La llegada de Alejandro Ordóñez Maldonado al Ministerio del Interior desató una nueva controversia política en Colombia. Gustavo Bolívar, exsenador y exdirector del Departamento de Prosperidad Social (DPS), cuestionó duramente la designación del exprocurador, anunciada por el presidente Abelardo de la Espriella tras la salida de Rodrigo Lara Restrepo.
A través de su cuenta de X, Bolívar lanzó un mensaje cargado de críticas e ironía contra quien asumirá una de las carteras más importantes del Gobierno nacional, encargada de mantener las relaciones políticas con el Congreso y distintos sectores sociales.
El pronunciamiento se produjo el jueves 22 de octubre de 2026, un día después del anuncio presidencial, y se sumó a las reacciones de congresistas que expresaron preocupación por el perfil político e ideológico del nuevo ministro.
¿Qué dijo Gustavo Bolívar sobre Alejandro Ordóñez?
El dirigente cercano al expresidente Gustavo Petro utilizó sus redes sociales para manifestar su desacuerdo con la decisión del Gobierno.
En su publicación, Bolívar calificó a Ordóñez como un perseguidor del progresismo y recordó las controversias que han acompañado su trayectoria pública.
“El quema libros y perseguidor del progresismo, Alejandro Ordóñez, nuevo ministro del Interior”, escribió.
Posteriormente, agregó una frase con la que reforzó el tono crítico de su mensaje: “¡Firmes con la Inquisición!”.
La expresión hizo referencia a las posiciones conservadoras que Ordóñez ha defendido durante su carrera y a los enfrentamientos que sostuvo con sectores progresistas cuando estuvo al frente de la Procuraduría General de la Nación.
Aunque Bolívar no desarrolló mayores argumentos en su publicación, sus palabras evidenciaron el rechazo de una parte de la oposición al nuevo integrante del gabinete.
¿Por qué Gustavo Bolívar llamó a Ordóñez «quema libros»?
La expresión utilizada por Bolívar está relacionada con uno de los episodios más polémicos de la trayectoria del exprocurador.
En su juventud, Alejandro Ordóñez participó en una quema de libros que consideraba contrarios a sus convicciones religiosas, un hecho que posteriormente fue recordado durante diferentes debates sobre su visión política y su ejercicio de cargos públicos.
Ordóñez ha sido identificado históricamente con posiciones conservadoras, especialmente en discusiones relacionadas con el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y otros asuntos sociales.
Sus posturas le han generado respaldo entre sectores que comparten sus convicciones, pero también críticas de organizaciones defensoras de derechos y dirigentes progresistas.
Por esa razón, la referencia de Bolívar a la Inquisición debe entenderse como una crítica política e ideológica, no como una descripción literal de las funciones que ejercerá el nuevo ministro.
La confrontación entre Alejandro Ordóñez y Gustavo Petro
Uno de los antecedentes más relevantes de la controversia se remonta a diciembre de 2013, cuando Alejandro Ordóñez, entonces procurador general de la Nación, ordenó la destitución e inhabilidad de Gustavo Petro, quien ejercía como alcalde de Bogotá.
La decisión estuvo relacionada con el manejo del esquema de recolección de basuras en la capital.
El caso provocó una fuerte confrontación jurídica y política, así como debates sobre los límites de las facultades disciplinarias de la Procuraduría frente a funcionarios elegidos por voto popular.
Posteriormente, el Consejo de Estado anuló la sanción impuesta a Petro.
Este antecedente contribuye a explicar por qué el regreso de Ordóñez a un cargo de alto nivel genera una reacción particularmente fuerte entre dirigentes del petrismo.
Para ese sector político, su trayectoria está asociada con decisiones que consideran contrarias a sus principios. Sus defensores, por el contrario, destacan su experiencia jurídica y su actuación en defensa de las convicciones que ha sostenido públicamente.
Rodrigo Lara salió del Ministerio del Interior tras menos de tres meses
La polémica comenzó cuando el presidente Abelardo de la Espriella anunció, el miércoles 21 de octubre, la salida de Rodrigo Lara Restrepo del Ministerio del Interior.
Lara llevaba aproximadamente dos meses y medio en el cargo y había asumido la responsabilidad de coordinar las relaciones del Gobierno con el Congreso.
El mandatario agradeció su gestión y anunció que Alejandro Ordóñez sería el encargado de reemplazarlo.
El relevo ocurrió después de las dificultades registradas durante el trámite del Presupuesto General de la Nación para 2027, que enfrentó problemas por un vicio de procedimiento.
Sin embargo, en el anuncio inicial no se precisó una causa única y oficial que explicara la salida de Lara.
La coincidencia temporal entre la controversia presupuestal y el cambio ministerial generó interpretaciones políticas sobre el manejo de la agenda legislativa y la capacidad del Gobierno para construir acuerdos.
¿Quién es Alejandro Ordóñez, el nuevo ministro del Interior?
