El pasado domingo 5 de junio, hombres armados abrieron fuego contra las personas que se encontraban  dentro y fuera de la iglesia católica Saint Francis de la ciudad de Owo, para escuchar la misa del domingo de Pentecostés.

Las víctimas fueron trasladadas a un hospital local, tras sufrir lo que un médico describió como laceraciones, heridas de bala y lesiones por explosiones.

Según informes, más de 50 personas fallecieron, incluidos niños, pero la policía aún no ha dado a conocer el reporte exacto de decesos.

“Inmediatamente entraron y empezaron a disparar por todas partes, mucha gente”, dijo Alex Michael, una de las víctimas que recibió un disparo en una pierna mientras protegía a sus hijos escondiéndolos bajo las sillas.

El obispo católico de la diócesis de Ondo, Jude Ayodeji Arogundade, le contó al canal de televisión AIT, que llegó a la iglesia justo después del ataque: “Fue más allá de lo que jamás imaginé. Un montón de cuerpos en la iglesia, cuerpos empapados de sangre”.

El presidente Muhammadu Buhari condenó el ataque como algo “atroz”; el atentado también fue condenado por el Vaticano, que en un comunicado oficial dijo que el Papa Francisco estaba orando por las víctimas que habían sido “dolorosamente golpeadas en un momento de celebración”.