Quedó al descubierto la participación de un policía en bandas delincuenciales que se encargan de tramitar el ingreso de los migrantes, moverlos por todo el territorio colombiano, casi siempre con documentación falsa e ingresarlos al alto riesgo que representa la selva del Darién con el fin de dejarlos en Panamá.

Una vez llegan a este punto para “saltar” a Estados Unidos o Europa, estas organizaciones cobran fuertes sumas de dinero y, en muchos casos, abandonan a su suerte a los migrantes, aumentando así la crisis humanitaria.

 

Los de la Selva del Darién

Muchas veces cuentan con el apoyo de funcionarios, ya sea de Migración Colombia o de la Policía Nacional, quienes se encargan de ingresar migrantes al territorio colombiano.
En 2016, cinco integrantes de una familia conformaron «Los de la Selva del Darién», la cual delinquía en los departamentos de Norte de Santander, Cundinamarca, Antioquia; y el archipiélago de San Andrés.

Policía inmerso en bandas delincuenciales

Entre sus integrantes se encontraba Gustavo Adolfo Torres Caicedo, un miembro activo de la Policía Nacional, quien, según las pruebas, era el encargado de gestionar el envío de migrantes de Medellín al municipio de Turbo (Antioquia), cobrar giros de dinero relacionado con esa actividad y acompañar a los viajeros a Migración Colombia con el fin de obtener salvoconductos.
El agente de la Policía, usando su conocimiento y experiencia, realizaba todos los trámites para mover a las personas y dejarlas, en manos de otros integrantes de la banda, en la espesa selva. En medio del proceso judicial, varios de los integrantes de la banda decidieron aceptar los cargos mediante la firma de preacuerdos. En las negociaciones se comprometieron a declarar en contra de Torres Caicedo.

Juicio

Fue de esta forma que durante el juicio contra el policía en 2018, empezaron a desfilar en el banquillo de los testigos, quienes hasta hace poco eran sus cómplices.
Ingrid Mosquera Lozano, conocida como Yara, jefe de la banda, y su esposo, John David Mena Waths, primo del policía, lo acusaron de ser el encargado de los cobros y el envío puntual de los giros de los migrantes.
Yara fue un poco más allá y manifestó que le daba órdenes directas para el cobro de cinco giros enviados desde el exterior “como contraprestación derivada de todo gasto que pudiera originarse a efectos de que las personas que dicho dinero cubría, pudieran lograr su paso hacia su destino final, los Estados Unidos de Norteamérica”.
Fuente: Semana