“…y dijo Zaqueo…si le he robado algo a alguien, se le devolveré cuadruplicado…”, Lucas 19:8

Por Álvaro Morales de León

Probablemente a muchos les agradaría que mis escritos versaran sobre Caperucita Roja, Blanca Nieves, o la Bella Durmiente, pero, ¿cómo podría hacerlo y desconocer así la realidad política, social y económica que se vive? Esto no sólo sería deshonesto conmigo mismo sino injusto con una ciudadanía ávida de estar informada de manera equilibrada.

El término devolución de saldos lo emplean los Fondos de Pensiones de carácter privado cuando devuelven los aportes a su afiliado que no ha logrado acumular el mínimo de cotizaciones a la edad requerida para poder pensionarse; procedimiento que en los Fondos públicos se llama Indemnización Sustitutiva.

Con este preámbulo quiero recordar en qué consiste este procedimiento en el sistema pensional pretendiendo compararlo con la serie de medidas económicas y sociales dictadas por el gobierno nacional en el marco de la declaratoria de emergencia por causa de la Pandemia, medidas que en esencia podrían comparase, repito, en parte, con una devolución de saldos, pero saldos que se tienen por la deuda social que por años han tenido los gobiernos con el pueblo colombiano, en general.

Pero si las protestas, reclamaciones, huelgas y paros no pudieron mover las fibras sensibles del gobierno nacional, el microscópico virus venido de la China, así sea parcialmente, sí pudo; obligándolo, podríamos decir, a tenderle la mano a la población más vulnerable buscando probablemente la protección del trabajo, el comercio y la industria, de lo cual podríamos decir que es como una devolución de todo lo que se le ha quedado debiendo al pueblo en salud y en inversión social y solidaria.

El gobierno nacional ha provisto de recursos adicionales al sistema de salud; así mismo, ha hecho giros adicionales a más de 10 millones de colombianos beneficiarios de Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Colombia Mayor.

También dio la orden a las empresas de acueducto para que reconectarán los servicios suspendidos a más de 200.000 familias por falta de pago; así mismo adelantó la devolución del IVA a la población más vulnerable, y dictó medidas para el aplazamiento de cuotas de créditos hipotecarios, consumo, tarjeta de crédito, créditos comerciales, y estableció 3 días sin IVA.

También dijo que, a través del Fondo Nacional de Garantías, serviría de garante para que las micro, pequeñas y medianas empresas pudieran acceder a líneas de créditos con el sistema financiero.

Para los estratos 1 y 2; y el 3 y 4, dispuso de alivios en el pago de las facturas por servicios públicos; y con el Programa Ingreso Solidario determinó apoyar económicamente a los hogares con vulnerabilidad económica, buscando mitigar los impactos derivados por el coronavirus.

Todas estas anunciadas iniciativas, a las que con tropiezos y frustraciones muchos intentan acceder, son nacidas bajo la presión que al gobierno nacional le impuso el microscópico virus venido del oriente como queriéndole enseñar que así sea a través de una calamidad, al pueblo hay que devolverle lo que por muchos años se le ha negado.

Con expectativa esperamos que la reforma tributaria de la que ya se habla no vaya a gravar todos los artículos de la canasta familia y así meterle la mano al bolsillo de los más vulnerables, buscando arrebatarle lo que en la Pandemia se les devolvió.

Finalmente, las Sagradas Escrituras dan cuenta de un hombre pecador y estafador llamado Zaqueo, el que no por un virus sino por el impacto que en su vida le produjo Jesús, decidió voluntariamente devolver cuadruplicado lo que en el ejercicio de su oficio de recaudador de impuestos hubiera robado a alguien.