Un estudio científico publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) encontró evidencias de que las arañas también duermen y atraviesan distintas fases de descanso, entre ellas un estado con características similares al sueño REM observado en los seres humanos. La investigación fue liderada por Daniela C. Rößler, del Instituto de Biología Organísmica de la Universidad de Bonn, en Alemania, y se concentró en analizar el comportamiento de la araña saltarina australiana, conocida científicamente como Portia fimbriata. El resultado aporta información sobre un comportamiento ampliamente estudiado en vertebrados, pero del que todavía se conoce poco en numerosos grupos de invertebrados.
Para desarrollar el trabajo, los investigadores registraron durante varios días y noches los movimientos y las posturas de estos pequeños animales mediante cámaras de alta resolución. También utilizaron dispositivos infrarrojos para observar su comportamiento durante la oscuridad y analizaron sus ritmos circadianos, es decir, los ciclos biológicos que regulan sus periodos de actividad y descanso. La especie fue seleccionada, entre otras razones, por sus estrategias de caza, que incluyen imitar las vibraciones de insectos atrapados en telarañas para atraer a otras arañas. Estos comportamientos han despertado el interés científico por sus capacidades de aprendizaje.
Los investigadores también realizaron pruebas para establecer si las arañas se encontraban realmente en un estado de sueño y no simplemente en reposo. Para ello, aplicaron estímulos acústicos y midieron cuánto tardaban en reaccionar. Además, evaluaron si los animales recuperaban parte del descanso perdido después de una interrupción, un fenómeno conocido como efecto rebote del sueño. Al analizar los registros, identificaron dos fases diferenciadas, una de ellas caracterizada por movimientos oculares y espasmos musculares, señales que guardan semejanzas con el sueño REM de otros animales.
El hallazgo abre nuevas preguntas sobre la evolución del sueño y la presencia de estados similares al REM en distintas especies del reino animal. Los autores consideran que estudiar organismos con sistemas nerviosos más simples puede ayudar a comprender cuáles son las funciones fundamentales del descanso y qué mecanismos biológicos se han conservado a lo largo de la evolución. No obstante, los resultados corresponden a la especie analizada y no permiten concluir automáticamente que todas las arañas duerman de la misma manera. La investigación representa un avance en un campo que todavía tiene vacíos importantes y que podría ampliar la comprensión científica de los ciclos de sueño más allá de los mamíferos y las aves.










