Al final de la Plaza San Diego, se puede apreciar detrás de una maceta hecha de mármol con una frondosa planta de Crotón, uno de los últimos poemas del controversial Raúl Gómez Jattin, inscrito en una placa. (Ver: “Ese cariño que uno le tiene a sus zapatos viejos”)

El 19 de agosto del 1997, tras varios meses de la muerte de Jattin, la Secretaria de Educación y Cultura de Bolívar, Aracely Morales y EL TIEMPO, le hicieron un tributo en la plaza San Diego, por medio de una placa, donde fue inscrito el poema “El parque de Raúl”.

Uno de los últimos poemas del controversial Raúl Gómez posa en la Plaza San Diego

La realización del tributo fue un acto sencillo y sobrio, que contó con la presencia de varios de los poetas y escritores amigos de Gómez. En la actualidad la placa lleva 20 años, donde el pasar del tiempo, el olvido y desinterés de las personas, han hecho que varias letras hayan perdido su color azabache y sea santuario para poner todo tipo de objetos, restándole el  protagonismo que merece este poema.

El parque San Diego fue unos de los sitios que Gómez Jattin hizo su hogar, donde su imaginación volaba creando un sinfín de versos y poemas.

Sobre Rául Gómez Jattin

Raúl Gómez Jattin, fue un poeta colombiano, nacido en el 31 de mayo de 1945. Inició sus estudios en Derecho y emepezó a participar en obras de teatro; sin lograr concluir sus estudios de Derecho regresó a Cereté, lugar donde pasó su niñez, pero esta vez deambulando en las calles.

Jattin, pasó varias temporadas en clínicas psiquiátricas y se dedicó a escribir poesía. Se trasladó a Cartagena donde también vivió en las calles y parques. En las entrevistas que le realizaban, siempre expresaba que la poesía le había desarrollado la locura, llegando a preguntarse qué había sido primero, si la poesía o la locura.

Por otra parte, algo que caracterizaba Sus poemas era su estilo lingüístico vulgar y soez, no por la falta de cordura sino para desvestir la hipocresía social y los convencionalismos. Pero un 22 de mayo de 1997, Raúl Gómez es atropellado en centro histórico de Cartagena, dejándolo sin vida y sin que haya sido posible determinar si se trató de un accidente o un suicidio.