Una nueva controversia política se desató en Colombia después de que el senador Iván Cepeda Castro expresara públicamente su respaldo a María José y María del Mar Pizarro, hijas del excomandante del M-19 Carlos Pizarro Leongómez, tras la orden del presidente Abelardo de la Espriella de retirar imágenes alusivas a su padre de espacios públicos.
A través de su cuenta en X, Cepeda rechazó la determinación presidencial, la calificó como una nueva agresión y defendió la memoria de quienes, desde su perspectiva, contribuyeron a los procesos de paz en Colombia.
El pronunciamiento, conocido este 18 de octubre de 2026, se suma a las reacciones que ha provocado la decisión del Gobierno de modificar la presencia de símbolos y referencias históricas relacionadas con antiguos integrantes de organizaciones guerrilleras.
Iván Cepeda envió un mensaje de solidaridad a las hijas de Carlos Pizarro
El senador del Pacto Histórico dirigió su mensaje a la exsenadora María José Pizarro y a la representante a la Cámara María del Mar Pizarro.
Ambas son hijas de Carlos Pizarro Leongómez, quien fue comandante del Movimiento 19 de Abril (M-19) y posteriormente participó en el proceso de desmovilización de esa organización.
En su publicación, Cepeda expresó solidaridad con las dos dirigentes políticas y cuestionó las instrucciones impartidas por el jefe de Estado.
El congresista consideró que la medida representa un ataque contra la memoria de personas que participaron en la búsqueda de una salida negociada al conflicto armado.
En su pronunciamiento también mencionó a Bernardo Jaramillo Ossa, dirigente de la Unión Patriótica asesinado en 1990, al defender la importancia de preservar la memoria de quienes participaron en la vida política del país.
Cepeda cerró su mensaje con una afirmación que se convirtió en el centro de su respuesta: “La memoria y la verdad siempre vencen”.
Sus declaraciones reflejan una postura de rechazo frente a la interpretación del pasado que ha planteado el Gobierno.
¿Qué ordenó Abelardo de la Espriella sobre Carlos Pizarro?
La controversia comenzó el jueves 15 de octubre, durante una visita del presidente Abelardo de la Espriella a las instalaciones del Ministerio de Cultura.
En ese escenario, el mandatario impartió instrucciones a la ministra Paola Holguín para retirar imágenes y referencias alusivas a Carlos Pizarro de espacios públicos.
El presidente justificó su decisión al señalar que su Gobierno no permitirá expresiones que considere una exaltación de personas vinculadas con organizaciones armadas ilegales.
De la Espriella sostuvo que las instituciones públicas deben defender la legalidad, la libertad y la democracia, y manifestó su rechazo a lo que denominó apología del terrorismo.
La orden provocó reacciones inmediatas de dirigentes políticos, representantes de sectores culturales y personas vinculadas con procesos de memoria histórica.
Aunque el mandatario anunció el retiro de esas representaciones, el alcance jurídico y administrativo de las instrucciones debe distinguirse de su ejecución efectiva en cada institución.
Carlos Pizarro: del M-19 a la candidatura presidencial
Carlos Pizarro Leongómez fue uno de los principales dirigentes del M-19, organización guerrillera que protagonizó distintos episodios del conflicto armado colombiano durante las décadas de 1970 y 1980.
Su trayectoria tuvo un cambio significativo cuando participó en el proceso de negociación que condujo a la desmovilización del grupo en marzo de 1990.
Tras dejar las armas, Pizarro ingresó a la política legal y se convirtió en candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19.
Sin embargo, el 26 de abril de 1990 fue asesinado mientras viajaba en un avión durante su campaña electoral.
Su muerte se convirtió en uno de los episodios más recordados de la violencia política que atravesó Colombia a finales del siglo XX.
La figura de Pizarro continúa generando interpretaciones diferentes.
Algunos sectores destacan su decisión de abandonar la lucha armada y participar en la democracia, mientras otros consideran que su pasado como comandante guerrillero no debe ser objeto de homenajes institucionales.
Estas diferencias se encuentran nuevamente en el centro de la controversia.
María José y María del Mar Pizarro, en medio de la polémica
Las hijas de Carlos Pizarro han desarrollado trayectorias políticas vinculadas con sectores de izquierda y con debates relacionados con la memoria histórica.
María José Pizarro ha sido una de las figuras reconocidas del Pacto Histórico y ha defendido públicamente el legado de su padre dentro del proceso de paz del M-19.
Por su parte, María del Mar Pizarro ocupa una curul en la Cámara de Representantes.
La decisión presidencial tiene una dimensión especialmente sensible para ambas, pues las referencias históricas objeto de controversia están relacionadas directamente con su historia familiar.
El respaldo de Iván Cepeda busca acompañarlas frente a una medida que el senador considera ofensiva para la memoria de Carlos Pizarro.
La discusión también refleja cómo las decisiones sobre representaciones históricas pueden afectar a familiares de personas que participaron en el conflicto armado y posteriormente fueron asesinadas.
La polémica llegó al Museo Nacional de Colombia
La orden del presidente se produce en medio de una discusión más amplia sobre la presencia de elementos relacionados con el conflicto armado en el Museo Nacional.
Durante los últimos días se conocieron decisiones relacionadas con el retiro de piezas de sus exposiciones, lo que provocó cuestionamientos sobre los criterios utilizados para modificar las muestras.
