La abogacía sin fronteras: un sueño que urge despertar

imagen_2025-11-10_150530383

Por: Manuel Raad Berrío

Hoy he tenido el honor de instalar, como Vicedecano Nacional del Colegio de la Abogacía Colombiana, el Primer Congreso Andino de la Abogacía. En la bella ciudad de Cali, se han reunido colegios de abogados y universidades de todos los países de la Comunidad Andina de Naciones -hoy reducida a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, 4 países, que junto a Chile en 1969 suscribieron el Pacto Andino o Acuerdo de Cartagena (mi casa natal). Chile se retiró pocos años después, en  1976, estando bajo el mando de Pinochet acusando a la CAN de “… Pacto comunista” y en un gesto irónico de la historia Venezuela se retiró en 2006 con el dedo acusador de Chávez señalando a la CAN de servir “… a las élites, a las trasnacionales, pero no le sirve a los indios, a los negros, a los blancos o a los pobres”.  

Lejos de esas dos visiones, apostar por la reintegración no debe entenderse como una bandera ideológica pues es un imperativo estratégico, y por eso este Congreso es mucho más que un evento académico: representa la confirmación de una verdad incómoda que debemos enfrentar como profesión y como región.

Mientras el mundo se integra a velocidad vertiginosa —impulsado por la tecnología y la movilidad humana—, los abogados seguimos encerrados en el ejercicio parroquial del derecho. Litigamos, asesoramos y legislamos como si las fronteras trazadas hace dos siglos fueran murallas infranqueables, cuando la realidad cotidiana las desmiente cada día.

Los sueños integracionistas de Bolívar, Morazán y San Martín no podrán materializarse sin la internacionalización de los derechos y, por tanto, sin la internacionalización de la abogacía. Suena grandilocuente, pero es profundamente práctico: ¿cómo construir una región integrada si nuestros sistemas judiciales siguen siendo mutuamente incomprensibles? ¿Cómo hablar de libre circulación cuando un título universitario no se reconoce al cruzar una frontera andina?

Nuestros Estados nacionales se pretendieron justificar en una mentira institucionalizada muchos años por la academia: que las fronteras políticas corresponderían a fronteras culturales, que dentro de ellas habitaría una «nación» homogénea unida por historia, religión y costumbres comunes. Pero esa ficción se desmorona ante la figura del migrante, ese personaje incómodo para los nacionalismos que nos recuerda una verdad más antigua: la humanidad es más grande que las naciones.

Yo soy hijo de migrantes sirio-libaneses por línea paterna fundida con también migrantes cuyo camino descubro en cada pueblo que visito: tengo lazos de sangre dispersos por Colombia entera: desde la Guajira hasta el eje cafetero, pasando por los Santanderes y todo el Caribe. Viajando con los clubes de leones descubrí que en la Universidad de Córdoba existe un aula bautizada “Miguel Raad” —como mi padre—, en honor a un primo de mi abuelo que nunca conocí, pero cuyos nietos resultan ser también mis primos y a los que apenas este año tuve la alegría de conocer. Pero más allá de la sangre, he encontrado hermanos en todos los países que he visitado. En momentos difíciles he sido socorrido por «extraños» que dejaron de serlo en el instante de la solidaridad, y muchas veces a cada uno de nosotros le toca el honor de ser ese “buen samaritano”.

Hace apenas una semana, en Buenos Aires, el Uber que me llevaba resultó ser un venezolano que había vivido dos años en Cartagena. Parte de su familia aún reside allí, y el pago del viaje lo hicimos a la cuenta Nequi de su madre en Colombia. Estas anécdotas triviales contienen una verdad profunda: vivimos hace mucho en una gran aldea multinacional, con relaciones globales, donde todos somos una suerte de migrantes en el gran continente invisible que habilitó la tecnología, y que en contraste con la masiva globalización de las personas, nuestras instituciones —incluidos nuestros tribunales y facultades de derecho— siguen operando mayoritariamente como si estuviéramos en 1850.

