Columna de opinión por Tony Guerra.
Las Fiestas de Independencia que culminaron este lunes festivo, 17 de noviembre, marcaron un hito para Cartagena. La ciudad vivió una celebración robusta, variada y multitudinaria: dos días de Festival Náutico con artistas de talla internacional como Maluma, Carlos Vives y Marc Anthony; conciertos en los barrios; desfiles tradicionales; cabildos; el Reinado Popular con una participación sobresaliente; y el Concurso Nacional de Belleza, que nuevamente proyectó a Cartagena ante los ojos del país. Sin embargo, más allá de los escenarios, la música y la agenda cultural, hubo un logro mayor que merece subrayarse: Dumek Turbay consiguió algo que hacía muchos años no sucedía en esta ciudad.
Lo que logró el alcalde durante estas fiestas fue un triunfo social. En un momento en que las sociedades suelen fragmentarse, Cartagena se unió. En el Festival Náutico vimos yates de lujo navegando junto a botes modestos repletos de familias cartageneras, todos celebrando el mismo espectáculo, sin jerarquías ni distancias. En el Bando, los palcos de los gremios económicos convivieron con la presencia espontánea de la gente de los barrios populares; empresarios, trabajadores, jóvenes, adultos mayores, turistas y locales compartieron los mismos espacios con paz, respeto y alegría. Cartagena volvió a sentirse una sola, sin estratos, sin fronteras invisibles, sin el viejo distanciamiento entre “unos” y “otros”.
Lo que nos dejan las fiestas de noviembre es un mensaje profundo sobre la ciudad que somos capaces de construir. La celebración impulsó la economía en todos los frentes —comercio, transporte, hostelería, turismo— y mejoró la percepción de Cartagena a nivel nacional e internacional. Pero lo más importante fue la cohesión social que se tejió durante estos días, el sentido de pertenencia que volvió a sentirse en cada calle y en cada escenario, la demostración de que las fiestas pueden ser verdaderamente incluyentes y pluriculturales. Por eso, como cartagenero agradezco al alcalde Dumek Turbay: porque su liderazgo permitió que estas fiestas no fueran solo una agenda festiva, sino un acto de integración ciudadana. Una Cartagena unida es una Cartagena más fuerte, y estas celebraciones la han vuelto a poner en el mapa como un destino cultural de talla mundial.
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