Cuando se habla de playas en Cartagena, los primeros nombres que suelen aparecer son Bocagrande, El Laguito o Playa Blanca. Sin embargo, el Distrito cuenta con otros sectores costeros que ofrecen experiencias diferentes, algunas más tranquilas, otras ligadas a comunidades pesqueras y varias con propuestas de turismo comunitario, naturaleza e historia. Manzanillo del Mar, Punta Canoa, La Boquilla, Punta Arena y Bocachica hacen parte de esa otra cara de la ciudad frente al Caribe.
La oferta de playas de Cartagena se extiende por sectores urbanos, rurales e insulares. Documentos del Distrito reconocen zonas costeras en Crespo, Marbella, Bocagrande, El Laguito, Castillogrande, La Boquilla, Manzanillo del Mar, Tierra Bomba y Barú, además del archipiélago de las Islas del Rosario y San Bernardo. Esto permite que residentes y visitantes encuentren alternativas muy distintas según el tipo de experiencia que busquen.
Manzanillo del Mar, una opción más tranquila en la zona norte
Manzanillo del Mar se encuentra en la zona norte de Cartagena y forma parte del corredor costero rural del Distrito. Es una alternativa para quienes prefieren salir de las playas más congestionadas del área urbana y conocer un sector con una dinámica más tranquila, una línea de playa amplia y una oferta creciente de hoteles, restaurantes y proyectos turísticos. Aunque ha ganado popularidad en los últimos años, todavía es menos reconocida entre quienes visitan Cartagena por primera vez.
La zona también representa uno de los puntos donde más se ha sentido la expansión turística y residencial hacia el norte de la ciudad. Esa transformación ha convertido a Manzanillo en un espacio que mezcla comunidad local, turismo de playa y nuevos desarrollos, pero que aún conserva un ambiente distinto al de sectores como Bocagrande o Castillogrande.
Punta Canoa, una playa que ganó protagonismo
Más al norte aparece Punta Canoa, un corregimiento que durante 2026 tuvo un crecimiento importante en visibilidad turística. En enero, el sector fue sede del Buena Vida Beach, festival que reunió a 21.300 asistentes durante tres días y que, según cifras divulgadas por la Alcaldía, generó un movimiento económico estimado en $144.800 millones.
Más allá de los grandes eventos, Punta Canoa mantiene playas amplias y una atmósfera menos urbana que la del centro de Cartagena. La zona ha comenzado a recibir más atención institucional y privada, lo que podría consolidarla como un nuevo punto turístico del Distrito, especialmente para quienes buscan espacios abiertos y experiencias alejadas de las playas tradicionales.
La Boquilla, entre la playa, la pesca y los manglares
La Boquilla es uno de los sectores costeros con mayor identidad comunitaria de Cartagena. Su historia está estrechamente ligada a la pesca artesanal y a las comunidades afrocaribeñas que han habitado el territorio durante generaciones. Además de disfrutar de la playa, los visitantes pueden realizar recorridos en canoas tradicionales por los manglares, observar aves y conocer actividades de pesca y gastronomía local.
En febrero de 2026, la Alcaldía impulsó oficialmente la Ruta Ecoturística y Comunitaria La Boquilla Son, Sabor y Mangle, una propuesta que busca fortalecer el turismo liderado por habitantes del sector. Este tipo de experiencias permite que una visita a la playa se combine con recorridos por túneles naturales de manglar y actividades culturales que muestran una parte distinta de Cartagena.
Playa Azul, otra alternativa dentro de La Boquilla
Dentro del mismo corregimiento se encuentra Playa Azul, un sector que ha tenido procesos de organización e intervención turística. En 2026, Planeación Distrital otorgó una licencia para la ocupación temporal de playa marítima en esta zona, en medio de acciones dirigidas a ordenar el uso del espacio costero.
Playa Azul se beneficia además de su cercanía con los manglares y con la oferta comunitaria de La Boquilla. Para quienes viven en Cartagena puede representar una alternativa práctica para disfrutar del mar sin desplazarse hasta Barú o las Islas del Rosario.
