“No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas…”, Deuteronomio 16: 19.

Por Álvaro Morales de León

Como Soberano se dice de aquella persona que en un territorio o jurisdicción ejerce la autoridad suprema de manera independiente, y también, como sinónimo, se compara al Soberano con una persona autárquica, o sea, aquella que presume de autosuficiencia, de ser jactanciosa y hasta presuntuosa, pareciendo que estas definiciones y sinónimos sobre la palabra Soberano, a excepción del concepto de independiente, se hubieran concebido a la medida precisa de lo que es, o pretende ser el presidente Duque, un Soberano o también, un autárquico.

Los Órganos de Control en Colombia como la Procuraduría y la Contraloría que se enmarcaron en la Constitución del 86, así como los otros que nacieron con la del 91, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo, casi en ningún tiempo de nuestra historia republicana han gozado de la independencia que por naturaleza deben ostentar.

En la primera época, o sea, para los tiempos de la Constitución del 86, estos, hoy llamados Órganos de Control, dependieron casi que exclusivamente del poder presidencial; y en la segunda, la actual, la que vivimos con la Constitución del 91 se dijo que serían organismos con su propia autonomía administrativa y que sus jefaturas serían elegidas mediante procedimientos donde participarían el Congreso, las Altas Cortes y el Presidente de la República, siendo éste quien termina imponiendo su voluntad confeccionando “ternas de uno”, y arrebatándole la supuesta independencia y autonomía.

“El soberano” Duque se ha caracterizado durante su gobierno por su evidente atropello y enemistad con las normas constitucionales que rigen el Estado Colombiano y las cuales ha debido cumplir y hacer cumplir en cada acto o decisión de su gobierno, no sólo per se, sino para dar ejemplo como primer empleado público que es.

Desde el discurso revanchista e incendiario con el que el entonces presidente del Congreso, Ernesto Macías, le dio posesión aquella tarde del martes 7 de agosto de 2018 al “soberano” Duque en la Plaza de Bolívar se señaló el derrotero de lo que sería el fracasado cuatrienio que ese día se iniciaba.

Todo se inició ese día 7 de agosto de 2018 cuando se conoció que en el acto de inauguración del nuevo gobierno fueron muchos los invitados especiales, presidentes y expresidentes de otros países, pero también, entre los invitados y amigos del nuevo mandatario y ocupando las primeras sillas, estuvieron personajes de la talla criminal de José Guillermo Hernández, alias “El Ñeñe”, persona asesinada en Brasil producto de supuestos vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo.

El asunto continuó, y en abril de 2019 las pretensiones que tuvo “El soberano” Duque de “hacer trizas” la JEP a través del Congreso, afortunadamente le fracasaron de manera inexplicable sus intentos, ya que nuestro Congreso no es un Congreso independiente sino un cuerpo colegiado acostumbrado a obedecer y estar arrodillado al poder presidencial.

Hace pocos días, la Corte Constitucional le tumbó a Duque, por inconstitucional, los acápites que perversa e ilegalmente modificaban la Ley de Garantías en tiempos preelectorales buscando desbloquear la prohibida contratación pública en época de elecciones. Aquí, Cortes y Procuraduría se manifestaron “después de rayo caído”, como se dice, y el dinero para contratación pública emergió a borbotones desde las arcas del gobierno para beneficio de candidatos afectos al gobierno.

El más reciente hecho de aplausos por parte del presidente Duque a la violación de la Constitución Política lo ha constituido la desfachatez con la que el General Zapateiro, comandante del ejército, ha quebrantado la orden constitucional de impedimento o prohibición a las Fuerza Militares de ser deliberantes, es decir, impedidos a participar en política.

En un gobierno como el de la Colombia actual, donde los entes de control como la Contraloría, Procuraduría, Fiscalía y Defensoría del Pueblo están cooptados por el Poder, la voluntad y los deseos Presidenciales, será muy difícil conseguir o alcanzar lo que conoce en los gobiernos como el equilibrio de pesos y contrapesos.

Finalmente, a diario, y a pesar de saberlo, el presidente Duque viola la Constitución Política controvirtiendo públicamente las propuestas de gobierno del candidato presidencial que no es de su agrado.

*Columna de opinión. Las opiniones no representan los valores, conceptos y/o postura del periódico.