El mundo del vallenato está de luto tras la muerte de José Luis Zuluaga de León, conocido artísticamente como Joche Zuluaga, quien falleció el 30 de marzo en Santa Cruz de Mompox.
Su partida ha generado una ola de reacciones entre artistas, seguidores y autoridades culturales, que han destacado su papel como uno de los grandes impulsores del vallenato tradicional en Colombia.
Fallecimiento inesperado
De acuerdo con los primeros reportes, el músico sufrió un infarto en su tierra natal, lo que provocó su fallecimiento de manera sorpresiva.
La noticia ha impactado profundamente al gremio musical, ya que Zuluaga era considerado no solo un intérprete destacado, sino también un formador de nuevas generaciones.
Un legado entre canciones y enseñanza
Joche Zuluaga se ganó el reconocimiento del público por temas como La dueña de mi suerte, interpretado junto a Ramiro Padilla, con quien conformó el dúo ‘Ramiro y Joche’.
Más allá de los escenarios, su legado se consolidó en la enseñanza musical, transmitiendo el amor por el acordeón y el vallenato a jóvenes talentos.
Una vida dedicada al vallenato
Desde los 16 años, impulsado por su maestro Negro Villa, inició un camino que lo llevaría a convertirse en una figura respetada dentro del género.
En 2021, participó en el Festival Vallenato en su edición número 54, representando a Mompox en la categoría de Rey Profesional, reafirmando su compromiso con la música tradicional.
Su estilo auténtico y su dedicación a preservar las raíces del vallenato lo convirtieron en un referente cultural.
Mensajes de despedida
La Alcaldía de Santa Cruz de Mompox lamentó su fallecimiento con un emotivo mensaje, destacando su labor como difusor de las tradiciones musicales.
Por su parte, Ramiro Padilla expresó el dolor por la pérdida de su compañero y amigo:
“Hoy me cuesta encontrar las palabras, porque se ha ido mi gran amigo, mi hermano del alma”.
Un legado que perdura
Joche Zuluaga será recordado como un artista íntegro, un maestro apasionado y un defensor del vallenato tradicional.
Su música y su enseñanza continúan vivas en quienes aprendieron de él y en cada acorde que sigue sonando en Colombia.