La diáspora colombiana ha recorrido el camino que hoy transitan las familias venezolanas. Millones de latinoamericanos cruzan fronteras buscando mejores horizontes, llevando consigo conflictos legales que no se resuelven con los estrechos marcos nacionales: contratos que involucran múltiples jurisdicciones, familias binacionales, patrimonios dispersos, delitos transnacionales, violaciones de derechos humanos que ningún Estado quiere reconocer como propias.

¿Y qué hacemos los abogados? Seguimos atrapados en la mezquina esquina de nuestras jurisdicciones nacionales, defendiendo feudos académicos y profesionales que solo sirven para perpetuar la desintegración.

En este contexto, el Congreso Andino de la Abogacía alza una bandera más grande que sí mismo: la reintegración como práctica cotidiana. No se trata de declaraciones grandilocuentes sino de acciones concretas: integrar nuestros sistemas judiciales, reconocer mutuamente los currículums universitarios, hermanar nuestros colegios profesionales, crear estándares comunes para el ejercicio profesional. En estos temas hay por supuesto un gran reto legislativo, pero más grande y cotidiano es el reto cultural por la reintegración.

La tecnología nos ofrece herramientas más poderosas que cualquier tratado: plataformas que permiten colaboración instantánea en investigación, bases de datos compartidas de normas, doctrina y jurisprudencia, formación y evaluación conjunta desarrollada y certificada por nuestras universidades integradas a la Universidad Andina. Tenemos nuestra “Arca de Noé”, y sólo nos falta la voluntad de abordarla.

La lucha por los derechos no reconoce fronteras, como no las reconoce la naturaleza ni las reconocen los afectos humanos. Es hora de que la abogacía andina esté a la altura de su tiempo. No por romanticismo nostálgico de los padres de la patria, sino por necesidad práctica: porque nuestros ciudadanos ya viven en un mundo sin fronteras y merecen abogados que habiten ese mismo mundo. Las murallas imaginarias están cayendo. La pregunta es si los abogados las derribaremos junto con nuestros pueblos o si seremos los últimos en enterarnos de que ya no existen.

Comparte esta noticia

Más noticias

Más noticias

“1.5 en la escala del 1 al 5″: La calificación del Exministro Gaviria al gobierno de Gustavo Petro

Desde Cartagena, en el marco del congreso de la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas – ASOCOLDRO, el exministro de Educación, Alejandro Gaviria, ha emitido fuertes críticas al gobierno del presidente Gustavo Petro. En su intervención, Gaviria no dudó en otorgarle un 1.5 en una escala del 1 al 5, señalando que «se ha perdido el sentido de los problemas que no dan espera», haciendo hincapié en la acumulación de problemas financieros y sociales que deben ser abordados con urgencia. Gaviria expresó su preocupación por la situación actual de la salud en Colombia, enfatizando que el desabastecimiento de medicamentos es un problema crítico que afecta a miles de ciudadanos. Recordó su experiencia como ministro de Salud y subrayó que muchos colombianos no tienen acceso a los medicamentos que necesitan, una situación que se ha deteriorado en los últimos tiempos. Además se refirió al reciente pronunciamiento del presidente sobre la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de investigar su campaña presidencial, catalogándolo como un intento de desviar la atención de los problemas urgentes que enfrenta el país. Finalmente, el exministro calificó como insustancial en que las personas estén enfocadas en si el CNE tiene competencia para investigar la campaña del presidente, argumentando que el país necesita una atención enfocada en los asuntos que realmente afectan la vida cotidiana de los ciudadanos, en lugar de enredarse en disputas administrativas.

