Por José Laguado

El Humanibalismo es un estado donde el hombre se autoconsume e involuciona desviando su identidad por los contenidos de las emergentes tecnologías que poco a poco se instalan en nuestra vida diaria. Y no es para menos. El ser humano vive un tiempo de transición de lo que implica SER humano. Entre los avances tecnológicos y la revolución social que eso conlleva, los próximos 10 años transformarán la manera en cómo interactuamos con el mundo que nos rodea. En simultánea, esto trae sus propios retos. Para navegar este nuevo contexto de incertidumbre, dualidad contextual y física cuántica al servicio de la humanidad, requerimos un renovado marco de relacionamiento con la adaptabilidad, el valor de crear, la creación de valor, un original nivel de consciencia y disruptivas reglas sociales.

Te invito a observarlo desde esta perspectiva: nos hemos inventado, de alguna forma, que poseer un cerebro, usar herramientas, obtener ciertas habilidades de aprendizaje y contar con complejas estructuras sociales otorga ciertas ventajas. Por el contrario, en lo personal, considero que esto nos aleja en lugar de acercarnos al horizonte futuro elegido, a eso que queremos que sea el mundo para nosotros y las nuevas generaciones. Lo vivo día a día en Cartagena, la esclavitud no está en los grilletes, somos esclavos de nuestros pensamientos y de nuestras conversaciones de escasez. Ejemplo explícito de ello es que hoy estamos conectados con el mundo y al tiempo nos sentimos desconectados de nuestras comunidades, de las familias; para algunos, existe una enorme cantidad de riqueza y en simultánea, una sensación de inseguridad; políticamente creemos ser conscientes de algo porque opinamos de todos, por todo, y al tiempo estamos insatisfechos y escépticos con la eficacia gubernamental o la solidez institucional. Si, nos estamos autoconsumiendo.

Afortunadamente estamos inmersos en una época donde la tecnología, lo físico y lo biológico se superponen para crear una manera distinta de relacionarnos, revelarnos y crear un nuevo mundo. “La Cuarta Revolución Industrial (4RI) no cambia lo que hacemos, nos cambia a nosotros”, dice Klaus Schwab, Fundador y Director Ejecutivo del Foro Económico Mundial (FEM). Desde el ámbito tecnológico, financiero o de recursos, crear #LaCartagenaDelFuturo ya es posible. El reto está en desde qué marco de referencia entrelazamos la política pública, las agendas gubernamentales y la cohesión social para traer ese futuro al presente. En este sentido hay una gran diferencia entre “hacer lo posible” y “hacerlo posible”.  Debido a ello, reflexiono en si la Cuarta Revolución Industrial es un moderno modelo mental que permite comprender e influenciar la manera de crear valor para el ser humano y la sociedad en general a través de las tecnologías emergentes.

Sí, estamos inmersos en enormes cantidades de datos e información que se vuelven contenido a consumir de manera imperceptible para crear nuevas conversaciones. A partir de ello, me cuestiono ¿Qué tan valioso es eso que consumimos? ¿De qué manera le damos significado en la cotidianidad? ¿O tal vez será que vivimos en un estado hipnótico donde quedamos impávidos ante los avances tecnológicos en donde lo personal se convierte en impersonal y lo que otrora era privado, hoy es casi de dominio público? Por eso, se hace imperativo un modelo de la 4RI centrado en el SER humano, uno que facilite una transformación del pensamiento y el comportamiento, no desde lo tecnológico, sino desde el relacionamiento con las nuevas tecnologías. En ese sentido, en Smartfutures proponemos un Modelo Humanístico, uno donde las personas pasan de ser valorados como un recurso a los artífices de un moderno ADN que se relaciona con el contexto para crear un valor superior a partir de su entendimiento de la sostenibilidad y el horizonte futuro trayendo una nueva significancia acerca de su rol en el ecosistema terrestre. Para lograrlo será vital implantar nuevas habilidades y competencias con el fin de encarar los desafíos propios de la 4RI entre humanos-máquinas-valor-lugar de trabajo-sociedad.

La gran pregunta que surge con la 4RI es, ¿Qué estamos dispuestos a canibalizar, a dejar atrás para convertirnos en protagonistas de nuestro futuro? Quizás no se trate de la Ingeniería de las cosas (IoT), como la posibilidad tecnológica de empoderar a la humanidad o de integrarnos con las máquinas, sino más bien de la Ingeniería de la Consciencia, la posibilidad de aceptarnos como lo que somos, una raza humana humanibalista en un planeta con recursos limitados en donde nos urge crear nuevos valores. Probablemente de eso se trate la 4RI, de reinventar la forma en cómo creamos valor, su intercambio y el modo en cómo lo distribuimos en la sociedad; ahí es donde considero que está el futuro del hombre. En ese sentido tal vez implique reinventar al Homo sapiens como la conocemos. Todo dependerá de nuestras decisiones en el presente.

Humanibalismo: en clara referencia al significado de canibalismo, práctica de antropofagia o de comer el ser humano carne de su propia especie.