Para detener la propagación del virus que hoy nos mantiene aislados, el mundo ha tenido que tomar medidas drásticas. Entre las prevenciones que han generado resultados positivos para el medio ambiente, se encuentra la disminución del tráfico ilegal de fauna salvaje y el decremento en la contaminación del aire.
En China, donde el microorganismo se detectó por primera vez, como medidas preventiva ante la proliferación se dio el cierre de empresas industriales, se anunció toque de queda y cuarentena; además se prohibió el tráfico, comercio y transporte de animales salvajes.
Todo aquello concluyó en la disminución de emisiones de dióxido de carbono y dióxido de nitrógeno (emitidas por vehículos, plantas de energía, empresas industriales, etc.), Asimismo se pudo observar el decremento en el consumo del carbón.
Pero no vayamos muy lejos. en Cartagena, a causa del decreto de cuarentena y la prohibición de la entrada de buques, en la bahía de bocagrande se reporta la aparición de delfines, aves y peces; igualmente, se evidencia la restauración de la misma al mostrar aguas cristalinas.
«El cierre de la empresas del sector industria, poco flujo de embarcaciones en nuestras bahías, calles desérticas, son realidades que se repiten en todo el mundo a medida que la pandemia de coronavirus avanza inexorablemente. El parón brusco de las actividades humanas tiene, paradójicamente, un gran beneficiado: el medio ambiente» afirma George Salgado, director de abono sostenible.
Sin embargo, son varios los científicos que consideran que los cambios positivos en el ecosistema son momentáneos. Argumentando que el flujo de personas, la reapertura de empresas industriales y la reiniciación de la economía volverán a afectar el medio ambiente, incluso en niveles más elevados.
Haciendo alusión a China Li Shuo, asesor de política climática de Greenpeace East Asia, dijo para CNN que «Podría haber una ronda de estímulo económico que inyectaría créditos baratos a las industrias pesadas en China, y como resultado de eso podríamos ver un aumento de los contaminantes y también las emisiones de carbono en el segundo semestre de este año».
No obstante, lo que no puede ser transitorio es la prueba de que el planeta necesita un respiro. Solo bastó paralizar el mundo unos días para que hubiese constancia de ello, para que animales al notar calma tomarán lo suyo y el cielo junto al agua retomarán su color. Este suceso es lección y debe aprenderse. El hombre debe crear conciencia ambiental, necesita saber que el lugar en que habita no es algo que pueda comprar, que se debe amar con intensidad y sobre todo otorgarle el respeto que merece.
Gorge Salgado manifiesta que, «La gran enseñanza que nos deja el COVID-19 es la fragilidad de la especie humana frente a la autorregulación de Gaia, salir del eco-centrismo para ser una sociedad eco-centrista en la aldea global es la base de la conservación de la vida humana».
En estos momentos la toma de decisiones políticas, la reflexión y el autoanálisis juegan un papel fundamental para la recuperación del medio ambiente.
Fué necesario que una pandemia nos sacudiera para observar el discurso que el planeta dio sin pronunciar palabra; ¿será necesario otra pandemia para iniciar procesos en pro del bienestar del medio ambiente?











