Desde hace 13 años, un colectivo verde integrado por niños y niñas se ha convertido en guardián del medioambiente en siete barrios vecinos a las terminales del Grupo Puerto de Cartagena. Se trata del programa Ecoguardianes, una iniciativa de la Fundación Puerto de Cartagena (FPC) que ha brindado formación ambiental a cerca de 1.600 menores, sembrando conciencia ecológica desde la infancia y fortaleciendo el compromiso comunitario con el cuidado del entorno.
Ecoguardianes está dirigido a niños y niñas entre los 7 y los 12 años de los barrios Ceballos, Albornoz, Urbanización Santa Clara, San Isidro parte baja, El Zapatero, Las Colonias de Manga y Nuevo Oriente. Su objetivo es formar en cultura ambiental a través de una metodología lúdica y participativa que promueve la toma de conciencia, el desarrollo de competencias socioemocionales y ciudadanas, y el reconocimiento del ser humano como parte del ecosistema.
“El programa busca que los niños se entiendan a sí mismos como parte de la naturaleza. Desde la ecología humana trabajamos la idea de que, si aprendemos a cuidarnos, también aprendemos a cuidar a los demás y a nuestro entorno”, explica Sandra Salas Barba, formadora de Ecoguardianes y quien lleva más de 10 años vinculada a la iniciativa.
Las cifras reflejan el impacto del programa: en sus 13 años de vigencia se han desarrollado más de 229 encuentros formativos, que suman cerca de 687 horas de formación. La permanencia de los participantes alcanza el 93 % y la asistencia promedio se sitúa en el 80 %, indicadores que evidencian el compromiso de los niños y sus familias.
Uno de los mayores logros de Ecoguardianes es su capacidad de involucrar a las familias y generar redes de apoyo comunitarias. “Cuando el programa logra permear a la familia, hemos logrado lo más difícil. Cambiamos mentalidades y logramos que los adultos también se vinculen a los procesos ambientales”, señala Sandra.
La formación se complementa con actividades prácticas como jornadas de recolección de material reciclable, procesos de recuperación ambiental y siembra de árboles frutales, maderables y ornamentales en las comunidades. Una de las iniciativas más representativas es la ‘Tienda del Trueque’, una estrategia autosostenible en la que los niños intercambian material reciclable por puntos que luego pueden canjear por juguetes, tecnología y accesorios.
Además, el programa fortalece habilidades de lectura, escritura y expresión oral, y promueve valores como la responsabilidad, el trabajo en equipo y el liderazgo ambiental. Durante el último año, se realizaron nueve jornadas de impacto ambiental en los barrios participantes, lideradas por los propios Ecoguardianes junto a sus familias.
Para Sandra Salas Barba, la clave del programa está en la forma de enseñar. “La educación no tiene que ser triste ni aburrida. Desde la lúdica, la música y el juego, buscamos que los niños disfruten cada encuentro y que el aprendizaje sea significativo. Mi objetivo siempre ha sido marcar la vida de los niños de manera positiva”, afirma.
Hoy, los frutos del proceso empiezan a ser visibles: familias más comprometidas con la limpieza de su entorno, niños que replican lo aprendido en sus escuelas y comunidades que asumen pequeñas acciones cotidianas para cuidar el medioambiente.
Con Ecoguardianes, la Fundación Puerto de Cartagena reafirma su apuesta por la educación ambiental como motor de transformación social, convencida de que el cambio comienza con pequeñas acciones y que, desde la niñez, es posible construir una relación más responsable y consciente con el entorno.











