El actor estadounidense Eric Dane, reconocido por sus papeles en las series Grey’s Anatomy y Euphoria, murió este jueves 19 de febrero a los 53 años, luego de enfrentar una enfermedad neurodegenerativa diagnosticada en abril de 2025.
El fallecimiento fue confirmado por su familia mediante un comunicado en el que señalaron que el actor murió rodeado de sus seres queridos tras una “valiente batalla” contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), según reportó la revista People.
Dane alcanzó notoriedad internacional por su interpretación del doctor Mark Sloan, conocido como “McSteamy”, en Grey’s Anatomy, uno de los personajes más populares del drama médico producido por ABC. Ese papel consolidó su carrera y lo convirtió en una de las figuras más reconocidas de la televisión estadounidense en los años 2000.
Posteriormente, protagonizó la serie The Last Ship y, más recientemente, participó en Euphoria dando vida a Cal Jacobs. En los últimos meses, el actor había mostrado un deterioro progresivo en su estado de salud, aunque continuó enviando mensajes de fortaleza y respaldo a la investigación sobre la ELA.
El creador de Euphoria, Sam Levinson, lamentó la noticia en un comunicado: “Trabajar con Eric fue un honor y ser su amigo fue un regalo. Su memoria será una bendición”.
Por su parte, HBO expresó que el actor poseía “un talento extraordinario” y recordó su aporte a la serie durante tres temporadas. Las productoras ABC y 20th Television también manifestaron su pesar, destacando la huella que dejó su trabajo en Grey’s Anatomy y su actitud durante la enfermedad.
¿Qué es la esclerosis lateral amiotrófica?
La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad neurológica progresiva que afecta las neuronas motoras, encargadas de controlar los movimientos voluntarios. Según el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, la degeneración de estas neuronas provoca debilitamiento muscular, pérdida de movilidad y dificultades para hablar, tragar y respirar.
Entre los primeros síntomas se encuentran espasmos musculares, rigidez, debilidad en extremidades y problemas del habla. En etapas avanzadas, la enfermedad puede causar trastornos respiratorios, dificultades para alimentarse y alteraciones emocionales involuntarias.











