Por Duvan Felipe Muñoz

Después de varios meses de una aparente persecución política contra la Alcaldía de Cartagena, que dio como resultado una Secretaria general suspendida y un contrato reducido y con posterior liquidación, el Burgomaestre ha respondido y con duras pruebas que ha fecha no se han refutado y sin perjuicio de algunos desacuerdos, un silencio que da certeza a las afirmaciones y que no se aleja de la realidad político administrativa de la última década en Cartagena.

Los audios y otros materiales probatorios, presentados por el Alcalde William Dau deben dar curso a investigación prioritaria en la Fiscalía y Procuraduría General de la Nación, no obstante, implica ampliamente una coacción de la ciudadanía en general y del honorable Concejo Distrital, la solicitud de renuncia del sujeto en mención.

Nexos ilimitados

La falta de esclarecimiento solo alimenta la razón de la corrupción y de los nexos ilimitados de los déspotas que llevaron en los últimos diez años a Cartagena a ser subsumida a la pobreza y al atraso social y económico.

Se volvieron a mencionar unos concejales que no tienen credibilidad y legitimidad social para co-administrar la ciudad, quienes volvieron con más fuerzas en este periodo, y que han sido salpicados por la fraudulenta y degradante elección de la Contralora Nubia Fontalvo, y fue para fortalecer su poder y designar a un ser que no tiene nada de diferente a la imputada en mención, además de ser su pupilo.

¿Cómo nos garantizan el control fiscal objetivo?

El alcalde también denunció el caso de Rafael Castillo Fortich, quien aperturó la investigación contra Cynthia Pérez. “Este convive con la abogada Adriana Hernández, quien hasta el 31 de diciembre fue directora de la unidad asesora de contratación del Distrito en la administración anterior. Esta unidad maneja los grandes contratos, donde está el billete duro. La Contraloría vigila los contratos hechos en esta unidad y en esta Freddys nombró al marido de la propia Adriana. Quiere decir que este señor va a auditar todos los contratos que pasaron por las manos de su mujer, lindo no, ¿acaso van a encontrar muchas cosas?”, expresó Dau.

Así mismo, mencionó el caso de Karen Puello, quien trabajó como contratista en el Fondo de Pensiones entre el 2016 y el 2018. “Trabajaba de la mano con Carlos Barrios; ella -antes de eso- representó a demandantes ante el Fondo de Pensiones, fue sesionaria de pagos hechos a pensionados, fue nombrada por Freddys para venir a revisar en la Contraloría, donde fueron jefes de la oficina dos concejales, donde ella está implicada en -presuntas- irregularidades, posibles delitos con el Fondo de Pensiones y Freddys la nombra a ella para vigilar. Freddys, ¿o eres muy bruto o muy descarado? (…) Es un contubernio político donde los ratones o mejor, las ratas, están cuidando el queso”, dijo Dau.

Y remató: “Ante este panorama, pregunto: ¿en manos de quién está la Contraloría y cómo nos garantizan el control fiscal objetivo?, si quienes participaron en la administración pasada tienen nexos familiares en la Contraloría, trabajan de la mano con la complicidad del contralor, quien debe renunciar ya (…) ¿Tiene esta administración garantías?, la respuesta es no, por la arbitrariedad tuya Freddys y de los malandrines huérfanos de poder”. (El Universal, 2020)

¿Se llegará a algo con estas fuertes denuncias? ¿Se pronunciará el Concejo Distrital?  ¿Saldrá a la luz la verdad?

Para dar cabal transparencia y solución, es necesaria una articulación material y social de la ciudadanía y así exigir constantemente a los entes de control nacionales su pronunciamiento y total intervención en este caso y así generar tranquilidad y confianza en la ciudad.

En estos momentos solo tenemos un Contralor en silencio, tal vez, silenciado por sus nexos y que en gran medida a optado por ser circunspecto, una noción errada y que lo hace cómplice de su propia voz. Y sí llegase a renunciar lo haría con talante y dignidad como lo hizo su par en Barranquilla.