En pleno corazón del barrio Getsemaní, en Cartagena de Indias, existe una plaza que hoy reúne turistas, artistas y habitantes, pero que también conserva la memoria de uno de los acontecimientos más importantes de la historia de Colombia. Se trata de la Plaza de la Trinidad, un espacio vinculado con el movimiento popular que impulsó la Independencia absoluta de Cartagena el 11 de noviembre de 1811.
Aunque actualmente es reconocida por su ambiente cultural, sus presentaciones callejeras y su arquitectura colonial, este lugar fue un punto de encuentro de una comunidad que desempeñó un papel fundamental en la lucha contra el dominio español.
Más de dos siglos después, la plaza continúa siendo un símbolo de identidad para Getsemaní y un escenario donde la historia, la cultura y la vida cotidiana se encuentran.
La Plaza de la Trinidad: el corazón histórico de Getsemaní
La Plaza de la Trinidad es uno de los espacios públicos más representativos del barrio Getsemaní, ubicado en el Centro Histórico de Cartagena.
Su nombre proviene de la Iglesia de la Santísima Trinidad, cuya construcción comenzó en 1643 y se desarrolló durante varias décadas, hasta aproximadamente 1688.
El templo surgió como respuesta al crecimiento de la población del sector y a la necesidad de contar con un espacio religioso cercano para sus habitantes.
Con el paso del tiempo, la plaza se consolidó como un lugar de encuentro comunitario, celebraciones religiosas y actividades sociales.
A diferencia de otros sectores coloniales asociados con las élites políticas y comerciales, Getsemaní desarrolló una identidad popular vinculada con los oficios artesanales, el trabajo portuario y las relaciones comunitarias.
Esa característica sería determinante durante los acontecimientos independentistas de 1811.
¿Qué ocurrió en Getsemaní el 11 de noviembre de 1811?
La Independencia de Cartagena fue el resultado de un proceso político y social en el que participaron dirigentes criollos, artesanos, milicianos y distintos sectores de la población.
En medio de las tensiones entre quienes defendían mantener vínculos con la monarquía española y quienes exigían una ruptura definitiva, los habitantes de Getsemaní desempeñaron un papel decisivo.
El 11 de noviembre de 1811, grupos populares organizados se movilizaron desde el barrio hacia los espacios donde se encontraba reunida la Junta de Gobierno.
Entre sus principales exigencias estaba la declaración de independencia absoluta de España.
La presión popular contribuyó a que las autoridades aprobaran la ruptura con la Corona española y proclamaran el Estado Libre, Soberano e Independiente de Cartagena.
Este acontecimiento convirtió a la ciudad en uno de los escenarios fundamentales de los procesos de emancipación de la Nueva Granada.
Pedro Romero, el líder que marcó la historia de Cartagena
Uno de los protagonistas más recordados de aquella jornada fue Pedro Romero, reconocido por su liderazgo entre los artesanos y milicianos de Getsemaní.
Romero se desempeñaba en actividades relacionadas con la herrería y la fundición, oficios que tenían una importancia considerable dentro de la economía y la organización militar de la ciudad.
Su experiencia y sus vínculos con los trabajadores del sector contribuyeron a la organización de los grupos populares que participaron en el movimiento independentista.
Los llamados Lanceros de Getsemaní, integrados principalmente por artesanos y hombres de sectores populares, fueron determinantes para presionar a la Junta de Gobierno.
Su participación demuestra que la Independencia no fue únicamente una decisión de dirigentes políticos.
También fue el resultado de la movilización de habitantes que exigían cambios en la organización del poder y en las condiciones sociales de la época.
¿Quiénes eran los Lanceros de Getsemaní?
Los Lanceros de Getsemaní fueron grupos de milicianos y trabajadores que participaron activamente en los acontecimientos de 1811.
Entre ellos se encontraban artesanos, herreros y hombres vinculados con las actividades del Arsenal de Cartagena.
Las investigaciones históricas destacan la participación de poblaciones pardas y mulatas libres, cuyos integrantes habían desarrollado experiencia organizativa mediante sus oficios y su vinculación con las milicias.
Durante la jornada del 11 de noviembre, estos grupos se movilizaron armados y exigieron decisiones políticas concretas.
Sus peticiones no se limitaron a la independencia absoluta.
También incluyeron asuntos relacionados con la organización del poder, la participación de americanos en cargos militares y la eliminación de instituciones coloniales como la Inquisición.
El movimiento popular de Getsemaní representa, por tanto, una dimensión fundamental de la historia política y social de Cartagena.
La escultura que recuerda el Grito de Independencia
Quienes visitan actualmente la Plaza de la Trinidad pueden encontrar un conjunto escultórico dedicado a la gesta independentista de 1811.
La obra, titulada Grito de Independencia de Cartagena 1811, fue realizada por la artista plástica Nora Luz Quintana.
Está integrada por tres figuras que representan a Pedro Romero, el padre Umaña y un tamborilero encargado de convocar a la población.
La composición busca rendir homenaje a la participación popular en los acontecimientos que condujeron a la Independencia.
