Por Leonardo Jose Contreras Rocha
Después de una contienda política muy reñida, el día 27 octubre del presente año se dice en la voz a voz que la ganadora es Raquel Victoria Cierra y con ellos se calientan los ánimos en el municipio, debido al inconformismo del grupo político del candidato contrario.
Difícilmente es posible medir el grado de expectativas sociales que tienen algunos habitantes del municipio, frente a un gobierno próximo a entrar en funcionamiento, pero sin lugar a dudas, a juzgar por los comentarios que podemos encontrar en las redes sociales, en las esquinas, en las tertulias de las mujeres que madrugan a barrer sus puertas o las opiniones que surgen de improvisadas conversaciones en filas de bancos y en el transporte público, es posible afirmar que el municipio tiene una expectativa, en el cual utilizan un dicho muy conocido que dice ”Ver para creer”. Con el tipo de gobierno que adelantará Raquel Victoria Sierra en el municipio, que un día fue la despensa agrícola de la costa caribe. Esta expectativa parece a veces estar teñida de esperanza y otras de desconfianza o incertidumbre. Muchos encuentran en ella la garantía de una administración transparente y libre de corrupción; por otra parte, otros entienden que estos ideales de campaña son de imposible realización en un contexto político como el que históricamente ha marcado el municipio.
Esta situación invita a reflexionar en torno a los desafíos que la administración entrante tiene de cara no solo con la ciudadanía que se movilizó en las pasadas elecciones populares tanto en las urnas como en las calles y plazas públicas del municipio, sino también con aquellos sectores que por desconfianza o afinidades electivas optaron por apoyar otro tipo de candidaturas contrarias a la de Raquel Victoria. El municipio debe entender que las elecciones ya pasaron y que Raquel Victoria Sierra es ahora la alcaldesa de todos los Marialabajenses, razón por la cual el éxito de su administración será también el éxito de todos.
A Victoria, le esperan importantes desafíos en especial a la hora de definir de forma fluida y eficiente sus relaciones con los distintos consejos comunitarios, cabildos indígenas y demás organizaciones que a nivel comunitario existen en el municipio y cumplen un papel fundamental el éxito de su ejercicio administrativo. Ya que estas organizaciones conocen de primera mano las necesidades de las comunidades. Por otro lado, la nueva alcaldesa se enfrenta a unos retos bastante considerables ya que María La Baja, presenta atrasos en materia de salud, educación básica y educación superior, seguridad alimentaria, ordenamiento territorial y otras problemáticas sociales más. Por ejemplo, si hablamos de educación la mayoría de los planteles educativos, algunos ya tienen más de 50 años de construcción y sus plantas físicas presentan un deterioro considerable, lo cual pone en riesgo la vida de docentes y estudiantes. Si hablamos de educación superior, otros municipios vecinos como Mompox y Magangué, tienen una cede de la Universidad de Cartagena y unas una sede del SENA. La pregunta es ¿Por qué en María La Baja, no hay? ¿Si es uno de los municipios más cercanos a la capital del departamento? En materia de salud, los habitantes se quejan porque en pleno siglo veintiuno, todavía en el municipio no se puede poner un yeso a una persona que se accidente y se fracture alguna extremidad del cuerpo, no se puede hacer una cesárea.
Es precisamente ese sentir el que debe marcar la actitud de una ciudadanía que asume los aires de cambio como una oportunidad real de hacer algo por el municipio. Es necesario que los diferentes sectores sociales como cabildos indígenas y consejos comunitarios se movilicen alrededor de la Alcaldía, acompañando y sean tenidos en cuenta al momento de realizar algún proyecto, para que este atienda a las necesidades de la comunidad y que entre todos vigilen celosamente que las prioridades comunitarias sean satisfechas de forma eficiente y transparente. Se trata es de abrir un nuevo tiempo para la democracia en María La Baja, el triunfo de Victoria es solamente el primer paso de un movimiento popular que crece políticamente y que asume desde la juventud, los niños, las redes sociales y toda la comunidad para profundizar la democracia y la participación a todos los corregimientos y del casco del municipio.
En conclusión, la administración entrante debe hacer importantes esfuerzos para que uno de los municipios más ricos del departamento y del país por su ubicación geográfica reactive su economía que está en sus tierras que son 90 % productivas.
El 2020 será un año en que por fin empezaremos a constatar el sentido de nuestras expectativas. Se le desea los mejor a la futura alcaldesa. ¡Confiemos en que al final María la Baja saldrá fortalecida y la esperanza sea la que guíe el sentir político de María La Baja!, ¡Tierra prodigiosa, donde el que viene encuero (desnudo), se viste, al que viene flaco se engorda!
¡María La Baja, pueblo amañador!











