Por Moisés Anaya 

Llámese General a quien ostenta el más alto grado habitualmente dentro de una estructura militar, los generales, son inteligentes, estratégicos y siempre tienen que saber conducir la maquinaria hacía los objetivos que se proponen.

Es el caso del “General de la pantalla”, quien por sobre todas las cosas tiene inteligencia y su capacidad estratégica. Presume de ser un impoluto de la transparencia, por lo que sería bueno que, en honor a ese valor tan escaso en la política y la administración pública, hiciera público el consolidado de lo que ha pagado en pauta en redes sociales durante los 4 años previos a su campaña, mucho o poco, los cartageneros deberíamos saber cuánto le costó publicitar “sus luchas”, que casualmente iniciaron aproximadamente 4 años antes de la campaña política oficial en la que resultó electo.

Hábil para subir y pautar sus fotos con brazo alzado dando “sus luchas”, antes de los 4 años previos a su campaña al Concejo Distrital nunca se le vio alzando el brazo como líder que se autodenomina  defendiendo la Universidad de Cartagena, así mismo, nunca se le vio el brazo arriba defendiendo los estudiantes de la Universidad Privada, ni a los deportistas que sufren por la corrupción en el IDER, y ni hablar de los derechos de los docentes de lo cual presume haber sido.

No estuve en esos tiempos en los cuales era un distinguido estudiante por sus buenas notas, sin embargo, la Universidad Pública tiene memoria, y antes de los 4 años previos que iniciara la campaña al Concejo no hay registro alguno del General dando esas luchas o acompañándolas, probablemente en esos momentos ni siquiera se le pasaba por su mente construir una campaña política, por lo que no estaría interesado en figurar.

Se adjudicó luchas de antaño del pueblo cartagenero y las bautizó como “sus luchas”; la defensa de Transcaribe y la defensa del usuario ante los abusos de este sistema en general, los peajes, la defensa de los motociclistas y la creación de conciencia ciudadana son peleas que personas casi que anónimas vienen dando desde siempre y desde todos los frentes y las cuales al día de hoy no son reconocidas por nadie, porque estaban buscando el bienestar de su comunidad y no “la Pantalla”, algún día serán reconocidos.

Hoy critica al que denomina “Alcalde Influencer” porque al igual que él le gusta “la pantalla” y estar figurando, se le olvida que él veía como un logro que El Universal lo reconociera como un youtuber junto a otros 4 dedicados a la comedia, ¿se molestará si le llamo “El Concejal Influencer”?. En aquellos tiempos de campaña electoral no le molestaba que William Dau dedicara su campaña a lo que hoy denomina los “chismes” y hablara poco o nada de propuestas sobre los grandes proyectos que necesitaba la ciudad, pese a que estaba inscrito en otra campaña, tampoco renegaba del apoyo que el “Alcalde influencer” le daba, antes se lo agradecía, aunque hoy ya electo no le reconoce ni un poco.

Hábil en el arte de la estrategia del marketing en redes sociales, sabe sacar réditos de las controversias mediáticas; si hoy Petro es el blanco de ataques sube su foto con el líder de la Colombia Humana para dejar claro a los electores de ese movimiento que está de su lado, si un personaje de poca relevancia como Miguel Polo estaba en la palestra de las redes sociales ahí participaba con su video para ganar likes y reproducciones, si los abusos de la Policía Nacional son el tema de moda el busca ser la cabeza visible de la discusión y ahora como William Dau es el blanco de la opinión pública, el posa como el más grande crítico del alcalde para que se le destaque como tal.

Ahora le parece incomodo que Dau se dedique a responder los “Chismes” en sus redes sociales, pero le exige con ahínco que le aclare los chismes que supuestos líderes le han contado sobre el poder de los Araujo en la zona norte de la ciudad. Consciente del redito mediático que le dejó la defensa que le dio la opinión pública de la ciudad cuando Dau lo trató de cobarde, hoy una vez más le busca la lengua al alcalde que más hábil que él en el arte, no le ha dedicado un solo segundo, lo cual ha dejado en evidencia su desespero.

Ante el fracaso de su intento por figurar a costas de Dau, ahora se esmera por figurar como el genio incomprendido, lo suyo es “La Pantalla”, y aunque se esfuerce por venderse como un líder anticorrupción y se autopublicite como el “que está luchando SOLO en contra de la clase política corrupta y politiquera”, la verdad es que lo suyo es el parloteo sin tocar un pelo de algún poderoso de Cartagena, mientras toda la politiquería comparte con esmero su figureo contra el alcalde él no se sonroja diciendo que es el único que los está enfrentando, no es la primera vez que se roba el crédito por una lucha que otros vienen dando desde hace años. creándose a el mismo a su imagen y semejanza lo que no es, el General Javier Julio Bejarano.