La decisión de Iván Cepeda de no asistir a la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella abrió un nuevo debate político y jurídico en el país. El senador, quien asumió la curul de oposición tras quedar segundo en las elecciones presidenciales, aseguró que estará en Barranquilla realizando lo que calificó como su “primer acto de desobediencia civil” y reiteró que no reconoce a De la Espriella como presidente.
La polémica gira ahora en torno a si Cepeda, como integrante del Senado, está obligado a participar en el acto de posesión que se realizará en Cauca. Según el politólogo Felipe Jimeno, al tratarse de una sesión en pleno del Congreso, los senadores y representantes deben asistir, salvo que exista una incapacidad médica, un permiso otorgado por la Mesa Directiva o una situación de fuerza mayor.
El analista señaló que una ausencia sin justificación podría abrir un debate sobre posibles consecuencias legales, aunque aclaró que sería un juez quien determine si existe alguna conducta sancionable. Para Jimeno, la decisión de Cepeda también plantea una discusión sobre el respeto a la institucionalidad y el equilibrio de poderes en el inicio del nuevo Gobierno.








