La justicia de Estados Unidos decidió aplazar la próxima audiencia del expresidente venezolano Nicolás Maduro, que estaba prevista para el 17 de marzo en una corte federal de Nueva York. La nueva fecha quedó fijada para el 26 de marzo, luego de que la fiscalía solicitara más tiempo debido a “dificultades de planificación y logística”, petición que fue aceptada por el juez del caso con el aval de la defensa.
Maduro compareció por primera vez ante la justicia estadounidense el pasado 5 de enero, dos días después de ser capturado durante una operación militar en Caracas. En esa audiencia se declaró inocente de los cargos relacionados con tráfico de drogas y se definió como un “prisionero de guerra”.
El exjefe de Estado enfrenta cuatro cargos federales, entre ellos conspiración para el narcotráfico, importación de cocaína y colaboración con organizaciones criminales consideradas terroristas por Washington. Su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, aseguró recientemente que su padre se encuentra en buen estado de ánimo en prisión y que se ha recuperado de una lesión sufrida durante su traslado a Estados Unidos.
Maduro, quien gobernó Venezuela entre 2013 y enero de 2026, fue reemplazado de manera interina por su entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, quien ha sostenido contactos con el presidente estadounidense Donald Trump y ha prometido convocar elecciones libres.
Tanto Maduro como su esposa, Cilia Flores, permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una prisión federal conocida por sus estrictas condiciones. Abogados y exreclusos han descrito este centro penitenciario como uno de los más duros del país, con frecuentes medidas de aislamiento.
En paralelo, Rodríguez declaró en una entrevista con la cadena NBC que su gobierno está comprometido con la realización de elecciones “libres y justas” en Venezuela. Las votaciones anteriores, celebradas en 2024, fueron cuestionadas por la oposición y desconocidas por Estados Unidos, la Unión Europea y otros países.