Entre los elementos objeto de controversia se encuentran referencias a procesos políticos, movimientos sociales y acontecimientos relacionados con la violencia en Colombia.
Sectores críticos del Gobierno consideran que estas modificaciones pueden afectar la pluralidad de relatos históricos representados en el museo.
Desde la posición gubernamental, en cambio, se ha defendido la necesidad de revisar contenidos que, a juicio del presidente, pueden interpretarse como exaltaciones de organizaciones armadas.
La discusión plantea preguntas sobre la autonomía de las instituciones culturales y los criterios técnicos que deben orientar sus exposiciones.
¿Preservar la memoria histórica significa rendir homenaje?
Uno de los principales puntos de desacuerdo consiste en determinar si la exhibición de una imagen histórica constituye necesariamente un homenaje.
Los museos y espacios de memoria pueden presentar documentos, fotografías, objetos y testimonios relacionados con personas que participaron en acontecimientos controvertidos.
La exhibición de estos materiales puede tener propósitos educativos, documentales o críticos, dependiendo del contexto y de la propuesta curatorial.
Por ello, mostrar la imagen de un personaje histórico no equivale automáticamente a respaldar todas sus acciones.
Sin embargo, también existen diferencias entre documentar un acontecimiento y establecer un homenaje institucional.
La discusión sobre Carlos Pizarro exige distinguir esas situaciones y examinar el contexto de cada representación.
En ese sentido, la controversia no se limita a la permanencia de una fotografía, sino que involucra la manera en que Colombia interpreta y presenta su historia reciente.
Iván Cepeda cuestiona la postura del Gobierno frente a la paz
El mensaje de Cepeda también tiene una dimensión política relacionada con los procesos de reconciliación.
El senador ha desarrollado parte de su trayectoria pública alrededor de la defensa de los derechos humanos, las víctimas del conflicto armado y la búsqueda de soluciones negociadas.
Desde esa perspectiva, considera que la memoria de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo no debe desaparecer del relato público.
La referencia a ambos dirigentes tiene un significado particular porque sus asesinatos ocurrieron durante un periodo de intensa violencia política.
Para Cepeda, preservar su memoria constituye una forma de reconocer los esfuerzos de quienes participaron en proyectos políticos y procesos relacionados con la búsqueda de la paz.
El Gobierno, por su parte, ha planteado que la presencia de determinadas imágenes en espacios institucionales puede transmitir un mensaje de exaltación de antiguos actores armados.
Estas posiciones muestran diferencias profundas sobre el significado de la reconciliación y los límites de los homenajes públicos.
El debate sobre el pasado armado vuelve a dividir a Colombia
La controversia ocurre en un país cuya historia reciente está marcada por décadas de conflicto armado, procesos de desmovilización y asesinatos de dirigentes políticos.
Las interpretaciones sobre estos acontecimientos han generado discusiones entre organizaciones de víctimas, partidos políticos, instituciones académicas y autoridades públicas.
Uno de los principales desafíos consiste en construir una memoria histórica que reconozca las responsabilidades y los daños provocados por la violencia, sin desconocer los procesos de transformación política y reconciliación.
El caso de Carlos Pizarro reúne precisamente esos elementos.
Su participación en el M-19 forma parte de la historia del conflicto, mientras que su desmovilización y posterior candidatura presidencial están relacionadas con el tránsito de esa organización hacia la política legal.
La manera en que deben presentarse ambas etapas continúa siendo objeto de debate.
¿Qué pasará con las imágenes de Carlos Pizarro?
Después de las instrucciones impartidas por el presidente, la atención se concentra en las actuaciones del Ministerio de Cultura y de las instituciones responsables de los espacios donde se encuentran las representaciones.
Será necesario conocer qué piezas o imágenes serán retiradas, cuáles permanecerán en exhibición y qué criterios se aplicarán para adoptar esas decisiones.
También resulta relevante establecer si las modificaciones responderán a evaluaciones técnicas, administrativas o curatoriales.
El mensaje de Iván Cepeda no modifica por sí mismo las instrucciones presidenciales, pero evidencia el rechazo político que ha generado la medida.
Por ahora, la controversia continúa abierta y podría provocar nuevos pronunciamientos de organizaciones culturales, dirigentes políticos y representantes de instituciones públicas.
Una disputa que va más allá de una imagen
El enfrentamiento entre Iván Cepeda y el Gobierno de Abelardo de la Espriella refleja una discusión más amplia sobre el lugar que deben ocupar los antiguos actores del conflicto armado en la memoria pública.
Mientras el presidente rechaza las representaciones que considera una exaltación del terrorismo, Cepeda defiende la memoria de quienes, según su posición, contribuyeron a abrir caminos hacia la paz.
En medio de estas diferencias se encuentran María José y María del Mar Pizarro, quienes recibieron el respaldo del senador después de las instrucciones relacionadas con la imagen de su padre.
La controversia deja una pregunta central para Colombia: cómo recordar a quienes participaron en la violencia y posteriormente buscaron caminos democráticos, sin desconocer las víctimas ni las responsabilidades históricas.
La respuesta continúa siendo objeto de discusión entre el Gobierno, los sectores políticos y las instituciones encargadas de preservar la memoria del país.










