Por Ambrosio Fernández

Cómo lo manifesté en mi anterior escrito ‘Nuevos horizontes para Cartagena’, aunque la vacuna para el coronavirus probablemente venga de afuera, las soluciones para la reactivación la tenemos con nosotros. No es gratis que durante la época de la colonia, Cartagena fuera el puerto predilecto para enviar a Europa las mercancías y tesoros que los españoles obtenían del Virreinato de la Nueva Granada. El puerto prácticamente hizo a la ciudad y desde entonces ha estado ahí, pero con el paso de las décadas, Cartagena ha hecho oídos sordos a lo que le está diciendo el puerto.

No se trata solo de ampliar el canal de acceso, ni de dragados o mejorar la logística para el cargue y descargue de barcos cada vez más grandes, se trata de integrar el puerto a la ciudad y no que este funcione a manera de enclave casi independiente. A pesar de este bache ocasionado por el coronavirus, el comercio mundial seguirá creciendo y Cartagena debe aprovechar ese movimiento. Sin embargo hoy somos más un punto de tránsito y para mejorar este panorama se debe actuar desde todos los frentes.

Lee la columna de ‘Nuevos horizontes para Cartagena’, aquí.

Por ejemplo, apostarle a crear un gran astillero que permita reparar buques de mayor eslora y eso implica también preparar la mano de obra para brindar estos servicios, además, aprovechar el carácter industrial de la ciudad para que las materias primas que llegan desde afuera sean transformadas en productos finales y que desde Cartagena se trasladen por tierra o mar a otros mercados utilizando nuestra infraestructura como las Zonas Francas por  ejemplo. Sería necesario hacer una reingeniería a la vocación de la ciudad y esto requiere de la participación tanto del sector público como del privado, pero en momentos en que grandes firmas están reacomodando sus centros de producción mundial, producto de las tensiones comerciales entre las potencias sería la ocasión para pescar en “río revuelto”. Recordemos que mercados como la Unión Europea y el de Estados Unidos, con los que tenemos TLC, están prácticamente “frente” a nosotros.

No obstante el puerto necesita de otros sectores que lo soporten, el sector hotelero tendría en las miles de personas que llegan año a año en los barcos y en estas industrias, un mercado atractivo. Pero además, en tiempos en que la infraestructura hospitalaria es protagonista, la puesta en marcha de iniciativas de salud que brinden servicios al puerto, incluso más allá de la atención de urgencias y emergencias es una apuesta necesaria. Además, esta es una herencia que Cartagena puede utilizar en tiempos de crisis de salud pública o desastre natural.

Son momentos para pensar la ciudad del futuro y hacerla realidad ¡ya!