La movilidad de Cartagena continúa siendo uno de los asuntos de mayor interés para los ciudadanos, especialmente en barrios donde el deterioro de las vías dificulta los desplazamientos cotidianos. En un balance divulgado a finales de octubre de 2026, la Alcaldía de Cartagena informó que el programa Vías para la Felicidad acumula 38.655 metros lineales de intervención en diferentes sectores del Distrito. La estrategia, liderada por la administración del alcalde Dumek Turbay a través de la Secretaría de Infraestructura, combina la construcción de nuevas calles con la rehabilitación de corredores existentes. Su propósito es mejorar las condiciones de movilidad, recuperar conexiones deterioradas y facilitar el acceso de los habitantes a diferentes servicios y actividades económicas.
De acuerdo con el informe oficial, 19.416 metros corresponden a construcción de vías nuevas, lo que equivale al 50,23 % de la longitud intervenida. Por otra parte, 19.239 metros, equivalentes al 49,77 %, hacen parte de trabajos de rehabilitación de infraestructura existente. La magnitud del proyecto puede dimensionarse al comparar su extensión con la distancia aproximada de 14 kilómetros entre Ternera y Bocagrande por la avenida Pedro de Heredia: las intervenciones acumuladas representan cerca de 2,76 veces ese recorrido. La matriz de seguimiento contiene 44 registros, de los cuales 33 fueron reportados como terminados y otros 11 permanecían en ejecución al momento de conocerse el balance.
¿Cuáles son los sectores beneficiados?
Las intervenciones se distribuyen en barrios y sectores como El Pozón, Olaya Herrera, Nelson Mandela, La Candelaria, Boston, San Pedro Mártir, San Fernando, Ceballos, La María, Marbella, Nuevo Paraíso, Manga, Pie de la Popa y el Centro Histórico. También aparecen proyectos en Tierra Baja, Punta Canoa, San José de los Campanos, Arroyo Grande y otros puntos de la ciudad. Entre los corredores incluidos se encuentran las avenidas del Consulado y Pedro Romero, además de conexiones locales que cumplen funciones importantes dentro de la movilidad barrial. La distribución de las obras muestra una combinación de intervenciones en zonas residenciales, vías de conexión y sectores que requieren recuperación de infraestructura.
La importancia de estas intervenciones no se limita al tránsito de vehículos particulares. En numerosos barrios, el deterioro de las calles representa una dificultad para el transporte público, las motocicletas, las ambulancias, los vehículos de emergencia y los comerciantes que necesitan trasladar mercancías. También puede afectar a peatones, adultos mayores y personas con discapacidad, especialmente cuando las superficies presentan huecos, desniveles o acumulaciones de agua. Contar con vías en mejores condiciones facilita el acceso a instituciones educativas, establecimientos comerciales y servicios de salud, además de contribuir a la organización de la movilidad en comunidades donde el crecimiento urbano ha generado nuevas necesidades.
Las obras también pueden transformar la economía de los barrios
La pavimentación de calles puede generar beneficios para pequeños negocios que dependen del ingreso de clientes, proveedores y servicios de transporte. Un corredor en mejores condiciones facilita el desplazamiento de mercancías y puede reducir algunas dificultades de acceso durante las temporadas de lluvia. Asimismo, las intervenciones viales pueden complementar proyectos de vivienda, infraestructura comunitaria y servicios públicos que se desarrollan en un mismo territorio. Cuando estas inversiones se articulan adecuadamente, los beneficios pueden extenderse más allá de la circulación vehicular y contribuir a mejorar las condiciones generales del entorno urbano.
Sin embargo, la ejecución de nuevas vías también plantea responsabilidades relacionadas con su conservación. La vida útil de la infraestructura depende de la calidad de los materiales, el funcionamiento de los drenajes, las condiciones del suelo y el mantenimiento periódico. Para Cartagena, uno de los principales desafíos será evitar que los corredores intervenidos vuelvan a deteriorarse prematuramente y garantizar la culminación de los proyectos pendientes. Los 38,6 kilómetros reportados constituyen un avance en la infraestructura de la ciudad, pero su impacto deberá reflejarse en desplazamientos más seguros, mejores conexiones y condiciones de movilidad que permanezcan en el tiempo.










