El presidente Gustavo Petro reaccionó al accidente del avión militar Hércules C-130 ocurrido en el departamento del Putumayo, tragedia que dejó 69 fallecidos y 57 heridos, convirtiéndose en el siniestro más grave de la aviación militar en el país.
El hecho se produjo poco después de que la aeronave despegara desde Puerto Leguízamo con destino a Puerto Asís. En homenaje a las víctimas, el mandatario y la cúpula militar realizaron un minuto de silencio en el patio de armas de la Palacio de Nariño.
Durante un consejo de ministros, Petro cuestionó las circunstancias en las que se encontraban los uniformados a bordo, quienes, según indicó, operaban en una de las zonas más golpeadas por el narcotráfico y se dirigían a un periodo de descanso. El jefe de Estado planteó interrogantes sobre el contexto de la misión y el impacto de estas operaciones en la lucha contra las drogas.
En su intervención, el mandatario también criticó que el peso de esta estrategia recaiga principalmente sobre jóvenes colombianos, al tiempo que puso en duda la efectividad de estas acciones frente al consumo de estupefacientes en otros países.
Otro de los puntos que generó controversia fue el estado de la aeronave. Petro señaló que el avión, con más de cuatro décadas de servicio, podría haber influido en el accidente, calificándolo como obsoleto. La aeronave había sido entregada a Colombia en 2020 por Estados Unidos.
Sin embargo, el comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, Carlos Fernando Silva, afirmó que el aparato aún tenía capacidad operativa para miles de horas de vuelo adicionales, lo que abre un debate sobre las posibles causas del siniestro.
De acuerdo con el balance oficial del Comando General de las Fuerzas Militares, entre las víctimas se encontraban 61 integrantes del Ejército, seis de la Fuerza Aeroespacial y dos de la Policía Nacional.
En medio del duelo nacional, comunidades como la de Puerto Leguízamo realizaron homenajes a las víctimas, incluyendo velatones en memoria de los uniformados fallecidos, muchos de los cuales participaban en labores de seguridad en regiones afectadas por economías ilegales.
Ante la magnitud de la tragedia, el presidente decretó tres días de duelo en todo el territorio nacional. La medida incluye izar la bandera a media asta en entidades públicas, instalaciones militares y embajadas, así como la realización de honores oficiales a los fallecidos.
El caso continúa en investigación para determinar las causas exactas del accidente, mientras el país enfrenta un debate sobre las condiciones operativas de la fuerza pública y el enfoque de la lucha contra el narcotráfico.











