Por: John Montaño

En la entrada a la bahía de Cartagena, frente a la emblemática fortaleza de San Fernando, en Bocachica, está uno de los milagros de la vida y ecosistemas más poderosos de Colombia: los corales de Varadero.

Un arrecife coralino, único en su especie en el mundo, que recibió la nominación internacional protocolaria como Hope Spot o Sitio de Esperanza de los mares.

Los corales de Varadero han resistido el embate de toda la contaminación que brota de las industrias de Mamonal y que baja por el Canal del Dique, brazo artificial del río Magdalena, el cual descarga millones de toneladas de sedimentos sobre la bahía de Cartagena, formando una capa espesa sobre lo que alguna vez fue agua cristalina.

Pero como un milagro, miles de especies como los corales Orbicella, ‘arbolitos de navidad’, Erizos, Pastos Marinos, Esponjas y Corales Pétreos, entre otros, se mantienen en pie como una muralla natural, evidenciando que la vida se sobrepone a la contaminación.

No obstante, este maravilloso sistema de vida que ocupa un área de 2 kilómetros cuadrados, entre las isla de Draga y Abanico, está en la mira de poderosos empresarios portuarios que buscan abrir un segundo canal de acceso a la bahía de Cartagena, justo sobre estos corales milagrosos, para, presuntamente, facilitar la entrada de más barcos tipo Pospanamax. Según las autoridades portuarias, en 2017 ingresaron 4.632 barcos; en 2018, 3.494, y en lo que va del 2019 van 1.870, que atracan y descargan sin problema.

“Este es el único ecosistema marino sobreviviente en toda la bahía de Cartagena por ello fue designado sitio de esperanza para los océanos, por la comunidad científica internacional, además constituye una despensa agroalimentaria para las comunidades pesqueras”, dice Bladimir Basabe Sánchez, ambientalista director de la campaña ciudadana ‘Salvemos Varadero’.

La ciudadanía, de la mano de la Corporación Ecotono, sin ánimo de lucro, y los consejos comunitarios de la zona insular de Cartagena, y sus alrededores, se unieron entorno a la campaña ‘Salvemos Varadero’, para la conservación de estos vitales arrecifes.

Esta batalla de alta mar entre los cartageneros, que tienen el respaldo de la comunidad científica internacional, contra poderosos sectores portuarios ya está dando resultados en defensa del arrecife.

Con el apoyo de la Procuraduría Ambiental, del Ministerio de Ambiente, Cardique e Invemar, los corales de varadero están a un paso de convertirse en área protegida.

Invemar fue el primero en pronunciarse en sentido que el arrecife no debe ser intervenido por su enorme importancia para la vida en la bahía y la seguridad alimentaria de las comunidades aledañas que viven de la pesca y, por contrario, solicitó que este sistema entre a forma parte del atlas de arrecifes coralinos de Colombia.

Pese a que la bahía de Cartagena ya tiene un gran Canal de Acceso entre los fuertes de San Fernando y San José, el cual fue dragado en los últimos 5 años hasta alcanzar una profundidad superior a los 21 metros y por cual ingresan todo tipo de embarcaciones de gran calado, sectores portuarios insisten en que la ciudad debe tener un segundo canal de acceso que pasaría precisamente sobre el sistema de vida de Varadero.