Por Sandra Méndez

La cultura Pop, puede referirse en términos generales, a la cultura contemporánea que define una serie de ideas, conocimientos, opiniones y/o actitudes que forman una cultura general mayoritaria y sin distinciones de grupos sociales.

Esta cultura, mayoritariamente definida por la industria del consumo; puede convertirse en sí mismo, en un arma poderosa de persuasión y modificación de la conducta humana, logrando llevar a jóvenes y adultos a un punto máximo de paquidermia y adormecimiento mental, produciendo la catarsis del NO pensar.

Las redes sociales, se han convertido en un amplio canal de comunicación, sin ningún tipo de regulación definido por el estado, pero también han impuesto unas conductas ligadas solo a lo estético, a la forma, al cuerpo y al rostro; logrando que no se pueda producir un pensamiento crítico y reflexivo de las dinámicas sociales y de la realidad que nos rodea. La cultura Pop se ha tomado las redes sociales y creo que ya no es mucho lo que podemos hacer.

¿Hasta qué punto, la industria del entretenimiento y las redes sociales light hacen que los ciudadanos pierdan la participación de la agenda pública de nuestra ciudad, departamento o país?, en estos momentos el panorama es un poco desalentador, pero debemos tener la esperanza de que surja un nuevo movimiento que pase de la indignación a la acción, y que nos permita tomar las decisiones que más nos convengan como sociedad.

Qué podemos hacer para lograr que jóvenes dejen de pensar en su nueva coreografía en Tik-Tok y empiece una seria preocupación por temas trascendentales de nuestro mundo. Necesitamos un desprendimiento mental muy fuerte y poderoso, disruptivo y que comience desde el aula.