Por Alvaro Morales de León

Me apartaré del concepto clásico de “voto útil”, del cual se dice que es aquel voto que se orienta por la corriente política o por el candidato al que se le ven mayores opciones de ganar las elecciones; o también, se dice que el voto útil es aquel que se deposita como instrumento para afectar el resultado de la votación más que como un medio de expresar las verdaderas preferencias. Estos son los conceptos clásicos de lo que se conoce como “voto útil”.

Me ubicaré únicamente en el plano local, o sea, en el distrital y en el departamental, o sea, en todo lo que concierne a la alcaldía de Cartagena y en todo lo que concierne a la gobernación de Bolívar: y hago este análisis dado que, dentro de 10 meses, en octubre de este año, se realizarán las llamadas elecciones locales o regionales, las mismas que en cierta época de nuestra historia política se llamaron “elecciones de mitaca”, y la cuales le miden el pulso al gobierno nacional.

Apartándome del concepto puramente técnico de lo significa el llamado “voto útil”, quiero abordar este concepto desde la óptica de lo útil que resulta o significa votar por uno de los candidatos que a la palestra saltarán buscando quedarse, unos, o llegar, otros, a las curules de las Juntas Administradoras Locales, las conocidas Jal´s y que son ocupadas por los llamados ediles; o a las curules de las Comunas, en los municipios, o a las de los concejos municipales o distritales, o a las curules de las asambleas departamentales, ocupadas por los diputados.

También incluye este análisis la necesidad de evaluar que tanto puede ser útil votar por uno de los candidatos que se presenten como aspirantes a la Alcaldía de Cartagena o los que lo hagan por la gobernación de Bolívar.

Faltándole un año de gobierno tanto al alcalde de Cartagena, así como al gobernador de Bolívar, y de igual manera, a un año de fenecer las funciones y responsabilidades de los ediles, concejales y diputados, es natural que muchos de los que en octubre de 2019 votaron para elegir a algunos de estos antes mencionados se sientan satisfechos, y otro tanto se sientan insatisfechos, decepcionados y hasta arrepentidos por el Edil, por el Concejal, o por el Diputado que votaron y salió elegido; así mismo estará ocurriendo con el alcalde o el gobernador por el que votaron y por los que con su voto ayudaron a elegir.

En general, la recomendación, es invitarlos a votar, no solo a conciencia sino a votar por las personas de la que podamos estar seguros, o casi seguros que van cumplir con el mandato que se les entregó y que no se van a “torcer” por algún beneficio personal.

Debe usted saber que tanto Ediles como Concejales, o Diputados, que no son ejecutores, ni legisladores, sino coadministradores junto con el alcalde local, el alcalde distrital o el gobernador, respectivamente, son conjuntamente responsables del adecuado o inadecuado manejo de los recursos públicos.

Los Ediles deberán procurar no malgastar los recursos financieros de los Fondos Locales en capacitaciones inservibles, así como actuar en la verdadera defensa de la ciudadanía de la jurisdicción que lo eligió. Tampoco deberá dejarse “manosear” por los constructores de proyectos inmobiliarios, los comerciantes, los industriales ni por las instituciones públicas y privadas establecidas en su jurisdicción.

Los Concejales y los Diputados, por su parte, deberán ejercer su labor principal, la del control político del respectivo ejecutivo y la de coadministrar la ciudad o el departamento sin pretender burocracia a cambio de aprobación de acuerdos u ordenanzas, u otros favores de beneficio personal.

A 10 meses de elecciones, la invitación es votar bien, a procurar que su voto sea útil y no un voto perdido.