Read More »

¡Atención! Aprueban construcción del alcantarillado en El Guamo con última tecnología

Con una inversión aproximada de $20.547 millones, el Ministerio de Vivienda aprobó el proyecto para la construcción y optimización del sistema de alcantarillado en el municipio de El Guamo, en el departamento de Bolívar. Esta importante obra beneficiará a más de 6 mil habitantes del casco urbano, mejorando sustancialmente las condiciones de salud y calidad de vida de los residentes, al dotar al municipio de un sistema integral de recolección y tratamiento de aguas residuales, poniendo fin así a una problemática de varias décadas. Dentro de la construcción del moderno sistema está diseñada una moderna planta de tratamiento de aguas residuales con última tecnología, que incluirá lagunas de oxidación y un emisario final con tubería de 16 pulgadas. Este sistema garantizará el tratamiento adecuado de las aguas residuales, contribuyendo a la mejora ambiental y a la reducción de la contaminación en el municipio. La obra, que tiene un plazo de ejecución de 24 meses.

Read More »

HACIA UN CENTRO BELIGERANTE

Si en elecciones hay polarización, la gente no va a votar por la esperanza; va a depositar odios en las urnas. La extrema derecha y la extrema izquierda alimentan el odio y el miedo para ganar elecciones. El odio paraliza todo: las ideas, la imaginación, la argumentación, hasta la vida. Por eso, el odio impide el cambio y siempre nos tira para atrás hacia estados primitivos. Odiar no es resistir; es reversar. El odio es una demencia que no tolera la diferencia.La extrema izquierda propaga el odio social contra la extrema derecha, contra los pudientes y contra quien no se someta a su ideología. Igual, la ultra derecha es fábrica de odios contra activistas que no están a su lado. La ultra izquierda quisiera eliminar a los de ultraderecha; y a su vez, la ultraderecha desea desaparecer a los zurdos. Ambos se alimentan de odios mortales. Parece que llevaran un fusil en su cerebro y balas en sus palabras; utilizan palabras que matan. A unos, la sociedad los asocia con la devastadora guerrilla y la primera línea; y a otros, con la motosierra de los paramilitares. El odio es la antesala de los peores crímenes de la humanidad.Y todo se vale para destruir al otro. La ultraderecha y la ultra izquierda son una anticultura matona y sectaria. Para obtener el poder, eliminar o matar al adversario es una opción. Y hasta se matan entre ellos mismos cuando se dividen. Ni la ultraizquierda ni la ultraderecha permiten la deliberación, el desacuerdo, la idea alternativa, ni la navegación por las aguas de las libertades; su combustible es el odio y mantener la ignorancia de los ciudadanos, que son armas de las tiranías. En la polarización que crean los extremos políticos, la policía y las fuerzas de seguridad del estado son víctimas. La historia del país muestra, que La Ultra izquierda odia la policía y la minimiza para que no actúe. Y la ultraderecha utiliza la policía y la seguridad del estado para ejercer excesos y parajusticiaLos Extremos Políticos acabaron con la Verdad; con la argumentación; y con el respeto por el otro; que son el alma de la democracia. Acabaron la decencia y encarcelaron las ideas. El debate político se volvió rastrero, agresivo, y altanero. Colombia tiene que caminar hacia un Centro Beligerante, batallador, que derrote con contundencia a la ultraderecha y a la ultraizquierda que tienen bajo ataque a la democracia. El Centro, el Centro derecha y el Centro izquierda, no pueden seguir agallinados, desunidos, espectadores del retroceso y la polarización del país, Alrededor de ese Centro Beligerante están mas del 90% de los votantes; allí está el espacio para construir una nueva sociedad que tenga la esperanza de ser más, de servir más, y de vivir más. La política necesita retomar la agenda de la decencia, la honradez, la verdad, la argumentación, las ideas de futuro, las grandes obras, la seguridad, el respeto a los jueces, el respeto a la vida, la serenidad… No más una sociedad enferma donde el odio y el fanatismo sigan matando la esperanza. Una sociedad enferma mata a sus mejores hombres. La solución es avanzar hacia Un Centro Beligerante, inconforme, con autoridad, disciplina y nuevas ideas; y capaz de unir, de recuperar la conversación social; y erradicar la polarización, los odios y la presión contra la institucionalidad. Luis Pérez Gutiérrez

