El acceso al agua potable continúa siendo una de las necesidades más importantes de Barú Pueblo, una comunidad insular de Cartagena que, pese a encontrarse en uno de los territorios turísticos más reconocidos del Caribe colombiano, todavía enfrenta dificultades para contar con un suministro domiciliario permanente. El 29 de octubre de 2026, el alcalde Dumek Turbay ratificó que los $46.000 millones previstos para el proyecto de acueducto de Barú son una prioridad de su administración, en medio de la discusión de una nueva operación de crédito público por hasta $150.000 millones. La iniciativa busca avanzar hacia una solución estructural para familias que históricamente han dependido de carrotanques, puntos de abastecimiento y almacenamiento de agua en recipientes.
La situación de Barú evidencia uno de los contrastes más importantes entre el potencial turístico del territorio y las necesidades básicas de sus habitantes. Según cifras poblacionales de 2023 utilizadas en los documentos de planeación del Distrito, Barú Pueblo contaba con aproximadamente 4.268 habitantes y presentaba una cobertura domiciliaria prácticamente inexistente de los servicios de acueducto y alcantarillado. Además, el 97,9 % de la población dependía de mecanismos no permanentes para abastecerse de agua, una realidad que genera dificultades para las actividades domésticas, la higiene, la alimentación y el funcionamiento de establecimientos comunitarios. Durante décadas, sus habitantes han manifestado la necesidad de recibir un servicio que para muchos sectores urbanos resulta cotidiano.
¿En qué consiste el proyecto de acueducto?
La intervención contempla aproximadamente 10 kilómetros de redes de distribución y 14,4 kilómetros de línea de conducción, infraestructura necesaria para transportar el agua y facilitar su llegada a los hogares. Estos componentes hacen parte de una solución que debe garantizar condiciones adecuadas de operación, tratamiento y suministro. La financiación prevista está relacionada con una ruta de inversión respaldada por el Banco Interamericano de Desarrollo, mientras continúan los procedimientos institucionales para asegurar los recursos y avanzar en su ejecución. El alcalde Dumek Turbay ha destacado la importancia social del proyecto al recordar que Barú lleva varias generaciones esperando la posibilidad de abrir una llave y contar con agua en su vivienda.
La ausencia de un acueducto permanente implica que las familias deben organizar buena parte de sus actividades alrededor de la disponibilidad de agua. En muchos casos, el abastecimiento mediante sistemas alternativos exige almacenamiento, transporte y una administración cuidadosa del recurso para atender necesidades básicas. Estas dificultades pueden afectar especialmente a hogares con niños pequeños, adultos mayores y personas que requieren condiciones particulares de higiene. Asimismo, los establecimientos educativos, los servicios comunitarios y las actividades económicas enfrentan desafíos cuando no existe una infraestructura confiable. Por esta razón, el proyecto representa una intervención que podría generar beneficios en salud, educación, bienestar y desarrollo económico.
Una inversión que también puede impulsar el desarrollo de Barú
El fortalecimiento de los servicios públicos podría beneficiar actividades relacionadas con la gastronomía, el comercio y el turismo, sectores que tienen una participación importante en la economía del territorio. Contar con agua potable facilitaría el funcionamiento de establecimientos y permitiría mejorar las condiciones de atención a visitantes, sin perder de vista que la principal prioridad debe ser garantizar el acceso de la comunidad residente. El proyecto también se relaciona con otras iniciativas de infraestructura impulsadas para Barú, entre ellas mejoras viales, espacios recreativos y proyectos educativos. La articulación de estas inversiones podría contribuir a reducir las brechas entre el desarrollo turístico y las condiciones de vida de los habitantes.
Sin embargo, el anuncio de los recursos no significa que el acueducto ya esté construido o que la comunidad cuente actualmente con el servicio. La operación de crédito debe avanzar por los procedimientos correspondientes, mientras que la ejecución de las obras requerirá seguimiento técnico, supervisión y definición de mecanismos sostenibles de operación. Para los habitantes de Barú, la expectativa está puesta en que los compromisos institucionales se conviertan en conexiones domiciliarias y un suministro estable. Resolver esta necesidad representaría un cambio profundo para el corregimiento y permitiría avanzar en una deuda histórica relacionada con uno de los servicios públicos más esenciales para la vida cotidiana.










