Milton José Pereira
Profesor de Pregrado y Postgrado de la Universidad de Cartagena
@caribelegal
Cartagena sufre demasiado por vertimientos ilegales, invasiones en cuerpos de aguas, indebida disposición final de residuos solidos, olores nauseabundos en varias zonas de la ciudad, la tala indiscriminada de manglar y la deforestación del bosque nativo del cerro de La Popa. Todos estos problemas ambientales de gran calado que lastimosamente han sido provocados por nosotros mismos. En algunas ocasiones en manos de sus ciudadanos, pero en otras permitidos por la falta de un control efectivo y sistematizado por parte de las autoridades encargadas.
Estos problemas impiden mejorar la calidad de vida en nuestra ciudad, y para superarlos debemos empezar por planear y ordenar la ciudad que queremos a mediano y largo plazo.
El componente ambiental dentro de la ordenación física del territorio no puede ser incompleto. Si bien debe ordenar el medio natural y regular la ocupación de densidades en lo rural, también debe propender por regular el componente del medio transformado y la gestión ambiental que implica aspectos como mapas de ruido y declaratorias de áreas fuente, PSMV, PORH, PGIRS ,etc. En últimas debe ser completo e integral.
Las determinantes ambientales del medio transformado buscan reducir los niveles de afectación sobre los recursos naturales, tales como la contaminación del agua, el suelo y el aire. También miran a compatibilizar los usos del suelo propuestos por el municipio o distrito de acuerdo con la visión de desarrollo y el modelo de ocupación territorial. Por lo tanto, las Autoridades deben velar porque los municipios y distritos en sus propuestas de uso del suelo no tengan altos niveles de densificación. Deben ser cuidadosos de no desbordar la oferta de agua y los niveles permisibles de ruido, olores ofensivos, emisiones, manejo de residuos sólidos y vertimientos, entre otros factores que afectan tanto el entorno como la salud humana.
Trasformar la calidad de vida desde la ordenación ambiental en una ciudad como la nuestra, también implica pensar en zonas verdes que generen más y mejor espacio público. Lo aquí dicho resolvería un aspecto sensible que padece nuestra ciudad; la falta de zonas de esparcimiento y recreación en condiciones adecuadas. Tener los espacios públicos que nos merecemos los cartageneros contribuiría a resolver desde lo colectivo problemas relacionados con garantías fundamentales individuales y el desarrollo sostenible de nuestros habitantes..
Visionar las determinantes ambientales del medio transformado mejora la calidad de vida de la población según las actividades socioeconómicas instauradas en el territorio.
Con una ordenación ambiental adecuada dentro del proceso de ordenamiento territorial que tanto espera la ciudad, avanzaríamos enormemente en la superación de graves problemas colectivos. En la agenda pública de la ciudad se debe pensar en solucionar la invasión de andenes, la interrumpida movilidad, la inseguridad, las ventas ambulantes y estacionarias de carácter irregular, la invasión de nuestras playa y el ruido del que tanto nos quejamos los cartageneros.
Dependerá de nosotros los ciudadanos hacer que nuestros futuros gobernantes entiendan su responsabilidad ante éstas complejas dinámicas que requieren soluciones a corto y mediano plazo.











