avenida Pedro Romero, la entrada a Playa Blanca y la vía de acceso a la vereda de Tierrabaja serán intervenidas a lo largo del próximo año. Refiriéndose al caso puntual de la Avenida Pedro Romero, el mandatario puntualizó la intervención de esta se realizará en los primeros meses del año e incluirá la restauración del puente de Las Palmeras y el Canal Matute.Por lo que esta obra se antoja clave dentro del mejoramiento de la movilidad en Cartagena. Para esto, Turbay también reveló que propuso al DATT que esta vía pase a hacer en un solo sentido.

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