Por Jorge Sebastián Martínez Trujillo

Politólogo, ex embajador de juventudes en Nueva York , ex diplomático en Egipto del gobierno Duque y aspirante de Carrera Diplomática y Consular de Colombia.

Ganó la propuesta de cambio liderada por Gustavo Petro y Francia Márquez, los que enseguida iniciaron a poner en marcha la edificación de consensos para poder ejecutar sus promesas de campaña.

Entre las varias movidas políticas del recién electo presidente, la más polémica ha sido la venia a Roy Barreras, Senador y ex negociador de paz. Las criticas giran alrededor de la coherencia de la propuesta de cambio co-liderada por un futuro Roy presidente del Senado.

Los comentarios muestran gran inconformismo con la movida. Entre los inconformes se encuentra el Senador Gustavo Bolívar quien se ha postulado en varias ocasiones al cargo de presidente del Senado sin éxito, expresó su desacuerdo. Otros como Miguel Uribe Turbay, Senador y nieto del presidente Julio Cesar Turbay se preguntan ¿Cuál es la experiencia de Roy?.

Para iniciar, el concepto de cambio no es más que un proceso de negociación entre fuerzas políticas, sociales y económicas en los que se debatirán profundas reformas al sistema que nos rige bajo la constitución política y social de la República.

Ese proceso de cambio inició siendo propuesto y aceptado en las urnas por la mayoría de Colombianos que participaron en los comicios del pasado domingo. Ahora se debe tramitar para iniciar a gestionar. Es decir, del proceso identificamos varias fases: Propuesta, elección, tramite, gestión y ejecución.

Con respecto al trámite, ese se debe surtir en el Congreso de la República y para eso se necesitan actores claves con capacidad de interlocución ante la diversidad ideológica representada en los parlamentarios electos.

Es entonces cuando entra Roy, cuestionado por pasados escándalos de corrupción no sentenciados. La venia del presidente electo al Senador Barreras es un acto estratégico impopular pero inteligente. Barreras es un actor político capaz de dialogar (negociar) intereses con la diversidad de fuerzas ideológicas del Congreso, lo que es de alta importancia para tramitar las profundas reformas que son el cambio que han propuesto.

En contraste con el gobierno saliente, no hay reformas profundas, no cambió el país. El diplomático presidente Iván Duque fue acompañado de muy buenos profesionales intachables como el Ministro de Vivienda, la Jefe de Gabinete y el Consejero de Juventudes, pero esto no significó cambio.

El propio Duque es un hombre de exquisitos modales y sin polémicas antes de su periodo presidencial. Sin embargo, no fue un reformista como presidente, fue un excelente servidor público merecedor del Premio al Servicio Público Global del Wilson Center que avanzó en temas claves para Colombia como el ambiental, administro muy bien la respuesta contra la covid-19, Energías renovables no convencionales y culminación de obras.

El único santo en Colombia, no precisamente divino, que llevó a cabo quizás la reforma más importante del siglo XXI fue Juan Manuel con el Proceso de Paz de la Habana, en el que Roy Barreras tuvo un papel de alta importancia.

El cambio en política son las reformas que se tramitan con capacidad de negociación entre los poderes e intereses. El presidente Uribe lo entendió, próximamente se tomará un café con el presidente electo. El presidente Barco también lo entendió, consiguió rendir al M-19 con Rafael Pardo de negociador, igual que Santos con Pardo y Roy.

Siempre hay personajes claves en la historia que no necesariamente son populares pero son de interés ejecutivo por sus capacidades de negociar en ambientes hostiles. También hay que entender que no es la persona, es el personaje.

Finalmente, el cambió en realidad inició con la séptima papeleta, la constitución de 1991 y pasó por el proceso de paz de la Habana. Lo que hoy experimentamos es efecto de esa apertura política que nos permite ver como desde la Colombia profunda pusieron vicepresidenta. Lo de hoy es parte del proceso para que algún día podamos vivir realmente sabroso y en paz.

*Columna de opinión. Las opiniones no representan los valores, conceptos y/o postura del periódico.