La 68ª edición de los premios Grammy estuvo marcada por la música, los récords y una fuerte carga política. Varios artistas aprovecharon la gala para manifestarse contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en un contexto de creciente tensión social en Estados Unidos.
Uno de los momentos más destacados fue protagonizado por Bad Bunny, quien logró un hito histórico al ganar el Grammy a álbum del año con DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Se trata del primer disco completamente en español en obtener este reconocimiento, superando a producciones favoritas como Mayhem, de Lady Gaga, y Swag, de Justin Bieber.
El artista puertorriqueño sumó además otros dos galardones: mejor álbum de música urbana y mejor interpretación de música global por el tema EoO. Durante su discurso, lanzó un mensaje directo contra la agencia migratoria estadounidense: “Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: fuera ICE”, expresó ante el público.
Bad Bunny, quien se prepara para protagonizar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, añadió un mensaje en defensa de la comunidad migrante: “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens; somos humanos y somos americanos”, en un llamado a responder con amor frente al odio.
El artista más premiado de la noche fue, por segundo año consecutivo, Kendrick Lamar. El rapero obtuvo cinco galardones, con los que alcanzó un total de 27 premios Grammy, superando el récord histórico de Jay-Z. Lamar ganó el premio a grabación del año por Luther, su colaboración con SZA, que le fue entregado por Cher.
Durante ese momento, la cantante cometió un lapsus al confundir el nombre de la canción con el del artista Luther Vandross. Lamar tomó el error con humor y explicó que el tema incluye un sample de If This World Were Mine, interpretada por Vandross y Cheryl Lynn, en homenaje a uno de sus referentes musicales.
La cantante Billie Eilish se llevó el premio a canción del año por WILDFLOWER, que reconoce a los compositores del tema. Por su parte, Lady Gaga amplió su palmarés con dos nuevos gramófonos: mejor álbum pop vocal por Mayhem y mejor grabación dance por Abracadabra.
Una gala marcada por mensajes políticos
A diferencia de la edición anterior, en la que predominaron discursos neutros, esta gala estuvo atravesada por manifestaciones políticas, especialmente tras recientes enfrentamientos relacionados con redadas migratorias en Estados Unidos.
Artistas como Billie Eilish, Lady Gaga, Justin Bieber y Bad Bunny portaron insignias de protesta contra el ICE, que luego se tradujeron en mensajes desde el escenario. Eilish calificó de injusta la situación migratoria del país, mientras que Olivia Dean, ganadora a mejor artista nuevo, destacó el aporte de los migrantes: “Estoy aquí como nieta de un inmigrante. No estaría aquí sin ellos”.
Momentos emotivos y actuaciones destacadas
La ceremonia incluyó presentaciones musicales memorables. Bruno Mars y Rosé abrieron el evento con APT, seguidos por Sabrina Carpenter, quien recreó un aeropuerto en el escenario para interpretar Manchild vestida de azafata.
Lola Young recibió el premio a mejor interpretación pop en solitario por Messy y emocionó al público con un discurso espontáneo: “No sé qué decir, no tenía nada preparado, soy messy, como dice la canción”.
Jelly Roll habló sobre cómo la religión lo ayudó a superar momentos difíciles y afirmó que “Jesús no pertenece a ningún partido político”.
Uno de los instantes más emotivos fue protagonizado por Cher, quien recibió un premio honorífico por su trayectoria. En su discurso animó a seguir los sueños y resaltó el poder de la música en tiempos difíciles. Tras su intervención, el presentador tuvo que detenerla para recordarle que aún debía entregar otro galardón.











