En la década de 1950, Bocagrande comenzaba a perfilarse como un punto clave en el desarrollo turístico y urbano de Cartagena, en ese entonces, el Hotel Caribe se erigía como la única construcción destacada en el área, un símbolo de lujo y modernidad en una ciudad en pleno crecimiento.
Inaugurado en 1945, este icónico hotel fue diseñado por el arquitecto estadounidense Joseph Glidden y rápidamente se convirtió en un referente de la hospitalidad en la región.

Playas como las de González, que bordeaban esta zona, contaban con una malla instalada en el mar, un recurso diseñado para proteger a los bañistas de posibles ataques de tiburones, esta medida, innovadora para la época, muestra cómo las autoridades y empresarios buscaban garantizar la seguridad y comodidad de los visitantes, consolidando a Cartagena como un destino atractivo para el turismo.
El desarrollo de Bocagrande, impulsado por iniciativas como la construcción del Hotel Caribe y otras obras significativas, marcó el inicio de una transformación urbana que la convertiría en una de las zonas más exclusivas y modernas de la ciudad.











