El voluntariado corporativo del Grupo Puerto de Cartagena se consolida como un puente real entre la empresa y las comunidades, a través de Sonriendo Juntos, una estrategia de responsabilidad social que pone en el centro la dignidad, la empatía y la participación activa de sus colaboradores. Más allá de la logística portuaria, el programa evidencia una cultura organizacional donde el compromiso social se vive en el territorio.
Historias como la de Dirley Motta, coordinadora de Desarrollo Empresarial del Puerto, reflejan este enfoque humano. Cada fin de semana, decenas de colaboradores cambian sus roles corporativos por el chaleco de voluntarios para acompañar jornadas comunitarias que promueven el respeto, la cercanía y la construcción de confianza. Bajo un modelo que rompe con el asistencialismo tradicional, las acciones se diseñan como intercambios simbólicos que fortalecen la autonomía de las personas.
Desde el “Trueque de Sonrisas” hasta talleres de emprendimiento, educación y tecnología, la iniciativa —impulsada por la Fundación Puerto de Cartagena— ha generado impactos sostenibles: mujeres que hoy emprenden, niños que reciben útiles escolares apadrinados y jóvenes que acceden a conocimientos en robótica e impresión 3D. Una apuesta integral que demuestra que el mayor activo del Puerto de Cartagena es su gente y su capacidad de transformar realidades desde lo humano.











