“La mujer que debía morir el sábado por la tarde”, es un relato trepidante, basado en hechos reales, que comienzan en la Colombia demencial de Pablo Escobar (1984) y llega hasta la pandemia (2020), atravesando tres ciudades: Bogotá, Miami y Florencia (Italia).
Sus 178 páginas, publicada por el sello REYC editorial, cuenta la historia de una adolescente que conoce a un hombre mayor en un baile de máscaras. Tras bailar dos canciones, ella cree haber encontrado a su salvador, un sueño que alimentó desde los siete años de edad, luego ser abusada por dos hombres cuando todavía se orinaba en la cama. Al crecer, Estrella, la protagonista, vivirá con Augusto cargando sobre su vientre el peso de una mentira de ambos. De ahí en adelante, el infierno cerrará sus puertas con ella adentro durante nueve años, un mes y una semana, tiempo en el cual de manera simultánea su hogar y Colombia se hunden en el desbarrancadero de violencia y genocidios, bombas y muertos al amanecer.
«La mujer que debía morir el sábado por la tarde» es la primera novela del periodista colombiano Alexánder Velásquez.
“Quería escribir una novela corta pero terminé haciendo una crónica literaria, en la que está mucho de lo que soy como reportero; es decir, la sensibilidad con que se escriben las novelas pero también la crudeza con que el periodismo cuenta la realidad. No me siento capaz de inventar la ficción desde cero, porque la realidad me apabulló desde niño”, cuenta el autor, admirador de la obra de Gabriel García Márquez, y quien encontró inspiración en “Crónica de una muerte anunciada” para convertirse en escritor.
La obra se consigue en la Librería Nacional y en Buscalibre
La protagonista busca en Dios, en su vecina Florinda y en los brujos el remedio a sus penurias, teniendo como confidentes un crucifijo y un espejito de bolsillo. Mientras tanto, un sicario le confiesa su amor.

“Tengo tres hijas y no quisiera que ninguna de ellas experimente el dolor que lleva a la protagonista de este relato al borde de la locura. Es un libro que trata sobre el infierno que construyen las parejas para arruinar sus vidas”, añade Alexánder Velásquez.
El lector asistirá impotente a los tratos degradantes por parte de Lucrecia, su madre; de su hermana mayor, Rebeca; la búsqueda desesperada de su padre, las violaciones de la que fueron víctimas su madre, su hermana y ella misma, el golpe de suerte que la lleva a Estados Unidos y luego a Italia en busca del hijo. Con su belleza latina, y los rasgos de una Sofía Loren en sus mejores épocas, en plena pandemia por Covid-19, Estrella atrae la atención de un italiano buenmozo y separado, y frente al David desnudo de Miguel Ángel se topará de frente con la verdad que le dará sentido a su existencia.
Se lee en uno de los fragmentos. “Lucrecia tenía ojo clínico para los hombres bien plantados y con buenos genes, pues en un mundo de seres comunes y silvestres, sin gracia física, sus cuatro hijos, producto de las relaciones con tres hombres diferentes, poseían el don de los atractivos. De los que se roban las miradas, aunque no sea cierto eso de que tienen el futuro asegurado por ser bonitos”.
En el epílogo de la obra, la psicoterapeuta profesional Olga Susana Otero, autora de varios libros, afirma lo siguiente: “La lectura de este relato me impactó profundamente. En mi experiencia como psicoterapeuta, he analizado con mucho dolor lo que pasa en los entornos familiares de cualquier estrato, donde afloran sentimientos negativos, perversos, vengativos o competitivos, como resultado del machismo y descuido de la salud mental de una sociedad, marcada por comportamientos patológicos. (…) ´La mujer que debía morir el sábado por la tard´ debería estar en todas las bibliotecas de Colombia”.












