El IGAC advirtió sobre una tormenta de nivel G4 que puede generar fallas temporales en sistemas satelitales, internet y navegación aérea.
Autoridades científicas emitieron una alerta por una tormenta solar severa que podría provocar afectaciones tecnológicas en Colombia y otros países del mundo. El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) informó que el evento, detectado desde el 19 de enero, presenta alteraciones significativas en el campo magnético terrestre producto de una intensa actividad solar.
De acuerdo con el IGAC, la tormenta fue clasificada como un fenómeno geomagnético de nivel G4, una de las categorías más altas dentro de la escala internacional. El monitoreo, iniciado en horas de la tarde del domingo, evidenció fluctuaciones importantes en la magnetosfera, la capa que protege al planeta de la radiación proveniente del Sol.
La entidad explicó que este tipo de tormentas puede ocasionar intermitencias o fallas temporales en las comunicaciones móviles, el servicio de internet, los sistemas de navegación satelital (GNSS) y la captura de coordenadas en tiempo real, lo que representa un riesgo para sectores que dependen de tecnologías de alta precisión.
A nivel internacional, el Centro de Predicción del Clima Espacial del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos advirtió que se trata del episodio de radiación solar más intenso registrado en más de dos décadas. Según ese organismo, la última vez que se observaron niveles similares fue en octubre de 2003.
¿Qué es una tormenta solar o geomagnética?
Una tormenta solar, también conocida como tormenta geomagnética, ocurre cuando el Sol libera grandes cantidades de partículas cargadas y radiación electromagnética que interactúan con el campo magnético de la Tierra y su atmósfera superior. Estos eventos suelen originarse en fenómenos como las eyecciones de masa coronal, las erupciones solares y los vientos solares de alta velocidad.
Cuando estas partículas alcanzan el planeta, pueden generar corrientes geomagnéticas inducidas en la superficie terrestre, afectando redes eléctricas, comunicaciones y sistemas tecnológicos, además de producir auroras visibles incluso en latitudes poco habituales.
En días recientes, este fenómeno provocó la aparición de auroras boreales en zonas del sur de Europa, como Grecia, donde se registraron imágenes inusuales del cielo nocturno teñido de tonos rojizos y violetas, un efecto poco común fuera de las regiones cercanas a los polos.
Aunque las tormentas solares no representan un riesgo directo para la salud humana, sí pueden afectar el funcionamiento de satélites, interferir con sistemas de posicionamiento global y, en casos extremos, dañar transformadores de alta tensión y provocar apagones a gran escala.
Clasificación de las tormentas solares
La intensidad de las tormentas geomagnéticas se mide mediante una escala de cinco niveles, basada en el índice Kp, que evalúa las fluctuaciones del campo magnético terrestre:
- G1 (Menor): puede causar efectos leves en redes eléctricas y auroras en altas latitudes.
- G2 (Moderada): genera auroras más extendidas y posibles anomalías en sistemas de energía y satélites.
- G3 (Fuerte): puede provocar dificultades en la operación de redes eléctricas y navegación satelital.
- G4 (Severa): ocasiona interrupciones más serias en comunicaciones, navegación y sistemas eléctricos.
- G5 (Extrema): puede producir fallas generalizadas, daños en transformadores y apagones de gran escala.
El IGAC recomendó extremar las precauciones en la operación de drones, aeronaves no tripuladas y actividades que dependan de sistemas satelitales o tecnologías sensibles. Las variaciones detectadas, entre 100 y 200 nanoteslas, corresponden a eventos clasificados como severos a nivel internacional.
La entidad destacó que cuenta con capacidades para registrar datos geomagnéticos en tiempo real, con alta resolución, lo que permite emitir alertas oportunas y apoyar la toma de decisiones en sectores estratégicos como las telecomunicaciones, la navegación aérea y marítima.











