El informe global, “Niñez hambrienta y desprotegida: los refugiados olvidados”, lanzado por la agencia de ayuda internacional, World Vision, revela el significativo deterioro de las condiciones de vida de refugiados y personas desplazadas en 11 países de todo el mundo, especialmente para los niños y las niñas.

World Vision encuestó a refugiados y desplazados internos de países de los siguientes paisees:

• Colombia.
• Honduras.
• Venezuela.
• Siria.
• Sudán del Sur.

 

Resultados del informe

El reporte halló que 82% no puede satisfacer las necesidades básicas para la supervivencia de los niños y niñas, como la alimentación, servicios médicos o el alquiler.
Más de un tercio de los encuestados -35 %- informó que sus hijos habían perdido peso en los últimos 12 meses.
Andrew Morley, presidente de World Vision International, advirtió que “los niños y las niñas de países frágiles en todo el mundo se enfrentan a un aplastante tsunami de hambre. Los niños refugiados y desplazados internamente se encuentran entre los más vulnerables. Nuestro personal está respondiendo ahora mismo en estos lugares; sin embargo, urge más apoyo y financiamiento para continuar esta labor que salva vidas, pues los precios de los alimentos se disparan y las comunidades se tambalean por los mortales efectos del cambio climático, los conflictos y la COVID-19”.

Los niños son los que más sufren

La seguridad de los niños y niñas refugiados y desplazados está severamente amenazada.

Con solo el 4% de financiamiento del total de fondos necesarios para proyectos de protección de la niñez a nivel mundial, la Protección figura como el sector humanitario con menos recursos. Esto sucede cuando la mitad de los niños refugiados y desplazados no tiene acceso a un refugio seguro y el 44% no tiene acceso a otros servicios de protección, un aumento del 13% desde 2021.

Muchos niños y niñas refugiados y desplazados internamente están perdiendo su educación, junto con la protección y el apoyo que provee un salón de clases. El número de familias que informó no tener los recursos para enviar a sus hijos a la escuela se duplicó entre 2021 y 2022.

Factores que influyen en la crisis

La falta de acceso a la educación multiplica los riesgos para la niñez refugiada y desplazada: en primer lugar, riesgos de violencia en el seno familiar o en las comunidades, el ser forzados al trabajo infantil para complementar los ingresos familiares frente a esta crisis, y en consecuencia, la perpetuación de la pobreza y falta de oportunidades a futuro, según expresó Joao Diniz, Líder Regional de World Vision Latinoamérica y el Caribe.

“Latinoamérica no puede darse el lujo de otra generación perdida, como en los ochentas. Por eso es urgente que los donantes, organismos multilaterales y agencias de cooperación contribuyan con fondos para enfrentar la dramática situación de millones de refugiados y personas desplazadas que desesperadamente necesitan ayuda para sobrevivir”, agregó.

“Durante la pandemia por COVID-19, las familias de todo el mundo se preocuparon por la falta de educación de sus hijos. Pero esas preocupaciones duraron poco, ya que la mayoría de los niños y niñas en los países más ricos del mundo han regresado a la escuela y a la normalidad. Desafortunadamente, para millones de niños refugiados y desplazados, la educación es una fantasía del pasado a la que quizás nunca regresen. En cambio, muchos enfrentan ahora el matrimonio y trabajo infantil. La injusticia es palpable”, declaró dijo Justin Byworth, director Global Humanitario de World Vision International.

Ayudas humanitarias hacia refugiados en Ucrania

En marzo de 2022, por ejemplo, Dinamarca anunció que reorientaría 2.000 millones de coronas, equivalentes a US$279,780,140 de ayuda humanitaria destinada a algunas de las crisis de desplazamiento más apremiantes, incluidas Malí, Siria y Bangladesh, hacia los refugiados de Ucrania.

Hasta ahora, el Reino Unido ha redirigido GBP£220 millones de libras esterlinas, (US$276 millones) para satisfacer las necesidades humanitarias inmediatas en Ucrania.

“Mientras que el mundo ayuda acertadamente a los refugiados que huyen de Ucrania, instamos también a quienes tienen el poder político para que prioricen también la vida de todos los refugiados y desplazados internos en todo el mundo. Tememos que los fondos asignados para apoyar a los refugiados ahora se estén enviando hacia quienes huyen de Ucrania; limitando los alimentos y la protección que tanto necesita la niñez que lucha por sobrevivir en los campos de refugiados. Todas y todos los refugiados necesitan y merecen apoyo, independientemente del país del que hayan huido. Instamos a los donantes a aumentar los fondos, en lugar de reasignar lo que ya se ha prometido, para que todos los refugiados reciban el apoyo que necesitan”. concluyó Byworth.