Viajar a la Luna podría dejar de ser un privilegio exclusivo de astronautas y misiones estatales en la próxima década. La startup estadounidense GRU Space anunció que trabaja en el desarrollo del que sería el primer hotel en la superficie lunar, un proyecto que apunta a recibir a sus primeros huéspedes alrededor del año 2032.
La compañía ya abrió un proceso de preinscripción para personas interesadas en reservar una plaza en este futuro alojamiento. Aunque el precio final del viaje no ha sido establecido, los aspirantes deben pagar una tarifa inicial y, si son seleccionados, realizar un depósito que oscila entre 250.000 y un millón de dólares, monto que sería reembolsable bajo ciertas condiciones hasta que el proyecto esté operativo.
Detrás de esta iniciativa se encuentra Skyler Chan, ingeniero formado en la Universidad de California en Berkeley, quien se graduó anticipadamente en Ingeniería Eléctrica e Informática. Tras concluir sus estudios en 2025, decidió fundar GRU Space con la idea de explorar el papel que pueden tener las empresas privadas orientadas a servicios dentro del desarrollo espacial.
Durante su etapa universitaria, Chan trabajó como practicante en Tesla y participó en un proyecto financiado por la NASA para desarrollar una impresora 3D que llegó a funcionar en el espacio. Estas experiencias despertaron su interés en un aspecto poco explorado: no solo cómo llegar a otros cuerpos celestes, sino cómo establecer condiciones para vivir en ellos.
El plan de GRU Space contempla varias etapas. La primera, programada para 2029, consistirá en enviar un pequeño cargamento tecnológico a la Luna mediante un módulo de aterrizaje comercial. Allí se probarán dos innovaciones clave: estructuras inflables capaces de desplegarse sobre la superficie lunar y un sistema químico para convertir el regolito —el polvo lunar— en bloques de construcción.
Si estas pruebas tienen éxito, la empresa prevé instalar un hábitat inflable de mayor tamaño dentro de una cavidad natural del terreno lunar. Estas formaciones permitirían reducir la exposición a la radiación y mitigar los cambios extremos de temperatura. Posteriormente, se buscaría habilitar un espacio apto para recibir a un número limitado de visitantes durante estancias cortas.
En una fase más avanzada, la startup aspira a construir edificaciones más estables utilizando materiales producidos en la propia Luna, con diseños inspirados en la arquitectura terrestre. El objetivo sería demostrar que es viable levantar estructuras sólidas sin depender por completo de insumos transportados desde la Tierra.
Otro de los desafíos del proyecto es su integración con los sistemas de transporte espacial. Aunque compañías como SpaceX desarrollan naves capaces de llevar personas hasta la Luna, Chan considera que estas no sustituyen la necesidad de infraestructuras en destino. En su visión, las naves cumplen una función logística, mientras que los hábitats deben ofrecer espacios adecuados para la vida humana.
Pese a ser una empresa joven, GRU Space ha conseguido respaldo inicial de Y Combinator, uno de los aceleradores tecnológicos más importantes del mundo. Este apoyo ha permitido a la compañía avanzar en su propuesta, aunque reconoce que el turismo lunar seguirá siendo, al menos por ahora, una opción reservada para un grupo muy reducido de personas.











