El transporte de carga colombiano llegó a su congreso nacional de septiembre de 2025 en Cartagena con una advertencia sobre las consecuencias económicas de los bloqueos viales y el incremento de los costos de operación. Según cifras expuestas por Nidia Hernández, presidenta de la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (Colfecar), el país había registrado 624 bloqueos entre enero y agosto de ese año, una situación que, de acuerdo con las estimaciones del gremio, representaba pérdidas cercanas a $1,7 billones para las empresas transportadoras. La alerta fue divulgada en el contexto del Congreso Nacional de Transporte de Carga y Logística, realizado del 17 al 19 de septiembre en el Centro de Convenciones del Hotel Las Américas de Cartagena. El encuentro coincidió con los 50 años de Colfecar y reunió a representantes empresariales, autoridades y especialistas en logística, seguridad vial y sostenibilidad.
Los costos que amenazaban a las empresas transportadoras
La presidenta de Colfecar advirtió que los bloqueos no eran el único factor de presión para el sector. El incremento del precio del diésel, los peajes, los costos laborales y otras obligaciones operativas estaba afectando la sostenibilidad de numerosas empresas. Según las cifras divulgadas por el gremio, más de 130 compañías del sector habían ingresado a procesos de insolvencia durante los primeros ocho meses de 2025, un registro que superaba en 33 casos la referencia de 2020 mencionada por Hernández. La situación planteaba riesgos para la continuidad de algunas operaciones y para la competitividad de las cadenas logísticas. Las pérdidas estimadas por bloqueos no representan necesariamente recursos públicos perdidos ni una cifra de recaudo tributario, sino un cálculo gremial del impacto económico sobre las empresas transportadoras.
El problema adquiere especial importancia para Cartagena por su condición de ciudad portuaria e industrial. Los corredores que conectan las terminales marítimas, las zonas industriales y las carreteras nacionales son fundamentales para el movimiento de mercancías. Una interrupción prolongada puede generar retrasos en entregas, mayores costos logísticos y dificultades en la programación de operaciones. En una economía donde la carga debe desplazarse entre centros de producción, puertos y mercados de consumo, la continuidad del transporte terrestre constituye un componente esencial de la actividad comercial. Por ello, los problemas denunciados por Colfecar trascienden las dificultades de las empresas transportadoras y pueden afectar a otros sectores productivos que dependen de la circulación oportuna de bienes.
Cartagena presentó su estrategia para evitar bloqueos
Durante el congreso, el alcalde Dumek Turbay reafirmó el compromiso de su administración de mantener condiciones de movilidad para el transporte de carga y atender los conflictos mediante concertación social o acciones de control. La Alcaldía informó que, hasta septiembre de 2025, diferentes dependencias distritales habían intervenido para impedir 18 bloqueos en el Corredor de Carga. El balance incluyó situaciones registradas en Barú, Pasacaballos, Membrillal, Policarpa, Puerta de Hierro, 20 de Julio, Ceballos, El Bosque, Albornoz y Antonio José de Sucre. La administración presentó estas actuaciones como parte de una estrategia de coordinación entre las autoridades y las comunidades. Sin embargo, es importante diferenciar los 18 bloqueos que el Distrito afirmó haber evitado de los 624 reportados por Colfecar a escala nacional, pues corresponden a ámbitos territoriales y metodologías diferentes. Alcaldía Mayor de Cartagena de Indias
La crisis expuesta en el Congreso Colfecar de 2025 puso de manifiesto la necesidad de fortalecer la seguridad de los corredores viales y desarrollar mecanismos de respuesta frente a las interrupciones del transporte. Para Cartagena, el desafío consiste en mantener la conectividad de sus zonas portuarias e industriales, sin desconocer las necesidades de las comunidades ubicadas alrededor de las principales vías. El seguimiento de esta agenda debe incluir estadísticas actualizadas sobre bloqueos, tiempos de desplazamiento, costos logísticos y actuaciones institucionales. También es necesario revisar qué medidas adoptaron las autoridades nacionales frente a las alertas del gremio. Las cifras de 2025 representan un antecedente importante para evaluar la evolución del sector, pero no deben utilizarse como si describieran automáticamente la situación del transporte en octubre de 2026.