Alejandro Ordóñez Maldonado es un abogado colombiano que ha ocupado cargos de alta relevancia institucional.
Fue procurador general de la Nación entre 2009 y 2016 y posteriormente se desempeñó como embajador de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Su trayectoria ha estado marcada por posiciones conservadoras y por controversias en asuntos relacionados con derechos individuales, política y religión.
La llegada de Ordóñez al Ministerio del Interior representa su regreso a una función central dentro de la administración nacional.
Desde esa cartera deberá coordinar las relaciones del Ejecutivo con el Congreso, atender diferentes asuntos políticos y mantener interlocución con sectores que representan posiciones ideológicas diversas.
Esta responsabilidad plantea un desafío particular debido a los cuestionamientos que ha recibido desde su designación.
El Congreso reaccionó al cambio de ministro
Gustavo Bolívar no fue el único dirigente que expresó reparos frente al nombramiento.
El senador Alejandro Ocampo, del Pacto Histórico, cuestionó la llegada del exprocurador y afirmó que el cambio representaba un retroceso en la conducción política del Ministerio del Interior.
La senadora Jennifer Pedraza también criticó la decisión y planteó dudas sobre la capacidad del nuevo ministro para promover acuerdos entre sectores con posiciones diferentes.
Por su parte, el representante Mauricio Toro calificó la designación como un mensaje negativo y manifestó inquietudes sobre el perfil del funcionario.
En contraste, otros congresistas lamentaron la salida de Rodrigo Lara, a quien reconocieron su disposición al diálogo y su capacidad para mantener comunicación con diferentes bancadas.
Las reacciones evidenciaron que el relevo ministerial no solo generó inconformidad entre sectores progresistas, sino también preguntas más amplias sobre la estrategia política del Gobierno.
¿Por qué es tan importante el Ministerio del Interior?
El Ministerio del Interior cumple una función determinante en la relación entre el Gobierno nacional y el Congreso de la República.
Desde esta cartera se desarrolla buena parte de la interlocución necesaria para tramitar iniciativas legislativas y buscar acuerdos con los partidos políticos.
También participa en asuntos relacionados con derechos humanos, participación ciudadana y relaciones con diferentes comunidades y organizaciones sociales.
Por ello, el perfil de quien dirige el ministerio tiene una incidencia directa en la capacidad del Ejecutivo para construir consensos.
La llegada de Alejandro Ordóñez ocurre en un escenario en el que el Gobierno enfrenta debates sobre reformas, seguridad y asuntos fiscales.
Su gestión será evaluada no solo por sus posiciones ideológicas, sino por los resultados que consiga en la relación institucional con el Legislativo.
Los retos que enfrentará Alejandro Ordóñez
Entre los principales desafíos del nuevo ministro se encuentra la necesidad de recuperar la confianza de sectores del Congreso que expresaron preocupación por la salida de Rodrigo Lara.
También deberá participar en la coordinación de una agenda legislativa que incluye iniciativas relacionadas con seguridad, justicia y descentralización.
El Gobierno tiene pendientes discusiones sobre el estatuto antiterrorista, la ley de sometimiento de organizaciones armadas y otras propuestas que requieren acuerdos parlamentarios.
La capacidad de Ordóñez para establecer puentes con bancadas independientes y de oposición será fundamental para el avance de estos proyectos.
Además, tendrá que responder a las críticas sobre su trayectoria mediante una gestión que garantice el respeto institucional y la interlocución con sectores diversos.
Un nombramiento que profundiza el debate político
El pronunciamiento de Gustavo Bolívar refleja la tensión que genera la designación de Alejandro Ordóñez en sectores cercanos al expresidente Gustavo Petro.
Para sus críticos, el nombramiento representa el regreso de una figura asociada con posiciones conservadoras y decisiones controvertidas.
Para quienes respaldan su llegada, se trata de un funcionario con experiencia institucional que puede aportar a la conducción política del Gobierno.
Estas perspectivas anticipan un escenario de debate alrededor de las decisiones que adopte el nuevo ministro.
La controversia también pone sobre la mesa la importancia de que las diferencias ideológicas no impidan el funcionamiento de los mecanismos de diálogo entre el Ejecutivo y el Congreso.
¿Qué sigue después de la reacción de Gustavo Bolívar?
Tras el anuncio presidencial, el Gobierno deberá completar la transición en el Ministerio del Interior y definir las prioridades del nuevo jefe de la cartera.
Mientras tanto, la oposición continuará examinando las decisiones del Ejecutivo y la orientación que tome su agenda legislativa.
La crítica de Bolívar constituye uno de los primeros pronunciamientos públicos contra Ordóñez después de su designación.
La frase “¡Firmes con la Inquisición!” dejó en evidencia el tono de confrontación con el que algunos sectores del petrismo recibieron el cambio ministerial.
Ahora, la atención estará puesta en la capacidad de Alejandro Ordóñez para construir acuerdos, responder a los cuestionamientos y dirigir una cartera fundamental para la gobernabilidad del país.










