Este viernes 14 de Febrero se celebra a nivel mundial el Día de la Energía. El objetivo es promover el uso de fuentes renovables y disminuir el uso de energías basadas en combustibles fósiles como el carbón o el petróleo.

Se calcula que, aproximadamente, el 80% de la energía se produce a partir de combustibles fósiles, y un 36% de ésta proviene del petróleo, solo un 2% proviene de energías renovables.

Desde 1949 se ha venido considerando esta fecha en conmemoración de la necesidad del servicio para el desarrollo social y de la calidad de vida de las comunidades. Según la Organización de las Naciones Unidas, más de un tercio de la población mundial no tiene acceso a las formas avanzadas de energía, y los 30 países más desarrollados del planeta, que representan un 15% de la población total, consumen más del 60% de formas modernas de energía.

En Colombia, de acuerdo con el Plan Energético Nacional (PEN), a 2050 tres cuartas partes de la reserva energética seguirán dependiendo de los combustibles fósiles. Si tenemos en cuenta esto, estamos en un estancamiento con respecto a otros países en los que ya se inició la transición a fuentes de energía renovables; nos urge desarrollar nuevas fuentes de energía territoriales, que sean sostenibles, económicas. de calidad y que ayuden a mitigar el desastre ambiental del cambio climático.

El reto del país y del resto de América Latina subyace en concientizar sobre el ahorro de energía y modificar las prácticas alrededor del consumo, incentivando por ejemplo el uso de bicicletas o transporte público eléctrico y de gas, en lugar de automóviles que emitan dióxido de carbono. Estas pequeñas prácticas, que se desprenden del devenir de los distintos modelos familiares, contribuirán a la transición hacia la cuarta revolución industrial y al enfriamiento del planeta.

La tarea del Gobierno Nacional consiste en educar al país en aras de la transición hacia la cuarta revolución industrial, que requiere modernizar el sector eléctrico dotándolo con tecnologías que aporten a la eficiencia energética y a la protección del medio ambiente, priorizando la relación costo-beneficio.

Por su parte, el deber de las empresas que brindan el servicio, es hacer uso de los fuertes recursos eólicos del país y la energía que puede almacenarse a través de paneles solares. De acuerdo a la consultora de energía renovable Bloomberg New Energy Finance (BNEF), en América del Sur el volumen de contratos corporativos para la compra de energía limpia durante 2019 se disparó principalmente en Brasil, con un incremento del 384% con respecto al año anterior. A nivel mundial, más de 100 empresas en 23 países firmaron contratos para la producción de 19,5 gigavatios en plantas de energía renovable.

Tierra Grata, un programa que desarrolla tecnologías sociales, las cuales son co-creadas junto a comunidades sin servicios básicos satisfechos, ha encontrado en los paneles solares la fórmula para reemplazar las fuentes de energía tradicional; además de ser prometedora, renovable, no contaminante y accesible, también aporta al desarrollo sostenible y a capacitar a comunidades en mantenimiento técnico a las tecnologías instaladas. A diferencia de la eólica, la energía solar permite electrificar a gran escala, aprovechando las zonas geográficas en cuya meteorología predomina el sol.

Este 14 de febrero puede pasar como cualquier otra celebración sin importancia, o podemos tomarnos unos minutos para reflexionar sobre los usos que le damos a la energía y los retos frente al impacto socioambiental. Los liderazgos empresariales en el sector energético deben enfocar su atención en el ahorro de energía hacia los paneles solares fotovoltaicos, llevando tecnologías innovadoras a veredas, zonas urbanas alejadas, zonas desérticas, entre otros.

Información suministrada por Tierra Grata