Punta Arena, frente a Cartagena y a pocos minutos por mar
Punta Arena se encuentra en la isla de Tierra Bomba, frente al área urbana de Cartagena, y es una de las opciones insulares más cercanas. Tierra Bomba tiene aproximadamente 20 kilómetros cuadrados y se encuentra al sur del casco urbano, frente a sectores como Bocagrande y Castillogrande.
La cercanía hace que Punta Arena sea una alternativa atractiva para quienes desean cambiar de paisaje sin hacer un viaje demasiado largo. En 2026 también fue incluida dentro de las rutas comunitarias promocionadas por el Distrito, con propuestas que combinan playa, gastronomía local y experiencias lideradas por habitantes de la isla.
Bocachica, donde la playa se mezcla con la historia
También en Tierra Bomba está Bocachica, uno de los sectores con mayor carga histórica de la isla. Su ubicación fue estratégica durante la época colonial porque permitía controlar uno de los principales accesos marítimos a la bahía de Cartagena. Esa historia todavía puede apreciarse en las fortificaciones que permanecen en la zona.
Hoy, Bocachica combina patrimonio y playa. El sector hace parte de los puntos insulares donde el Distrito despliega servicios de seguridad y salvavidas en temporadas de mayor afluencia. Para el visitante, la experiencia puede incluir tanto el disfrute del mar como un recorrido por lugares vinculados a la defensa histórica de Cartagena.
No siempre son playas solitarias
Que estas playas sean menos conocidas que Bocagrande o Playa Blanca no significa que permanezcan vacías. Sectores como La Boquilla, Manzanillo, Punta Arena y Punta Canoa pueden registrar alta afluencia durante fines de semana, festivos, vacaciones o eventos especiales. La principal diferencia está en el ambiente, la ubicación y el tipo de actividades disponibles.
Para quienes buscan algo distinto, estas zonas permiten conocer comunidades, paisajes y dinámicas que no siempre aparecen en los recorridos turísticos tradicionales. Algunas ofrecen mayor contacto con la naturaleza; otras, una relación más cercana con la pesca artesanal o con la historia militar de Cartagena.
Ojo con las condiciones del mar
Antes de visitar cualquier playa es importante revisar las condiciones marítimas y seguir las indicaciones de los organismos de emergencia. Durante episodios de mar de leva, fuertes vientos o alto oleaje, las autoridades pueden restringir completamente el ingreso al agua.
En febrero de 2026, por ejemplo, Cartagena registró vientos sostenidos de entre 46 y 55 kilómetros por hora y olas cercanas a los 3 metros, situación que obligó a declarar bandera roja en distintos sectores. Por eso, respetar las señales de los salvavidas y evitar ingresar al mar cuando exista restricción puede prevenir emergencias.
Pregunte los precios antes de consumir
Otro punto clave es consultar previamente el valor de cualquier servicio. La Alcaldía ha insistido en que residentes y turistas pregunten cuánto cuestan alimentos, bebidas, sillas, carpas, actividades acuáticas o cualquier otro producto antes de consumirlo o contratarlo.
Esta recomendación aplica tanto para playas tradicionales como para zonas rurales e insulares. Acordar los precios de antemano y utilizar prestadores identificados reduce el riesgo de cobros inesperados y mejora la experiencia del visitante.
Otra Cartagena frente al mar
Manzanillo del Mar, Punta Canoa, La Boquilla, Playa Azul, Punta Arena y Bocachica muestran que la oferta costera de Cartagena va mucho más allá de Bocagrande y El Laguito. Algunas ofrecen turismo comunitario, otras permiten acercarse a los manglares y varias combinan playa, historia y tradiciones locales.
Para cartageneros y visitantes, conocer estos sectores también significa descubrir una ciudad diferente, menos concentrada en los puntos turísticos de siempre y más conectada con las comunidades que han vivido durante años frente al Caribe.











