Laura De Rosa es una empresaria cartagenera de 26 años que trabaja por ser mejor, tanto con sus negocios familiares, como con los jóvenes que lidera en la Cámara de Comercio.

Se ve y proyecta como una mujer alegre, transparente, empoderada, aguerrida, decidida, dispuesta y, sobre todo, muy familiar.

Es administradora de Mercadeo y Logística, egresada de La Sabana. No obstante, siempre tuvo ese ambiente de vendedora latente en su vida.

“Mis papás, Sandra Garzón y Daniel De Rosa, siempre fueron comerciantes; por lo tanto, no se me es raro emprender”.

Justo por esa naturalización del emprendimiento fue que Laura que buscó afianzarse en las ventas desde las primeras relaciones interpersonales que tuvo.

Es con ello, y con un “mamá, quiero vender dulces en la puerta de mi urbanización” que se gestó la primera venta y posterior emprendimiento de la hija mayor de los De Rosa.

“Nadie podía entrar a la urbanización sin antes comprarme un dulce”.

 

Lo que hace

Actualmente, lidera el proyecto de Jóvenes Protagonistas del Cambio en la Cámara de Comercio. De igual forma, administra el restaurante de sus abuelos “Dany, el churrasco argentino” y es la gerente de la marca familiar RapiMasa.

El cargo acogido en el negocio que empezaba la familia (RapiMasa) fue una decisión necesaria y dura para Laura, dado que su papá ya no estaba en condiciones para seguir dirigiendo el negocio.

Mi papá, al yo tener que decidir si seguir trabajando en Mamonal, me expresó claramente: “Laura, ya yo no puedo seguir trabajando. Si tú no tomas las riendas de la empresa, tus hermanos no tendrán de donde comer”.
Fue la primera decisión dura y real de mi vida.

Sin embargo, y a pesar de todo el trabajo necesario para posicionar su empresa, Laura Isabella considera esa decisión de tomar las riendas de la empresa familiar como una gran serendipia (momento dado de incertidumbre que finaliza positivo) tanto para ella y su futuro, como para toda la familia De Rosa.

Entre como gerente a Rapimasa, pero empecé por la cola.
Primero estuve unos meses en Producción para entender cómo es que salía lo que iba a vender.

Los dos primeros años pudimos crecer un montón y hacer de RapiMasa una marca que se posicione muy bien y cumpla su misión en la mano de los pequeños cocineros, locales y familias de la ciudad.

Toda esa experiencia, adquirida en su labor de nueve meses en el sector de Mamonal, fue clave para direccionar un negocio que iba a ser pilar para el nuevo surgir de la familia, donde logró afianzarse más y trabajar cerca de su entorno más privado: su familia.

Ahora ya no solo veo a mi hermano Juan como aquel niño al que le llevo ocho años, sino como mi par y socio que trabaja en pro de nuestros proyectos.

Hablando de hermanos, Laura Isabella es la cabeza de cuatro hermanos y actuales socios, donde dos son mellizas de 21 años y el único varón tiene 18 años. Tres de estos cuatro son se asociaron, tanto en las empresas familiares, como en un proyecto próximo a ofrecerse llamado St.Art.

 

Emprendimiento de a tres

El próximo proyecto de emprendimiento para Laura, surgido meramente de la iniciativa de los hermanos De Rosa, será St.Art.

St.Art será una plataforma en la cual los muchos artistas que habitan en Cartagena podrán visibilizar sus talentos y creaciones, formalizarse y monetizarse, como también forjarán una comunidad que permita una ayuda constante y reciproca entre los miembros del mundo del arte cartagenero.

La plataforma se empleará a partir de una aplicación web que está ultimando detalles para su próximo lanzamiento, del cual debe de estar pendiente todo talentoso cartagenero que quiera aprovechar a una de pocas tarimas que se ofrecen para hacer de su arte su vida y de su vida el deleite, provecho y mejora de varias vidas.

“Hay talento en cada esquina y el mundo lo necesita conocer”. Frase donde se soportan Laura y sus hermanos para apropiarse de su proyecto y seguir creyéndole y perfeccionándolo.

Justo es ese talento cartagenero el que ella ve en los jóvenes y busca potencializar a través de Jóvenes Protagonistas del Cambio.

 

 Aporte a la juventud cartagenera

A través de su postulación y posterior elección de coordinadora del desarrollo de los proyectos de emprendimiento de los jóvenes cartageneros, Laura afirma haber encontrado una vocación y misión en la ciudad mediante un canal en el que puede aprovechar todas sus destrezas adquiridas.

A mí la Cámara de Comercio me dio la oportunidad de entender cuál es mi propósito en la vida. Ya tú entiendes cuál es el camino a seguir cuando encuentras tu propósito.

Laura De Rosa estimula en los jóvenes su poder empoderativo, convenciéndolos de que el saber vender es innato y necesario para interactuar y progresar en nuestras esferas sociales.

Los mejores vendedores son los niños, por su constancia y poder persuasivo.
Aveces nos da miedo vender desde chiquitos; pero, nosotros vendemos desde que estamos recién nacidos.
No necesitas vender un servicio. Nosotros vendemos ideas, ideologías, creencias.

En el programa de jóvenes de la cámara se manejan tres pilares fundamentales: la empleabilidad junto con el emprendimiento, el empoderamiento y la articulación. Con los que se busca que los aprendices logren llevar su emprendimiento a lo largo del tiempo y con la mayor rentabilidad.

Asimismo, confía en el saber educar las habilidades blandas para fortalecer y potencializar sus ideas y éxito.

La educación, y más la autoeducación, es fundamental para potencializar tu talento y hacerlo llegar al éxito.
Se necesita la suficiente oratoria y poder para conversar con autoridad sobre mi producto.

Laura también confía en la integralidad del empresario para la mayor trascendencia de su producto.

Un empresario no se puede dar el lujo de desconocer algo.
Hay que luchar contra el analfabetismo selectivo de nuestra generación. Ahora sabemos mucho pero de una sola cosa.

A Laura la motiva, para persistir en su trabajo con los jóvenes de la ciudad, el atacar el paradigma que tilda de falta de talento a la población cartagenera, ya que ella sí ve en los jóvenes un potencial grandísimo que solo necesita de un apoyo, enfoque y bases mínimas.

Se debe atacar al mito no tan mito que hace que las empresas busquen talento afuera porque acá ‘no hay talento’.
Los cartageneros no terminan de formarse; y los que se forman, se van y no sacan provecho de las oportunidades que sí existen en esta ciudad.
¡Cartagena nos necesita!

Laura a su vez deja una recomendación clave y real para los jóvenes con un proyecto de emprendimiento claro:

“Jóvenes, antes de empezar con su emprendimiento, hagan por lo menos un año en una empresa grande, donde aprendan y se afiancen de su estructurada, disciplina y practicismo ya implantado”.

Laura afianza su labor en lo aguerrido y confiado que se debe ser a la hora de luchar, defender y construir tus sueños.

Mi papá siempre me recordaba una máxima de la vida: “lo máximo que te pueden decir es no”, donde luego acotaba “¿y si sí?”

Con un espíritu indomable, una mente siempre soñadora -con enfoque en metas- y una actitud recíproca que evidencia con sus ganas de retribuirle a la comunidad lo mucho que “Dios y la vida le han dado”, Laura Isabella De Rosa busca siempre dar más y aportar a Cartagena, no solo desde lo que brindan sus empresas e iniciativas, sino desde su espíritu y lo que busca transmitir como persona cartagenera.