El 11 de noviembre de 2024, la Alcaldía de Cartagena entregó oficialmente la escultura restaurada, como parte de los actos conmemorativos de los 213 años de la Independencia.
La intervención permitió recuperar las condiciones de la obra y fortalecer su valor como símbolo histórico del barrio.
La iglesia que le dio nombre a la plaza
La Iglesia de la Santísima Trinidad es otro de los elementos que hacen especial este espacio.
Su fachada, reconocida por su color amarillo, se ha convertido en una de las imágenes más características de Getsemaní.
El templo fue construido durante el período colonial, cuando el barrio experimentaba un crecimiento poblacional que hacía necesaria la existencia de una parroquia propia.
Su presencia contribuyó a consolidar la plaza como centro de la vida comunitaria.
Durante siglos, el entorno del templo ha sido escenario de encuentros, celebraciones y manifestaciones culturales.
Actualmente, la iglesia continúa siendo un referente arquitectónico y religioso que forma parte de la identidad del sector.
De escenario independentista a punto de encuentro cultural
La Plaza de la Trinidad ha experimentado transformaciones importantes desde el siglo XIX.
Hoy es conocida por su ambiente nocturno, la presencia de artistas callejeros y las actividades culturales que se desarrollan en sus alrededores.
Habitantes y visitantes se reúnen para disfrutar de presentaciones musicales, expresiones artísticas y propuestas gastronómicas.
La plaza también permite apreciar una faceta de Cartagena relacionada con la vida comunitaria y las tradiciones populares.
Sin embargo, su importancia no debe reducirse al entretenimiento.
El espacio representa una conexión directa entre el pasado independentista y la identidad cultural que Getsemaní ha construido durante generaciones.
Getsemaní: un barrio que conserva su identidad popular
La historia de la Plaza de la Trinidad está profundamente relacionada con la del barrio que la rodea.
Getsemaní surgió como un sector habitado por trabajadores, comerciantes y artesanos que desarrollaron dinámicas sociales diferentes a las de otros espacios de la ciudad colonial.
Esa identidad popular se expresó en sus oficios, celebraciones, formas de organización y participación política.
Con el paso del tiempo, el barrio se convirtió en un referente cultural de Cartagena.
Sus calles, viviendas tradicionales y espacios comunitarios conservan elementos que permiten comprender la evolución de la ciudad.
No obstante, el crecimiento del turismo también ha generado desafíos relacionados con la conservación de las viviendas y la permanencia de sus habitantes tradicionales.
Proteger la identidad de Getsemaní implica reconocer que su patrimonio no está compuesto únicamente por edificios, sino también por las personas y las prácticas culturales que le dan vida.
¿Cómo visitar la Plaza de la Trinidad en Cartagena?
La plaza se encuentra en el barrio Getsemaní, a poca distancia del Centro Histórico y de lugares emblemáticos como el Parque Centenario y la Torre del Reloj.
Una de las mejores maneras de conocerla es mediante un recorrido a pie por las calles del sector.
Los visitantes pueden observar la Iglesia de la Santísima Trinidad, conocer el monumento dedicado a los protagonistas de la Independencia y explorar los alrededores.
También es posible complementar el recorrido con una visita a la Calle Larga y otros espacios relacionados con la historia de Getsemaní.
Para quienes desean profundizar en el significado del lugar, los recorridos históricos guiados pueden ofrecer información sobre los acontecimientos de 1811.
Durante la visita es recomendable respetar las viviendas, los espacios comunitarios y las actividades de los residentes.
¿Por qué es importante conocer la historia de esta plaza?
La Plaza de la Trinidad permite comprender que la Independencia de Cartagena no fue un acontecimiento protagonizado exclusivamente por las élites.
La participación de Pedro Romero y los Lanceros de Getsemaní demuestra que los sectores populares desempeñaron un papel determinante en la transformación política de la ciudad.
El lugar también conserva la memoria de una comunidad que ha contribuido durante siglos a la construcción de la identidad cartagenera.
Conocer su historia ayuda a valorar el patrimonio cultural desde una perspectiva más amplia.
Las plazas, las calles y los monumentos no solo son escenarios turísticos: también son espacios donde permanecen las huellas de los procesos sociales que dieron forma a la ciudad.
Una plaza que sigue contando la historia de Cartagena
Más de 200 años después de la Independencia, la Plaza de la Trinidad continúa siendo uno de los lugares más representativos de Getsemaní.
Su iglesia colonial, el monumento a los protagonistas de 1811 y las expresiones culturales que allí se desarrollan reflejan diferentes etapas de la historia cartagenera.
El espacio recuerda la participación de artesanos, milicianos y habitantes que contribuyeron a la declaración de independencia absoluta.
La próxima vez que alguien visite la Plaza de la Trinidad, podrá descubrir que detrás de su ambiente festivo existe una historia de organización popular, resistencia y lucha por la libertad.
Porque en Getsemaní, la historia de Cartagena no solo se conserva en los libros: también permanece viva en sus calles, sus plazas y la memoria de su gente.










