Por Maryori Rodríguez

Cuando Lord Voldemort regresó, varias consecuencias se desataron. Además del comienzo de la segunda guerra mágica, tuvo lugar la muerte de Cedric Diggory y que el ministerio de magia junto a “el profeta” comenzara a difamar a Harry y a Dumbledore por creer en el regreso del “Señor Tenebroso”, de “el que no puede ser nombrado”. Y es que es más fácil callar, no hablar del tema y negar el regreso del mal por temor, por no aceptar la equivocación, por no asumir que se ha cometido un error y debe repararse… Colombia no está muy alejada de lo que es Hogwarts, nosotros somos la encarnación del realismo mágico, un país cargado de historias que parecen irreales, donde la policía captura a la víctima y no al ladrón, donde amenazan a los médicos de muerte por tratar de salvar vidas, donde un cerdo poseído mata vacas y otro cerdo es gobernante.

El mal ha regresado, camina entre nosotros está acabando con todos, la violencia se ha normalizado, la hemos vuelto parte de nuestras vidas, estamos viviendo en el oscurantismo, estamos en medio de una ola de sangre y terror; y aún los medios siguen tratando de ocultar ese retorno del mal con los eufemismos que todos conocemos y repudiamos en el cómodo silencio, dejando que esos medios sigan su actuar cómplice y que alimentan más y más a un gobierno indiferente e indolente.

Casi a diario estamos viendo asesinatos a líderes sociales y a inocentes, llevamos cerca de 51 masacres y aún faltan tres meses para que finalice este año que ha tenido todo el tinte apocalíptico que no tuvieron los “fines del mundo” que tanto anunciaron en años pasados.

No falta quien me vaya a llamar mentirosa y quiera menospreciar mi opinión, no falta quien tomé partido político y defienda a uno o a otro, no falta quien se vaya por la izquierda o la derecha, pero independientemente de mi visión política, no puedo concebir la hipocresía de algunos frente a estos acontecimientos.

El presidente le llama “Homicidio colectivo” a lo que claramente son Masacres, la policía nacional llama “muerte en medio de operativo” a un claro, injusto e infame homicidio y para cerrar con broche de oro, un claro reclutamiento de menores no es más que la “participación de menores en el conflicto”. Todos estamos contra todos pero nadie hace nada.

Cuando el mal regresó a Hogwarts un grupo de estudiantes alzó su voz, se organizó, luchó, y venció… Hoy no podemos callar, no podemos permitir que cambien el nombre de las cosas: ¡Nos están matando! y es triste que la razón sea una posterior y falsa “seguridad democrática”. Tenemos una enorme responsabilidad con el país, y hoy más que nunca resuena en mi mente la frase más trillada de un grande y que es cada día más cierta y latente, “si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!”