Read More »

La Universidad de San Buenaventura Cartagena celebra la ratificación de su rector con presencia de altas personalidades

El pasado 22 de agosto, Fray Jesús Antonio Ruiz Ramírez, O.F.M., fue ratificado en su cargo como rector de la Universidad de San Buenaventura Seccional Cartagena en una ceremonia presidida por Fray José Alirio Urbina Rodríguez, O.F.M., ministro provincial de la provincia de la Santa Fe y canciller de la universidad. El evento contó con la destacada presencia de Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, Arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, así como de Fray Sergio Iván Rojas Díaz, O.F.M., rector general de la Universidad de San Buenaventura y rector de la Seccional Cali. La ceremonia fue acompañada por una amplia representación de la comunidad buenaventura, incluyendo frailes de la provincia de la Santa Fe, representantes gubernamentales de la Alcaldía de Cartagena y la Gobernación de Bolívar, rectores de otras universidades, gremios empresariales, medios de comunicación y fieles de las parroquias locales. Tras el acto formal de ratificación, se celebró un encuentro fraterno en el Centro de Eventos y Exposiciones USB, donde se fortalecieron los lazos entre la comunidad universitaria y sus invitados.

Read More »

¿Te subirías a un teleférico sin techo? Inauguran la primera cabina al aire libre en el mundo

Suiza ha revolucionado el turismo con el Cabrio Stanserhorn, el primer teleférico al aire libre del mundo. Inaugurado en 2012, este teleférico de dos pisos descubierto permite a los visitantes disfrutar de vistas panorámicas desde 2.000 metros de altura, completando el recorrido de Stans a Stanserhorn en solo 6 minutos y 15 segundos. Este innovador teleférico ha atraído a miles de turistas, ofreciendo una experiencia única en los Alpes suizos. A pesar de su modernidad, el concepto de transporte en teleférico tiene más de 100 años de historia, con varias máquinas antiguas aún en funcionamiento. El Cabrio Stanserhorn no solo destaca por su diseño, sino también por su conexión con una tradición histórica. Ofrece una perspectiva inigualable de la belleza suiza, combinando innovación con legado en cada viaje.

Read More »

El patacón: más que un acompañante, un símbolo cultural de Cartagena

El plátano no es solo un ingrediente más; es un ícono de la gastronomía local. Es fundamental en la cuidad cartagenera desde su llegada a América y se ha transformado en el delicioso patacón, un plato que captura la esencia del Caribe colombiano. Su historia se entrelaza con la de la ciudad, convirtiéndose en un símbolo de tradición y resistencia. El patacón, también conocido como tostón o frito, se ha ganado un lugar privilegiado en la mesa de los cartageneros, siendo el acompañante ideal del pescado frito. Prepararlo es un verdadero arte: se utilizan plátanos verdes, que son sazonados y fritos para lograr esa textura crujiente que tanto gusta. En kioscos como el de la familia Díaz, en el Centro Histórico, los visitantes pueden disfrutar de este manjar, preparado con secretos familiares que realzan su sabor.La versatilidad del patacón es otra de sus grandes virtudes. Puede servirse de múltiples maneras desde las clásicas porciones con queso blanco con suero costeño hasta los creativos «patacones con todo», que combinan una variedad de ingredientes en una sola porción. Esta diversidad lo convierte en un atractivo no solo para los locales, sino también para los turistas que buscan probar la auténtica comida cartagenera.Preservar la tradición del patacón es vital, ya que representa el patrimonio cultural de Cartagena. Cada bocado ofrece una conexión con la rica historia de la ciudad y su gente, transformando la experiencia de comer en una celebración de identidad y pertenencia. Sin duda, el patacón es un plato que todos deben degustar al visitar esta emblemática ciudad del Caribe.

Read More »