La congestión nasal puede convertirse en una dificultad para la alimentación de los bebés durante sus primeros meses de vida. Especialistas en salud infantil advierten que los lactantes respiran principalmente por la nariz mientras se alimentan, por lo que una obstrucción puede interferir con la lactancia materna, generar incomodidad durante las tomas y afectar el descanso.
La pediatra Pilar Hoyos explica que no todas las dificultades para amamantar están relacionadas con la producción de leche o el agarre del bebé. “La congestión nasal también puede influir. Identificarla a tiempo y mantener una adecuada higiene nasal puede hacer que las tomas sean más cómodas”, señala. Entre las señales que requieren atención se encuentran las pausas frecuentes para respirar, la dificultad para mantenerse prendido al pecho y el aumento del tiempo necesario para alimentarse.
Ante estas situaciones, los especialistas recomiendan prestar atención a la respiración del bebé, mantener una higiene nasal adecuada y consultar al pediatra cuando la congestión persista. Algunas investigaciones han encontrado beneficios del uso de soluciones salinas para aliviar la obstrucción nasal en niños pequeños. No obstante, si el bebé presenta dificultad respiratoria, problemas importantes para alimentarse o signos de deshidratación, es necesario buscar atención médica oportuna.










