Por Daniela Torres Angulo

Abogada

Esta es quizá la primera columna no jurídica que tengo el placer de escribir y la motivación principal es que se trata de dos de las cosas que más me gustan y me apasionan en mi vida, la literatura de Gabriel García Márquez inspirada en nuestro gran Caribe Colombiano y el Vallenato, género musical con el que crecí y tal vez uno de los que más emociones despierta en mí.

Hace unos meses Cerveza Águila realizó un homenaje a Cien Años de Soledad que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura y de Alonso Sánchez Baute, escritor y periodista experto en las obras del Premio Nobel de Literatura, además de la participación de Camilo Rozo como fotógrafo profesional con amplia trayectoria en el campo de las obras de García Márquez.

Bavaria presentó el proyecto al agente literario del autor y la producción de las canciones se autorizó posteriormente por sus hijos.

El proyecto de Cerveza Águila es un acto de profundo respeto a Gabriel García Márquez, pero, además, es un suceso cultural enorme que permite que quienes no han leído la novela, se dejen seducir por las melodías emanadas de una caja, una guacharaca, un acordeón y por supuesto, la voz de un intérprete alrededor de la historia de la familia Buendía.

El homenaje a Gabo se divide en seis canciones que narran en menor proporción la historia que le dio el reconocimiento internacional por la Academia Sueca aquel año de 1982.

  1. Buscando el mar: Es interpretada por la cantautora Karen Lizarazo y narra el génesis de la particular familia Buendía donde todos se casaban sin importar el parentesco. Se le canta a Macondo, a José Arcadio Buendía y a doña Úrsula Iguarán, ya que estos fueron los primeros que se unieron física y sentimentalmente a pesar de tener la misma sangre.

Eran dos primos, hijos de primos, se enamoraron sin

importar el destino y se casaron y tuvieron hijos”.

  1. El olvido: Es interpretada por Esteban Nieto. Esta canción narra la Peste del Insomnio, enfermedad que de un día para otro llegó a Macondo para provocar la pérdida de la memoria de los afectados. La Peste del Insomnio llevó a los habitantes de Macondo a recluirse en sus viviendas, en una especie de cuarentena para no contagiar a quienes estaban sanos, también, le colocaban letreros a todas las cosas, con el propósito de no olvidarlas. Todo ello, hasta que llegó Melquíades con un brebaje que reactivaba la memoria.

“El lío no es la peste, el lío es el olvido

Olvidar la muerte y el rastro que dejó amarillo

Como quien olvida todo lo vivido, borrar la memoria

No puede ni el rastrillo”.

  1. Por el amor de un hombre: Esta canción es interpretada por Elder Dayán Díaz y cuenta la rivalidad de Amaranta con Rebeca, dos mujeres que vivían sus vidas perfectas hasta que llega Pietro Crespi, pues ambas se sintieron cautivadas por su escuela y su música, sin embargo, este termina enamorándose de Rebeca. La plenitud no duró demasiado, pues Rebeca abandonó a Pietro por José Arcadio, que termina asesinado por razones inciertas, Pietro Crespi del desconsuelo se suicida, Rebeca queda viviendo en soledad y Amaranta muere soltera y virgen.

“Por el amor de un hombre dos mujeres luchaban,

Por el amor de un hombre una vida se acaba”.

  1. Los dos hermanos: Es interpretada por Margarita Doria, cuenta la historia de José Arcadio y Aureliano Buendía alrededor de las malas decisiones que tomaron durante el desarrollo de la novela, siendo una de ellas su relación con Pilar Ternera, quién les dio un hijo a ambos: Arcadio y Aureliano José.

“Que no te pase ni José Arcadio y Aureliano Buendía

José Arcadio a mucha gente robó y su fuerza

de nada le sirvió, muere de un disparo el valiente Buendía

Aureliano a muchas mujeres embarazó, solo y sin amor

Fue el final de su vida”.

  1. Aquí no ha pasado nada: Es interpretada por el cantante José Darío Martínez Acosta (Chabuco) y narra uno de los episodios más fuertes de la novela, LA MASACRE DE LAS BANANERAS, presenciada por José Arcadio. Es de mis favoritas, pues es total y completamente aplicable a la realidad, por esos fatídicos días de diciembre de 1928 donde los trabajadores de la empresa United Fruit Company perdieron la vida a manos del ejercito nacional luego de varios días de huelga.

“Ya está muriendo aquel recuerdo que tanto

me maltrataba, mi corazón sigue latiendo

por mi región olvidada, las mariposas siguen volviendo

como lluvia en la nevada, pero en Macondo dice la gente

que aquí no ha pasado nada”.

  1. Mariposas amarillas: Es mi favorita. Es interpretada por Bandera y nos cuenta la ascensión entre sabanas blancas de Remedios La Bella al cielo. Además de mencionar que esas mariposas amarillas que adornaban los cielos volaban en enjambres alrededor de Mauricio Babilonia, como si algo tuvieran que ver con él. Finalmente, la canción termina narrando el fin de los Buendía a partir del bebé que nació con cola de cerdo.

“Mariposas amarillas son las mariposas,

que en el pueblo de Macondo dibujaban con su aroma”.

El resultado del proyecto de Bavaria a través de Cerveza Águila merece un reconocimiento cultural por el esfuerzo de componer canciones y de pretender acercar a los colombianos a la literatura Universal que, en este caso, parte del Caribe.