PARA REVIVIR, PROTEGER Y GENERAR CONDICIONES PARA LA VIDA

El municipio montemariano de María La Baja presenta condiciones favorables para la gente por la cercanía del agua para el desarrollo de la agricultura, la ganadería y la piscicultura.

60 estudiantes de 10° grado de la Institución Etnoeducativa Técnica Agropecuaria de Desarrollo Rural, en compañía de los docentes de Educación Ambiental y Producción Agropecuaria del plantel escolar, adelantaron una jornada de reforestación con especies maderables, arbóreas y/o arbustivas para frenar la erosión que golpea la cuenca del Arroyo Corral, en busca de favorecer las condiciones de vida de centenares familias que viven cerca de esta importante arteria hídrica del municipio.Sembrar un árbol con raíces profundas, es contribuir con la extracción de agua de zonas profundas del suelo. Esta reserva subterránea y constante de agua es liberada lenta y gradualmente por los árboles, ayudando a evitar las inundaciones y sequías estacionales.

Teilor Puello Castro, rector del emblemático plantel educativo, dijo que los árboles y el agua son los principales protagonistas del desarrollo de la vida en los ecosistemas: los primeros, por ser productores y partícipes de una gran cantidad de funciones, y el agua por ser el líquido conductor, regulador y portador de la vida., “a medida que perdemos los bosques, se disminuye la capacidad de capturar agua; se destruye el hábitat de plantas y animales y se afecta la vida de todos”, subrayó el directivo docente.

“El arroyo presenta una fuerte erosión por falta de árboles, por eso la importancia de esta jornada de reforestación que lideramos desde la escuela con los estudiantes de décimo grado. Queremos contribuir para que la comunidad de Puerto Santander no sufra inundaciones”, dijo José María Meléndez Urueta, Ingeniero Agrónomo al servicio de la Institución Etnoeducativa Técnica Agropecuaria de Desarrollo Rural.El catedrático agregó que la idea es que los niños, niñas y jóvenes generen conciencia de lo que implica la falta de árboles en las orillas de los ríos, ciénagas, arroyos, caños y cualquier espejo de agua, entendiendo que estas son deforestadas en la mayoría de las veces por los adultos para hacer leña y cercados.

Por su parte, Samuel Guillermo Guardo Torres, Ingeniero Agrónomo y docente de la especialidad agrícola, dijo que el Arroyo Corral es una insignia para los Marialabajenses, es un afluente que enriquece la microcuenca hídrica, pero que en muchos sectores se encuentra deforestada por la mano del hombre, “el repoblamiento es para evitar el aumento de la erosión y el desbordamiento de las aguas por los espacios deforestados que afectan la tranquilidad de miles de familias que viven cerca de estos lugares”, indicó.En total fueron sembrados más de 100 árboles de especies nativas en busca del incremento en la supervivencia de cada una de las especies plantados.